Tatiana y Alexander – Paullina Simons

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Tatiana y Alexander

Después del despertar del amor, llega casi siempre una indeseable meseta de dolor que justifica en cada novela romántica el devenir de la historia misma.
En una historia romántica, los amantes que se arriesgan a luchar por su amor y su relación acaban siendo recompensados con justicia emocional y amor incondicional, pero antes de eso deberán pasar por un sinfín de situaciones que, por decirlo de alguna manera, ponen a prueba ese amor.






Tatiana y Alexander no es la excepción. Al tratarse de una trilogía, sin lugar a dudas las situaciones complicadas y las no tanto se van sucediendo de manera reiterada pero, Tatiana y Alexander representa esa meseta de sufrimiento de que hablaba anteriormente y que en este caso abarca casi la totalidad del libro.
Si tuviera que encontrar una palabra que defina esta segunda entrega de la trilogía sería: Búsqueda.
Tal como una sucesión de encuentros y desencuentros y por fin la separación son los ejes temáticos de El jinete de bronce, la búsqueda forma parte del andamiaje indestructible de Tatiana y Alexander, siendo el sufrimiento la materia aglutinante de estas dos primeras entregas de la trilogía.
Al final del libro anterior los protagonistas que a esa altura ya han vivido no solo su propia historia de amor, sino parte de la historia de la humanidad y luego de los avatares a que la trama los somete, la propia guerra condiciona su separación.
En Tatiana y Alexander, Paullina Simons completa parte de la historia personal de Alexander y nos cuenta cómo Barrington se convierte en el teniente Belov y este a su vez vuelve a ser Barrington.
Tatiana por su parte, prueba los sabores de una tierra donde la guerra a pesar de existir pareciera no haber alcanzado a modificar la vida normal. Sin embargo, es incapaz de abandonarse a la molicie pero aprende a disfrutar de ciertos lujos que nunca había conocido y de muchos placeres que la guerra le había arrebatado. Sin que esto sea una tentación ni un pecado y no cediendo a la certeza de la muerte de su marido, emprende su búsqueda con el valor que ya le conocemos.
Tatiana y Alexander
La autora ha decidido ampliar en esta segunda parte el entramado de la vida personal de Alexander, para ello recurre a frases y hasta párrafos enteros de la novela anterior. Estos pasajes aparecen en cursiva y son alusivos a un pasado e introductores de la explicación que se anexa en este nuevo libro y completa, como digo anteriormente, la historia de Alexander y sus padres a su llegada a Rusia allá por los años ’30. Si bien esos pasajes son referentes, aparecen de manera reiterada y como un recurso que termina siendo demasiado persistente, sobre todo si tenemos en cuenta que es el único recurso estilístico que Paullina Simons pareciera conocer.
En materia de flashbacks, son muchos los recursos de que un autor puede echar mano. En el Taller de escritura, solemos hacer hincapié en el manejo del tiempo como una de las herramientas técnicas más difíciles de manejar, pero a la vez una de las más apasionantes cuando se alcanza a dominar.
El recurso utilizado por Paullina Simons, es un muy bueo sobre todo si el lector ha leído la primera parte, lo cual recomiendo, de lo contrario se hallará ante situaciones que poco o nada conmoverán sus sentidos.

 

Sin lugar a dudas la intencionalidad de Simons es la de que todos los lectores accedan a sus tres libros, mi recomendación es leerlos en el orden en que aparecieron: 1) El jinete de bronce, 2) Tatiana y Alexander y 3) El jardín de verano.
Los espero en la tercera y última entrega de la trilogía de amor que conmueve a muchos y sin duda conmoverá a más.

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