El temor de un hombre sabio – Patrick Rothfuss

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Pocas veces entré con tanta ansiedad a un libro como a esta nueva entrega de la saga. La primera parte, El nombre del viento, se lee de un tirón por eso, a pesar de la ansiedad, y  antes de abordar estas más de 1000 páginas me preguntaba ¿qué más puede decirnos Rothfuss? ¿Qué sacará de la galera para seguir avanzando? Página tras página descubrí la respuesta: imaginación.  
Simple, directa,  la imaginación del autor parece retroalimentarse con cada nueva situación. Es tan rico el mundo que   Rothfuss  nos invita a compartir, que al culminar esta segunda parte nace una nueva pregunta  ¿Hasta dónde podrá llevarnos el autor? ¿se le agotarán los recursos para atarnos a sus palabras?  Y entonces nos descubrimos anhelando una sola cosa: la tercera parte. 
Pero Rothfuss parece tomarse su tiempo a pesar de los reclamos de sus cientos de fans. Sin embargo, la continuación de esta saga ya tiene nombre, aunque provisional: Las puertas de piedra, y está según su autor en etapa de revisión.
El propio Patrick Rothfuss explicaba así en una entrevista los motivos del retraso en el lanzamiento del tercer libro de la saga:
Tengo escrito todo un borrador y partes de él son perfectas. Incluso hermosas. Otras partes… no tanto. Hay muchos aspectos que tengo que arreglar de este libro. No es solo una cuestión de escribir una serie de buenas escenas. Es un asunto de conseguir todo en el orden correcto. Lograr la tensión precisa. Hay más de trece tramas diferentes y necesito asegurarme de que cada una de ellas reciba el tratamiento adecuado. […] Quiero darles a mis lectores un libro perfecto. Se merecen eso.




Mientras pasa el tiempo, disfrutemos de esta segunda parte que nos dejará sin aliento al final de cada capítulo para retomarlo al comienzo del siguiente y volverlo a perder.
Músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, héroe y asesino. Kvothe es un personaje  que se ha convertido en leyenda, es  el héroe o el villano de acuerdo a quienes se encarguen de contar el derrotero, de las miles de historias que lo tienen como protagonista. 
Asistimos en esta segunda parte a completar el porqué de la “leyenda Kvothe”. La parte primera nos ha mostrado al protagonista dentro de la Universidad donde tanto le ha costado llegar y donde se ha granjeado la estima de un par de amigos, varios conocidos y el odio de su eterno rival Ambrosse.  En esta segunda parte Kvothe deja la Universidad para  vivir aventuras que no harán sino fomentar su leyenda a la vez que nutrirlo como simpatista y como ser humano.
Aderezan esta historia personajes que ya han aparecido en la primera parte como Auri y Denna y que van creciendo en importancia y van fraguando una pintura artística de un mundo que no por fantástico deja de ser apasionante o quizás lo es justamente porque lejos de la realidad esa fantasía parece posible en cada página. 
En cuanto al personaje de Auri vale la pena mencionar que Rothfuss   se ha tomado su protagonismo tan en serio que la saga del asesino de reyes le ha quedado chica y le ha dedicado un libro para ella sola: La música del silencio que es una novela corta protagonizada por Auri y, no forma parte de la saga, solo tiene que ver con la historia de Kvothe en tanto Auri es un personaje de fundamental relevancia en estas dos entregas que ya conocemos.  , La música del silencio es una historia paralela donde Auri es la protagonista a pesar de que vive inserta en el mundo al cual, con El nombre del viento, entramos por primera vez.  
A pesar de que la lectura de El temor de un hombre sabio atrapa,  y si uno entra de lleno en el juego propuesto se avanza página tras página de manera voraz, lo cierto es que si uno hace el ejercicio de correrse a un costado, la historia se hace por momentos inverosímil. Claro que mantener la atención del lector se logra mediante acción, claro que la acción nace, se nutre de situaciones y si hablamos de más de 1000 páginas hay que remarla.  Rothfuss    la rema sin lugr a dudas, a pesar de eso,  a mi modo de ver, El temor de un hombre sabio hace agua unas cuantas veces.   
La duda no se hace esperar y entonces pregunta aparece de manera inmediata: ¿puede ser posible que a alguien le sucedan tantas cosas? Y cuando la respuesta se desliza de nuestros labios con un tímido “sí”,  la segunda pregunta emerge casi como consecuencia de la primera: ¿y es posible encima que de todas salga bien parado? Ni el arcanista más poderoso puede vivir tantos riesgos y peligros y salir victorioso, ningún hombre de verdad puede aprender tanto por más niño prodigio que sea (Kvothe lo es), nadie puede reaccionar de forma tan sabia e ingeniosa, y todo el tiempo y con menos de veinte años. ¡Por Dios! Se nos hace cuesta arriba entrar en ese jueguito y entonces, hay momentos en que las situaciones rozan el ridículo: ¡Es demasiado!, exclamamos pidiendo un poco de prudencia. Porque  Kvothe es demasiado: demasiado poderoso, demasiado listo, demasiado valiente, demasiado ingenioso. Demasiado. 
A pesar de todo, la adrenalina que la historia misma produce y reproduce,  nos pone inmediatamente en carrera,  pasamos por alto ese breve detalle que rige nuestra cotidianidad y entramos en el mundo, en la realidad propuesta por Rothfuss .  Entonces, inmediatamente, si uno se sienta a un costado y se toma un vaso de escepticismo será imposible sustraerse a la vorágine de los hechos. Y sin embargo,  de hecho y con la mano en el corazón y el corazón despojado de fanatismo, lo cierto es que el lapso de tiempo narrado es corto y la historia es demasiado larga lo cual obliga al autor a echar mano de mil y un situaciones que por son las que por momentos tornan la historia inverosímil, casi improbable. Hubiese preferido asistir al resto de la vida del personaje y que sucedieran en la realidad hechos más trascendentales desde el punto de vista de la experiencia y no tanto situaciones puntuales, puestas casi como para demostrar que Kvothe es un súper héroe inmortal, ya que las hazañas se repiten y una tras otra parecen ser la misma situación con un par de detalles que la disfrazan obligándonos a pensar que es otra.
No obstante, pronto caemos en la cuenta de que estamos en un mundo fantástico donde todo puede ser y puede suceder y  quizás hallemos claridad en la respuesta de Patrick Rothfuss  cuando le preguntan:
-¿La gente lee fantasía para escapar del mundo o lo hace para poder contemplarlo desde un punto de vista diferente?
-Un poco de las dos, aunque no es una escapatoria, sino más bien una retirada. Escapar significa que nunca volverás, pero si te retiras, te vas durante un rato y vuelves. Es como viajar. Y si viajas a la tienda de la esquina, es muy probable que no te ocurra nada interesante , pero si viajas a otro país, tu mente se expande.




Realmente la historia es como tomarse unas vacaciones de cualquier texto serio, analítico, una historia que sin dejar de ser profunda te permite aceptar por un rato que todo es posible y con ella incluso los súper poderes de Kvothe. 
El lector que acepte el convite de viajar a otro mundo para expandir su mente, no sé si logre expandirla pero con El temor de un hombre sabio,  la diversión está garantizada del principio al fin. La invitación vale la pena.

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