Forastera – Diana Gabaldon

Adquiere un ejemplar


Este es el primer libro de una saga que parece retroalimentarse con cada historia. Y quizás por esa multiplicación casi imparable, casi mágica es que los lectores se preguntarán ¿de dónde saca la autora tanta imaginación?

La ficción histórica, la novela romántica, el misterio, la aventura y la fantasía se mezclan en sus libros con la misma asombrosa fascinación con que la vida mezcló la sangre de sus antepasados. Y puede que allí se rastree parte de su genio.






¿Qué más puede esperarse de una mujer que no para? 
Diana Gabaldón se aventura a escribir una primera novela para "practicar y ver en qué consiste" sin intención de hacerla pública.  Como profesora investigadora que era, decide que el género de la novela histórica sería el más fácil de escribir y sobre el que recopilar información, pero es consciente de su nula formación en Historia y de la necesidad de elegir un periodo sobre el que centrarse. Más tarde llegará casi por casualidad la idea de centrarse en un viaje en el tiempo que sumado al magistral (y como siempre aclaramos en el taller literario, nada fácil) uso de la primera persona como punto de vista san como resultado su primer éxito: Forastera.

"Las novelas, pensaba, funcionarían de la misma manera. Y después de todo, hacía más de 30 años que las leía. Seguramente si escribía una, sería capaz de reconocerlo. (Diana Gabaldon) Entonces, empecé a escribir una novela. A modo de práctica; no tenía la intención de mostrárselo a nadie; ni tampoco de decirle a nadie lo que estaba haciendo. Esto era para mí, para que pudiera aprender cómo hacerlo".

El manejo de la primera persona si bien  es el punto de vista que todo principiante elige para sus historias, no es como se piensa tan fácil de manejar desde la técnica. Resulta cómodo para quien recién se inicia en la escritura porque la primera persona genera de inmediato empatía con el escritor y esa empatía sirve como trampolín para generar personajes creíbles desde las sensaciones.  Pero, este punto de vista tiene la desventaja de la subjetividad, sin embargo Diana Gabaldon sabe hacerle frente a eso planificando sus historias desde la protagonista pero con un hábil manejo de los personajes que la rodean a tal punto que, a pesar de la subjetividad de Claire (la protagonista de su historia) el resto de los personajes resultan no solo verosímiles sino atinadamente reales. Claro que cuenta con una base histórica que nunca abandona y con una competencia excelente en cuanto a la época sonde transcurre su historia. La Saga Forastera cuenta la historia de Claire Randall, una enfermera del siglo XX que viaja en el tiempo hasta la Escocia del siglo XVIII donde vivirá una historia de amor y aventuras junto a James Fraser. La acción transcurre en Escocia, Francia, las Indias Occidentales, Inglaterra y los Estados Unidos.
Arrojada al pasado por fuerzas que no puede comprender, el destino de Claire pronto queda inextricablemente entrelazado con el clan MacKenzie y el amenazador castillo Leoch. Sin aviso previo, se ve catapultada a las intrigas de los lairds y los espías que pueden amenazar su vida y destrozar su corazón. Pues aquí, James Fraser, un joven y gallardo guerrero escocés, le muestra una pasión tan fiera y un amor tan absoluto que Claire se convierte en una mujer dividida entre la fidelidad y el deseo  y entre dos hombres completamente diferentes en dos vidas irreconciliables.
Esta primera historia genera de inmediato la empatía con el lector que además de una lectura amena, ágil busque viajar en el tiempo y si además el lector es un fanático de Escocia y de sus paisajes y ama sentir esa cosquilla que lo celta produce en el alma, entonces encontrarán en Forastera, y en la saga, un combo perfecto.
Diana nos propone como punto de partida el año 1945, finales de la Segunda Guerra Mundial rumbo a la Escocia de mediados del 1700. El viaje es fortuito y no contaré el cómo porque sería develar parte de la trama, lo cual no es mi intención ni mi costumbre. Más allá de platearnos si es creíble o no, la forma fantástica de este viaje en el tiempo, rápidamente la aceptamos porque ese nuevo plano temporal nos atrapa ya que se concatena de manera inmediata con los hechos históricos que tornan el cómo y el porqué cuestiones secundarias.
 

Diana Gabaldon nació en estados Unidos en 1952. Su padre era de origen mexicano y su madre tenía antepasados ingleses. Sin lugar a dudas esta mezcla de razas y costumbres es una especie de coctel explosivo del cual solo puede resultar, como en este caso, una mujer asombrosamente inquieta y versátil.  
Diana obtiene una diplomatura en zoología y cursa un Master en biología marina y un doctorado en ecología del comportamientos. Más tarde trabaja como profesora de anatomía y luego se centra en la investigación de computación y base de datos. Escribe artículos técnicos sobre informática y artículos científicos populares al tiempo que incursiona en la escritura de comics para Walt Disney. Hasta acá un vértigo absoluto de disciplinas que no le dejan un minuto de respiro. 

Reconozco que no es una autora que pueda aspirar al Nobel de literatura pero sin lugar a dudas dará que hablar entre el público en general y son pocos los que puedan negarle su conocimiento de la historia en particular y del alma humana en cada uno de sus personajes.
Este primer libro vio la luz en el año 1991 y varios tomos después en el año 2014 el canal Starz, compró los derechos para rodarla en formato de mini serie.
La serie fue rodada en escenarios reales y la verdad  que la belleza de los paisajes subyuga y acompaña de manera excelente la complicada y atrapante trama de la historia.
No siempre un libro consigue que un lector se enamore de un lugar aunque nunca haya estado en él. La novela y la serie logran a escocia entre los lugares número uno donde uno quisiera vivir una historia de amor y , una historia de tradiciones de honor y venganza.  Ningún lector se arrepentirá de haberse embarcado en este viaje al pasado al que despertamos con Forastera.





Diana Gabaldon confiesa que su único secreto es que no ha dejado de escribir ni un solo día desde que la historia de Claire comienza a perfilarse y lo cierto es que la saga que lleva el nombre de este primer libro Forastera,  ya cuenta con su continuación en: Atrapada en el tiempo, Viajera, Tambores de otoño, La cruz ardiente, Viento y cenizas, Ecos del pasado, Escrito con la sangre de mi corazón.
Solo les prevengo que quienes se dejen atrapar por Forastera corren el riesgo de quedar enganchados con el resto de la saga.

Adquiere un ejemplar

El sueño del celta – Mario Vargas Llosa

Adquiere un ejemplar

Se entiende por novela histórica aquella que, siendo una obra con algunos detalles de ficción, recrea un periodo histórico más o menos lejano. La acción, los personajes y los acontecimientos de una novela histórica son reales.
No será difícil presumir que una novela histórica reclamará del escritor una postura muy diferente de aquella que se requiere para una obra puramente ficcional.
La ficción pura permite crear, inventar, improvisar y sobre todo trazar una trama propia y personajes que nacen simplemente de la imaginación. 
En la novela histórica el pasado condiciona al autor, los personajes históricos han existido y por muchas licencias que un autor se permita será necesario constreñirse a la realidad.
A pesar de su frase: Cuando la realidad se vuelve irresistible, la ficción es un refugio. O quizás justamente por eso mismo y con una trayectoria que no voy a resaltar porque todos la conocen, Mario Vargas Llosa es un escritor que navega en las aguas de lo ficcional y de lo real (histórico) sin que su barco haga agua ni a babor ni a estribor.




Un escritor no escoge sus temas, son los temas quienes lo escogen. Una de las frases de Vargas Llosa que más alientan a quienes escriben y una de las más mágicas si se quiere de este mago de experimentación técnica, aspecto por el que es reconocido como un maestro de la composición novelística e innovador de posibilidades narrativas y estilísticas. Sin embargo en El sueño del Celta no es la técnica innovadora lo que nos deslumbra.

Roger Casement, el Celta, fue un aventurero que a los veinte años se embarcó hacia África con la idea de acercar la civilización a un mundo que aparentemente la necesitaba. 
Y entonces, como en toda novela histórica el personaje real condiciona y en esta Roger Casement no es la excepción. Idealista, ingenuo, deportista pero sobre todo curioso, un muchacho sensible y con el deseo de aprender abierto al mundo desde esos veinte años que lo ven llegar a El Congo donde se moldeará no solo su personalidad sino sus ideales. Roger Casement, más tarde conocido como El Celta, ejercerá gran parte de su vida como diplomático británico defensor de los valores de un colonialismo utópico. Sin embargo sus investigaciones y sus demoledores informes sobre las verdaderas actividades y atrocidades del Imperio británico en tierras congolesas, le convertirán en un acérrimo anticolonialista y su lucha se extenderá hasta el fin de sus días por la liberación del territorio de Irlanda. 
Casement es sin lugar a dudas,  a pesar del tiempo que nos separa de su época, el personaje ideal para una novela de nuestro tiempo. La sensibilidad de Vargas Llosa rescata valores religiosos, éticos y morales,  su inteligencia los acomoda a una mirada cultural y literaria actual y el resultado es la unión del pasado y el presente en defensa de los valores humanos, las pugnas nacionalistas, la ecología, y el anticolonialismo.
El personaje central es una figura contradictoria un ser profundamente humano: un héroe-antihéroe, un religioso-agnóstico, un confiado-calculador pero a la vez un sensible- impasible que vive la conflictiva situación del aborigen tan intensamente como su  desgarrador conflicto personal de adaptación al medio y a la sociedad. 
La obra está estructurada en XV capítulos repartidos en tres partes; El Congo, La Amazonia, Irlanda y un Epilogo. La narración arranca utilizando la analepsis, Casement se encuentra encarcelado por traición a la Corona Britanica y a partir de ahí se remota a los orígenes del personaje y lo vivido. La historia se va deshilvanando en dos planos tempo-espaciales Casement desde la cárcel narrando sus últimos días, sus sentimientos y muchas de sus desoladas sensaciones de abandono por parte de muchos a quienes consideraba amigos y por otro lado en capítulos que se van alternando asistimos cronológicamente a la vida de Roger Casement y sus experiencias en el plano personal y diplomático.
Como se ha constatado, Casement realizó tanto actos admirables como no tanto. El homosexualismo y la pedofilia no son rumores, sino informaciones que vienen directamente de Casement, informaciones que él mismo introdujo en sus diarios. Sus diarios que no se han mantenido como muchos en secreto sino que terminaron de forjar el perfil de este mitad héroe mitad desventurado y Vargas Llosa aprovecha mucha de esa información de primera mano.
 

El lenguaje es sencillo y emplea a menudo la descripción, como principal herramienta que nos acerca a los paisajes, los ambientes, los horrores y los rasgos característicos de los personajes. La prosa es clara y simple, sin rebuscamientos formales, ni técnicos, con un estilo lento y prolijo, y el diálogo es directo, sin medias tintas.
El discurso histórico persigue la “verdad”, la objetividad y la precisión informativa,
pero sabemos también que en cuanto aparecen los juicios de valor y las interpretaciones, las puertas de la subjetividad se abren y el discurso histórico se tiñe, o puede teñirse en mayor o menor medida, de ficcionalidad, de invención necesaria, más o menos contrastable, quizá veraz, aunque no necesariamente verdadera. Sin embargo y aunque ciertas situaciones puntuales es imposible que Vargas Llosa las haya sabido a pie juntillas no caben dudas que se ha ceñido a lo que la historia nos cuenta del Celta.

Por otro lado, no es su primera novela de este tipo. Es reconocido el lúcido desenvolvimiento de Vargas Llosa en cuanto a novelas históricas se refiere. 
En 1981 aparece La guerra del fin del mundo, su primera novela histórica y una de las más importantes que ha escrito.  A Lituma en los Andes le sigue La Fiesta del Chivo, sobre la vida del dictador dominicano Trujillo que fue llevada al cine con el mismo nombre por su primo Luis Llosa.




Con El sueño del Celta viene a corroborar una vez más que la novela histórica le pertenece tanto como la novela puramente ficcional y que si nos ocupamos de estilo el suyo es claramente determinado y determinante, uno de los caracteres literarios contemporáneos dignos del lugar que ocupa.

Adquiere un ejemplar

El jardin olvidado – Kate Morton

Adquiere un ejemplar

Entrar en cualquier historia de Kate Morton es descubrir su clara obsesión: la estrecha relación entre el ayer y el hoy. Y es descubrir su innegable habilidad para echar un manto de claridad sobre esos dos opuestos temporales. A la manera de las antiguas sagas familiares de la novelas inglesas clásicas, nos aúpa en brazos del ayer y nos deposita en las faldas de la realidad. La literatura inglesa es su ancestral legado y el amplio sentido de continuidad histórica que los ingleses han sabido instaurar en las letras sigue incólume. Heredera de los grandes que la precedieron,  Kate Morton es capaz de acercarnos el eco de Dickens, de las hermanas Brönte de Lucy Clifford y tantos otros.  





Licenciada en filología inglesa y arte dramático declara:  “Soy una lectora muy ecléctica: entre mis títulos preferidos los hay desde Ian McEwan a Jeffrey Eugenides, pasando por Ruth Rendell, Daphne du Maurier, Evelyn Waugh... Son mi paleta de lecturas y los que me han dejado huella; que mi lector no los pille no les afectará al sentimiento o a la compresión de mi obra”.

Lo cierto es cada una de sus historias son una verdadera obra de fino cristal, delicada y perfecta desde sus bordes hacia su centro, sólido y resistente que la tornan no solamente verosímil sino atrapante.   
El jardín olvidado no es la excepción de cualquiera de sus novelas. La historia se despliega en un escenario compuesto de instantes hábilmente amalgamados, y el resultado es un tapiz entramado con la delicadeza de un artista y el sentido estético de un artesano.
Mi primer acercamiento a su obra fue a través de Las horas distantes,  con El jardín olvidado ha logrado revivir y potenciar aquellas sensaciones de la primera vez. Kate Morton subyuga, encandila y en aquellos que intentan acercarse a la experiencia de escribir es inevitable que despierte  admiración y la sana envidia de alcanzar el resultado final que logra esta joven autora. 



Nacida en Australia en 1976 y con tan solo 30 años logra en el 2006 su primer gran éxito con La casa Riverton y desde entonces se ha instalado como una de las escritoras románticas de los últimos tiempos más leídas y más buscadas. Kate Morton es sin lugar a dudas una artista de la palabra y una artesana en el manejo del tiempo.
Uno de los mayores retos de la narrativa de Morton está en ir saltando de pasado a presente y en coordenadas geográficas y sociales muy distintas.  Ella misma explica su método: “Mantener una sola línea narrativa es pobre para mí, me aburre incluso, y el juego temporal es como hacer un puzzle conmigo misma a partir de las notas que tomo en libretas, los mapas que tengo que hacer con gráficos y líneas… Luego la intuición me da la voz y lo ensambla todo en mi cabeza”. 
“La estructura para mí es un placer. Me gusta escribir y me gusta crear los personajes, la trama, el entorno... Es como ir creando todas las piezas de un puzle que va a dar como resultado lo que quiero presentar. Es como la vida: compleja, no una historia lineal.”
Lo cierto es que El jardín olvidado es uno de esos maravillosos puzzles que desencadenan en el lector la necesidad de ensamblar hasta la última pieza.  Y una vez encajada la última de ellas resignarse ante esa inevitable sensación de haber terminado de leer un buen libro: la nostalgia de haberlo leído.
Como cada una de sus obras la rama gira en torno a un secreto. En este caso, La obra se concentra en la búsqueda de los antepasados de Casandra, una mujer que recibe como herencia una cabaña en Cornualles, a través de tres continentes y un siglo de historia.
Pero sin lugar a dudas la protagonista central es  Eliza Makepeace,  escritora de cuentos de hadas perdida en los recuerdos de  Nell, abuela de Cassandra  quien descubre que es adoptada en su cumpleaños número veintiuno y desde entonces se afana en desvelar los misterios de sus orígenes.
Eliza, también llamada la Autora vive en el plano temporal más lejano que trabaja Morton, Nell representa el plano medio y Cassandra será simplemente la encargada de unir el presente con el lejano y misterioso pasado de su abuela Nell.
El libro puede mirarse con ribetes autobiográficos si pensamos que la porpia abuela de Kate Morton (como la abuela de Cassandra) se entera a los veintiún años que no es hija biológica de sus padres. Aquel era un secreto oscuro en la familia y se transformó en el secreto oscuro que tira de los hilos de esta historia. 
“Toda historia debe tener un secreto para ser interesante” dice Eliza, la protagonista de El jardín olvidado y parece de alguna manera ser la voz de la propia Morton ya que de eso justamente se tratan sus historias. Secretos que prácticamente se materializan y cuyos personajes deben desenredar como viejas madejas abandonadas.
En torno a esos secretos que toda historia debe guardar, cuidando que las acciones sean casi como un engranaje de relojería perfecto y poniéndose en la piel de personajes creíbles Kate Morton logra una vez más una trama hábilmente urdida.
 




El jardín olvidado espera que seas el próximo lector en hallar esa punta oculta que unirá pasado y presente en un recorrido por los escenarios ingleses de principios y mediados del 1900 y del siglo XXI donde la historia nos deposita en su desenlace.
Porque por supuesto el final es a la medida de Kate Morton sin lugar a dudas una escritora con brillo propio que no olvida el pasado pero mantiene los pies firmes en un presente que solo le ha deparado hasta ahora éxitos.

Adquiere un ejemplar