El juego del ángel – Carlos Ruiz Zafón

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juego-angel-zafon-detdnEl misterio que plantea un libro no se limita a las páginas donde se narra la historia.
Las palabras son un misterio, son a veces cárceles y otras veces las puertas que se abren, las ventanas que golpeadas por el viento de las posibilidades nos develan misterios y nos proponen alternativas para que la imaginación pueda galopar más allá incluso de la última palabra de un libro.
Así se sienten las novelas de Carlos Ruiz Zafón, un escritor cuya imaginación contagia, un artífice de la palabra escrita y un artesano de historias.


 “Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio”  Estas son las palabras iniciales de El juego del ángel que resumen de una manera perfecta el contenido de la historia. Claro que el lector a esa altura todavía no lo sabe pero cuando llega a las palabras finales… “Estas páginas serán nuestra memoria hasta que su último aliento se apague en mis brazos y la acompañe mar adentro, donde rompe la corriente, para sumergirme con ella para siempre y poder al fin huir a un lugar donde ni el infierno ni el celo nos puedan encontrar jamás.” …habrá sido participe de un pacto de honor y horror no deseado ni buscado pero inevitable y habrá sucumbido como el protagonista de El juego del ángel a la necesidad de desentrañar misterios ocultos. Esas palabras finales cierran magistralmente un círculo de luchas, de intentos vanos, de amores resucitados, que son ni más ni menos el alma de todo el que escribe y dedica una vida a poner en palabras la vida que se vive fuera y dentro de uno mismo. El juego del ángel es la segunda entrega de la Trilogía "El cementerio de los libros olvidados", que cierra con El prisionero del cielo. Zafon_barcelona_JuegodelLa historia se desarrolla en la turbulenta Barcelona de los años 20 cuando un joven escritor, David Martin, obsesionado con un amor imposible recibe la oferta de un misterioso editor, Andreas Corelli, para escribir un libro como no ha existido nunca. “Querido David, la vida está hecha de grandes esperanzas. Cuando esté listo para hacer las suyas realidad, póngase en contacto conmigo. Estaré esperando. Su amigo y lector A.C”  A la propuesta por demás misteriosa de Correlli se suma el hecho de que David decide alquilar una casa que está deshabitada desde hace décadas y que encierra entre sus paredes un enigma aún más insondable que la escritura de un libro extraño y que de alguna manera abre, complica y cierra finalmente la trama de la historia. Poco a poco David se va enredando en una red de intrigas y amores, de malicia y pactos extraños que lo arrastran sin remedio hacia un final impensado. Muchos han tachado a Carlos Ruiz Zafón de autoplagiarse con esta segunda entrega. No diría lo mismo, si bien se retoman muchos puntos en común con el anterior y primer libro de la trilogía, no son similitudes sino más bien puntos de contacto. Esta historia completa de alguna forma la vida de los protagonistas de la primera y es un trabajo que sin duda sorprende. Normalmente el lector busca en un segundo tomo la continuación de la vida de los personajes del primero y sin embargo, en El juego del ángel, descubre otra cosa. A mí no me ha desencantado, por el contrario. Aunque también fui en busca de ver como continuaba la vida de Daniel Sempere hallé un guiño del autor que me pareció fabuloso, fuera de lo común y que por supuesto no develaré, si bien no forma parte de la trama, dejaré al lector el placer de descubrirlo

 

Es cierto que Carlos Ruiz Zafón empalaga por momentos con lo que considero una superabundancia de imágenes y metáforas, no obstante, hay que reconocer que el 70 % de ellas son de calidad absoluta aunque muchas prescindibles para quienes buscan una lectura más ágil y simple. El estilo del autor es casualmente metafórico y, mal que les pese a los que no disfrutan con eso, nadie podrá negar que es un estilo absolutamente atrapante toda vez que las historias nos van arrastrando en una especie de torbellino o fuerza centrípeta que parece fagocitarse a sus personajes para luego vomitarlos y seguir adelante hasta el punto final. De más está decir que voy en busca de la tercera entrega de la trilogía El prisionero del cielo. Los espero en la inevitable reseña que ya llega…

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