El guardián entre el centeno – J.D. Salinger

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Leer implica el goce de sustraerse al mundo que el autor nos propone y ésa es la mirada que nunca debemos perder ante un libro. Pero leer, es también asimilar técnicas, comprender la temática en toda su amplitud.





El Guardián entre el centeno, nos cuenta, desde el punto de vista social, el consumismo de una época (años ’50 en EE.UU.), la rebelión de los jóvenes contra un sistema de mercado demandante, el inconformismo de una sociedad ante grandes cambios (económicos y políticos en el caso de los años ’50 en EE.UU.), la impersonalidad en los sistemas de educación, literatura y cine con fines propagandísticos donde los verdaderos valores culturales se desdibujan, adicciones, etc.
En este gran libro, el autor nos dice algo concreto pero entre líneas nos sugiere mucho más. El guardián entre el centeno es una de esas novelas en las cuales el autor usa una excusa anecdótica para contarnos mucho más.JDSalinger
Salinger ha usado como excusa la adolescencia como etapa conflictiva para decirnos mucho más.
La novela nos cuenta la vida de Holden Caulfield que es expulsado de un colegio por segunda vez. En la novela asistimos a los instantes posteriores a esa expulsión en que Holden decide huir. En esa huída vive un sinfín de situaciones que unidas a sus experiencias pasadas le va brindando al lector esa mirada especial del adolescente. Por momentos rebelde e irracional, por momentos de una lucidez extrema que nos muestra crudamente la vida tal cual es y como los adultos intentan mostrarla.
Holden no solo representa al adolescente que quiere retener el idealismo de la vida que se le escurre entre las manos, sino que muestra a cualquier ser humano tratando de rescatar lo espiritual por sobre lo material en una sociedad que cada vez prioriza más lo último sobre lo primero. Es el típico antihéroe de la literatura contemporánea que lo único que busca es proteger ese mundo infantil donde la felicidad es plena y absoluta, protegerlo de encontrarse con un mundo hipócrita, malvado y feo.
O sea que desde el punto de vista existencial nos ha contado: cómo vive el adolescente ese paso de dejar la niñez y asumir una incipiente adultez, el materialismo que implica el mundo adulto y la pureza que el adolescente debe rescindir para entrar en ese mundo que inevitablemente lo espera, y finalmente la impotencia de Holden por no poder cambiar esas reglas dadas dentro del crecimiento de una persona. Eso nos introduce en el planeamiento de que quizás, si nos lo proponemos, además de ser adultos responsables y funcionar dentro de una sociedad condicionante, además de asumir compromisos netamente adultos, además podemos no olvidarnos lo hermoso, lo simple, lo espiritual que conlleva la niñez y entonces, tal vez podamos matizar la realidad que nos circunda con ese halo de pureza elemental con que nacemos sin usarlo como sistema de canje para dejar de ser niños y convertirnos en adultos.
Algún día la humanidad entenderá que ser un humano significa el sabio equilibrio entre niño y adulto ese que solo el adolescente tiene por un tiempo limitado y entonces ese día seremos muchos más los que engrosemos las filas de Holden para convertirnos en un guardián más entre el centeno.



Tomo las palabras de Holden cuando nos dice: Los libros que de verdad me gustan son aquellos que al acabar de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarlo por teléfono. Ojalá Salinger viviera, ojalá pudiera llamarlo por teléfono para contarle que su libro es un clásico que superará los límites de cualquier época, porque mientras lo material pugne por sobrepasar lo espiritual seguiremos embanderándonos tras Holden en las primeras filas para luchar contra ello.
El Guardián en el centeno es esas joyitas que llamamos clásicos ya que no habla solo de Holden (su protagonista) sino de todos nosotros convertidos en Holden luchando por un mundo más real.

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La biblioteca de los sueños rotos – Peter Manseau.

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A los que estamos acostumbrados a leer y leer sin parar suele asaltarnos un sentimiento especial al finalizar algunos libros, la sensación es una mezcla de tristeza por haber llegado a la última página, y de desazón por haber perdido la posibilidad de leerlos por primera vez.






Ese sentimiento estalló en mis manos ante la inevitabilidad de dar vuelta la última página de La biblioteca de los sueños rotos. Una novela especial por el aroma que se respira, durante y después de su lectura. El libro comienza con un chico de Boston, cristiano, que trabaja para una organización cultural donde recoge libros en yiddish para que no se pierdan estas historias. Un día se topa con unos volúmenes escritos por Itsik Malpesh, un judío que emigró de Kishinev y acabó en la Tierra de Oro (Estados Unidos) y que se consideraba a sí mismo "el último poeta de yiddish de América" y aquí empieza su relación. El  protagonista idiscutible de la historia es Itsik Malpesh, ese niño judío que a los ocho años escapa de Moldavia y llega a Odessa en busca de una niña cuatro años mayor que él que lo salva de la muerte el día de su nacimiento: Sasha y de la cual (o más bien del recuerdo de ella) se enamora perdidamente por el resto de su vida. Malpesh se autodenomina el último poeta de yddish y ya nonagenario e instalado en Nueva York está comprometido en  salvar los libros de la Biblioteca de los sueños rotos “La Biblioteca de los sueños rotos” era el nombre que otro judío, instalado en Nueva York y devenido hombre de negocios, daba a su colección de libros obtenidos de todos los judíos que llegaban a trabajar en su empresa, a quienes él les mantenía en custodia los libros hasta que estos se instalaran y tuvieran una casa donde tenerlos, como eso no sucedía nunca, este hombre se queda con todos los libros que forman su Biblioteca.Peter Manseau 
La delicada prosa de Manseau nos hamaca en un mundo donde la pasión por los libros y la palabra permite a Itsik sobrevivir a las más adversas situaciones, siempre hay alguien que le acerca un libro, siempre una palabra escrita lo rescata de la ignominia y el desasosiego de la vida errante de un judío en los albores del siglo XX en Europa y en todo el mundo. La historia es una historia de amor encerrada dentro de otra  historia la de sobrevivir y barnizada por la esperanza y el destino final, la una avala la lucha el otro está siempre al alcance de la mano, hacia la meta Itsik camina sin prisa pero sin pausa apoyado en el bastón de la esperanza. El narrador es el propio bibliotecario y traductor de Malpesh que nos cuenta en primera persona el sorprendente giro que dio su vida a partir de su conexión con el idioma yddish y el hebreo. Es a través del idioma y las palabras que su vida se entrelaza con  la del último poeta de una manera mágica. Desde la primera persona también nos llega la historia de Malpesh contada por él mismo en su diario y traducida por el bibliotecario que no tiene nombre en la novela y que podríamos pensar como el alter ego del propio autor. Peter Manseau trabajó componiendo entre otros la edición bilingüe inglés-yddish de Winnie the Pooh. Así es como las palabras se transforman en el halo luminoso que alumbra cada página y nos sobresalta con una vuelta de tuerca, cuando, el alma en un puño, para Malpesh todo parece haber llegado a su fin. Dice Malpesh: Fue en la imprenta de la trastienda de Minkovsky donde comencé a entender las lecciones de los cabalistas sobre el significado de las letras, los ladrillos con los que está hecha la creación. Cada letra contaba una historia. Solo había que tomarse el tiempo preciso de leerla. Crimen y castigo de Dostoievski es el primer libro que llega a sus manos de forma fragmentada y de alguna forma cambiará su vida para siempre. Luego Dickens aparece también como el faro que alumbra un momento crucial a su llegada a Nueva York. Las historias siempre como forma de rearmar una realidad que nos supera, que nos abraza hasta agotarnos. ...nuestras palabras (…) nuestras letras son fronteras que no se pueden traspasar. Porque las palabras no tienen fronteras, no las conocen, no las crean, por el contrario, las palabras arman mundos que se tocan irremediablemente más allá del lenguaje, más allá de las fronteras impuestas por el hombre. Y el amor siempre presente, el amor es a lo largo de toda la historia la otra brújula que junto a las palabras, guió la vida de ambos protagonistas.



Al final de esta exquisita novela paladeamos un sabor dulzón y las ganas de atrapar a Malpesh entre los brazos y mecernos al compás de su melodioso yddish hasta perder la noción de tiempo y la idea de fronteras, acunados tan solo por las historias, por las palabras que enlazadas unas a otras nos permiten sobrevivir.

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Libertad – Jonathan Franzen

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Libertad


La libertad, suele decirse y no sin fundamento, es el bien más preciado de todo ser humano. La libertad nos proclama dueños de nosotros mismos y el ser humano que sea dueño de sí mismo, será dueño de la libertad de vivir que es en definitiva la obligación que todos tenemos, siempre que se entienda que vivir no es lo mismo que sobrevivir.





Franzen elige esta última opción: sobrevivir, para contarnos su historia: Libertad. Libertad es una novela donde justamente la libertad es ese bien tan preciado que todos sus personajes anhelan pero que ninguno logra alcanzar. Desde el excelente manejo psicológico de los personajes Franzen logra ubicarnos una vez más en el torbellino de una sociedad que inmersa en valores equivocados lanza a sus actores (los seres humanos) a vivir una vida donde la libertad está cercenada desde todo rincón donde un alma se mueva.Jonathan Franzen-Libertad A través capítulos intercalados es posible ver cómo la vida familiar de los Berglund y la propia Norteamérica se despedazan en el contexto histórico del ataque a las torres gemelas, la guerra de Afganistán y la invasión a Irak.   La historia nos muestra la transformación de Patty de una madre ejemplar a una mujer imbuida en la depresión y la bebida, la degradación de Walter como hombre y activista, el derrumbe de Richard drogadicto, mujeriego y músico de rock y Joey, el hijo mayor de los Berglund, que juega el papel del hijo Republicano que ningún padre progresista como Walter, querría tener y que sin embargo sirve de moraleja en un final paradojicamente feliz. Veamos a sus personajes uno por uno. Patty ha sido una campeona del baloncesto estudiantil, ordenada, metódica y conciente de esa meta trabaja duramente durante su adolescencia para imponerse como deportista. Sin embargo, su familia está lejos de valorar esas destrezas y su madre, una activista política destina halagos para sus hermanas distantes años luz de la chica perfecta y deja a Patty desamparada de la aprobación necesaria. Patty termina renegando de la deportista y se lanza a la búsqueda de la aprobación. Primero su amiga Eliza, drogadicta y mentirosa compulsiva la hace vivir una historia de mentiras donde la amistad parece ser lo más importante y termina siendo una necesidad del otro (Eliza) y entonces Patty se lanza a buscar un hombre que la contenga, que la aprecie, que la haga sentirse realizada. Llega Walter a su vida. Un hombre metódico y un ecologista a ultranza que ama incondicionalmente a Patty y la mima a tal punto que ese incondicionalidad hace de Patty una disconforme, nada puede ser del todo válido si no hay lugar para error. Y consciente de que el error es lo que la hará crecer Patty yerra una y otra vez. Mantiene una relación furtiva y especial con Richard, el mejor amigo de Walter, consciente hasta lo indecible a su hijo Joey que finalmente abandona el hogar paterno para irse a vivir con una vecina, su hija termina siendo más adulta que ella y Patty una vez más está encerrada en sí misma y lucha desde una depresión para cortar los lazos con el mundo y ser ella misma: ser libre de los condicionamientos que la sociedad impone o que nos imponemos frente a la sociedad. Richard es otro de los personajes que puede aparecer como secundario pero que es definitorio de la libertad que es sin duda el leit motiv de la novela. Richard es un músico reconocido pero él no se reconoce, es un seductor incuestionable pero él no se acepta como tal. Richard se siente un fracasado, un mentiroso y un perdedor cuando se compara con Walter que ha logrado una familia a pesar de que la felicidad no le llega con eso. Porque Walter es un ser demasiado bueno para este mundo, una persona que defiende ideales demasiado utópicos en un mundo que va por el carril contrario al de Walter. Walter a su manera busca ser libre de ese consumismo, de ese belicismo que países como en el que le ha tocado vivir (EE.UU.) detentan como cualidades y que él desconoce como virtudes. Ecologista, humano, sensible, feminista, fiel (a su mujer a su amigo) buen mozo y poco engreído está tan lejos de la sociedad donde se mueve que busca soluciones a lo insalvable: frenar el crecimiento demográfico y fundar un mundo nuevo y más equitativo para todos. Ese sería su ideal de libertad: inalcanzable desde la mirada de Franzen en la sociedad donde sus personajes se mueven.



Como su anterior novela "Las correcciones", es éste un libro agobiante. El sostén de la historia son sin duda sus personajes tan ficticios como reales, tan reconocibles en cualquier vecino, tan parecidos a nosotros que asusta la certeza de verlos derrumbarse uno a uno buscando una salida que parece no existir. Franzen tiene un dominio del escenario y de los actores tan magistral que nos grita sin gritar a viva voz que la sociedad nos está encerrando a todos en un camino sin retorno y hallar la verdadera libertad es a todas luces un fracaso desde el vamos. No somos libres, no nos pertenece el libre albedrío en un mundo convulsionado donde los valores se han revertido y las metas no son claras al ser humano solo le queda seguir braceando en un mar de errores y sinsabores donde ni la libertad ni la felicidad parecen tener cabida a menos que optemos por el despotismo y nos convirtamos en sus vasallos.

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La República de los sueños – Nélida Piñón

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La republica de los sueños

La República de los sueños es una novela de largo aliento. La autora nos propone una historia desarrollada en base a una narrativa de viaje interoceánico pero sobre todo de viaje a través de la memoria. Es una extensa saga familiar que comienza con una pareja de emigrantes pontevedreses, Eulalia y su marido Madruga. La familia se funda en esos dos personajes principales y allí comienza el viaje desde y hacia la memoria.




La historia comienza con el viaje de Madruga, su protagonista, quien conoce a bordo del barco inglés que lo traslada a Río de Janeiro a su amigo Venancio. Venancio se transformará a lo largo de la historia en la memoria misma de Madruga y el cable que lo conecta con su tierra natal allende el mar. Venancio es un ser pálido y sin agallas que priorizando lo espiritual sobre lo material, siempre termina vinculando a Madruga con los afectos y las tradiciones. El pasado se le impone a Madruga como un cachetazo, el pasado no puede enterrarse sino utilizarse como basamento para una vida futura. Todo lo que Madruga intenta enterrar en el pasado para convertirse en la piedra fundacional de una familia gallega luchando por vencer las tierras calientes del Brasil y someterlas a sus deseos de progreso, termina imponiéndose en sus designios aún inconcientemente. Brasil es un protagonista más de esta historia y se impone con una personalidad que fagocita al inmigrante, que lo obliga a superarse para sobrevivir, casi siempre como el sitio donde no solo donde hay que triunfar sino y sobre todo como ese espacio que hay que conquistar para triunfar.
La obra indaga el proceso de inmigración y adaptación de un gallego patriarcal y capitalista, predestinado al éxito social. Ese gallego es Madruga, personaje principal, descrito como una personalidad de imparable fuerza comparable únicamente a la fuerza misma de la naturaleza. Madruga niño es incapaz de soportar las limitaciones de su aldea natal y decidido a lograr su victoria, emprende el camino hacia América, más precisamente Brasil. Allí se convierte en el patriarca de una familia cuyos hijos, nativos del mismo Brasil luchan a su vez divididos entre esas dos corrientes de fuerza que moldean sus personalidades: España y Brasil.
La historia comienza cuando Eulalia, la esposa de Madruga decide morir y se acuesta en su cama decidida a terminar sus días. Desde su lecho de muerte la historia se va ensamblando a través de los descendientes de este matrimonio gallego: sus hijos. Los hay luchadores, los hay soñadores, los hay soberbios y ambiciosos, están también los rebeldes y los que se abren camino en la vida a pura trompada, como Madruga mismo pero a su manera.
La historia se desgrana a partir de Breta, la nieta de Madruga que es de alguna manera el alter ego de Nélida Piñón. Nelida PiñonSin embargo, Nélida Piñón no vuelca sus vivencias personales sino más bien su teoría de un mestizaje en el que convergen en tensión elementos opuestos: Europa y América, triunfo y fracaso, hombre y mujer, sobre todo.
Narrada desde Breta, Nélida Piñón se las arregla para hacernos oír también las voces de los personajes fundamentales de esta novela. El discurso directo de estos personajes se intercala en algunos capítulos y nos permite ponernos del lado de quien cuenta la historia de esta saga de acuerdo a sus vivencias y personalidad.




Como en los sueños mismos la historia va del pasado al presente y del presente al pasado convergiendo siempre en ese punto de partida y de final de la historia: el día en que Eulalia decide morir. Eulalia es una mujer atada a los recuerdos de su Galicia natal y a la memoria de su padre. Una mujer fuertemente mística y aunque en apariencia sombría y solitaria, tiene un corazón enorme, tan grande como para albergar a sus hijos vivos y a los muertos, y cobijar a un marido tan difícil de domar como un potro y tan fácil de arrebujar como un niño más. Esta novela constituye de hecho lo que su propio título enuncia: una república verbal de sueños.

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El tiempo entre costuras – María Dueñas

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el tiempo entre costuras



No es fácil debutar, menos con una novela. 
Debutar, comenzar, iniciarse. Es lo que maría Dueñas hace con El tiempo entre costuras, su primera novela.






No le ha ido nada mal si de ventas se trata, el libro se convirtió inmediatamente en un best seller en España y el resto del mundo. El libro dio pie para una miniserie televisiva, de la que no hablaré porque no he visto, que según he leído atrapa a millones de españoles también.
Y es que María Dueñas se adueña de los lectores, no tanto de los sabios lectores sino del grupo más numeroso, aquellos que hacen de una historia la más vendida. Y parece que lo ha logrado muy a su pesar, porque esta profesora de inglés escribió una novela por placer y en poquísimos años ha vendido tres millones de libros, y sigue.
Pero ¿Cómo se adueña la Dueñas de los lectores?Maria-Dueñas_1
Pues bien, apela a una fórmula convencional que siempre da resultados: acción (no mucha), un contexto histórico reconocible y atrapante (la Guerra Civil española) y el amor (con la correspondiente dosis de sexo, dolor y aprendizaje). Si a esto sumamos una narradora en primera persona tenemos la receta correcta para el resultado que está a la vista: más de tres millones de ejemplares en casi treinta países. Esto no quiere decir que cualquier libro escrito en primera persona se convierta en best seller porque hay que tener cintura de escritor para que (en este caso) la protagonista Sira no caiga en el melodrama o en rasgarse las vestiduras por cada contratiempo que le sucede. Eso lo hace María Dueñas a las mil maravillas. No es que la novela carezca de pasión y fuerza solo que la protagonista central se mantiene muchas veces serena, aunque nunca impasible.
Para aquellos que buscan mucha acción, les digo que mejor dejen de  lado esta novela y se dediquen a la trilogía de Larsson por ejemplo.
A pesar de que la acción no es de alto voltaje, la historia nunca se queda quieta. Sira es una muchacha como cualquier otra de su clase y su época, destinada a convertirse en una buena modista, casarse, tener hijos, en fin formar una familia de lo más tradicional en los primeros años del siglo XX  en España. Sin embargo, Guerra Civil mediante y un amor apasionado y contrariado, Sira termina convirtiéndose en espía de los ingleses sin por ello abandonar un segundo sus deseos de paz aunque desaparece por el camino el mandato de formar una familia, tal como diría su madre: como Dios manda.
Lo innegable es el poder de atrapar al lector que María Dueñas despliega como algo innato, natural y/o talvez adquirido a lo largo de años y años de buena lectura. Nunca participé en ningún taller literario; tan sólo tengo la buena escuela que da la lectura continuada a lo largo de la vida, mi trabajo de décadas explotando estructuras lingüísticas y la madurez que me han aportado los años. (sic) Y cuando le preguntan qué estás leyendo responde: Libertad, de Jonathan Franzen.
Pero El tiempo entre costuras es más que una costurera devenida en espía. Entramos en los pormenores de Guerra Civil española y de algunas de las caras más famosas de ese entonces. Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco; Juan Luis Beigbeder, Delegado de Asuntos Indígenas y Alto Comisario en el Protectorado de Marruecos; Rosalinda Fox; entre otros son los personajes que desde la realidad invaden la ficción. Y es precisamente con la humanización de estos personajes reales, que María Dueñas logra uno de sus mayores aciertos. Nos permite seguir la historia de aquella época sin empobrecer su propia historia y sin aburrir al lector logra hacernos entender muchas cosas que por no vividas parecen lejanas e irreales.



El tiempo entre costuras es una historia de amor, es una historia de política, de pasión de espionaje, de sentido común y de amistad; todo en una recatada medida, sin estridencias en ningún sentido, sin exageraciones ni deformaciones. Con los pies sobre la tierra la autora pisa fuerte en el terreno de la historia novelada o de la ficción histórica. El futuro dirá si termina convirtiéndose o no en una excelente escritora que bajo la sombra de Almudena Grandes puede llegar a abrevar y crecer o a ahogarse y perecer.

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La Ladrona de libros – Markus Zusak

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la ladrona de libros
El marco de la Segunda Guerra mundial ha servido de excusa a tantísimos escritores en la historia de la literatura que la simple mención de esa época nos hace temblar como lectores, nos hace exclamar “no por Dios, otra vez no”. Sin embargo, Markus Zusak logra encontrar una voz distinta, un ángulo menos perverso que humano y más sensitivo que dramático. Liesel es la protagonista de la historia y es la ladrona de libros.




La historia comienza sobre un tren. La madre de Liesel, una comunista perseguida por los nazis, la entregará junto con su hermano a una familia de acogida. Pero en ese tren, camino a Munich, el hermano de Liesel muere y es enterrado al costado de las vías, en ese momento uno de los sepultureros pierde un libro: El Manual del buen sepulturero, que Liesel recoge y se lo guarda. Comienza así la carrera de la ladrona de libros, los libros que de alguna manera salvarán su inocencia y darán sentido a sus días. Hans y Rosa Hubermann acogen a Liesel. Son un matrimonio con dos hijos grandes que se han marchado del hogar y sobreviven como muchos otros en esa época. Rosa autoritaria, dura lava y plancha para afuera y a pesar de su hosquedad se convierte en una madre para Liesel. Hans es tierno, amable, imaginativo, es pintor de brocha gorda casi desocupado por la falta de trabajo y acordeonista, se transforma inmediatamente en el padre que Liesel nunca tuvo. Liesel no sabe leer y cuando una noche de pesadillas Hans entra en su cuarto descubre el Manual del buen sepulturero que la niña ocualta entre sus sábanas y juntos inician un asombroso camino de palabras que colma de plenitud el alma de la niña y la salva del odio y la desesperanza de un Alemania y de un mundo en guerra. Con el devenir de la historia llegaran otros libros a manos de Liesel y otros personajes completaran la historia y su mundo. Rudy, su vecino y amigo, su compinche y enamorado desde el primer día en que la ve. Max el judío que los Hubermann esconden en su casa y cuyo padre había salvado la vida de Hans en la Primera Guerra Mundial. markus_zusak 
La prosa se acerca a la literatura juvenil por la sencillez del discurso narrativo. Mediante un estilo simple y despojado Zusak, sin llegar al paroxismo de la lirica, introduce una especia de bruma poética que atrapa con imágenes sencillamente acariciadoras. Se permite además, lo que considero un recurso totalmente innovador, que es el de resumir cada tanto, en letras negras, situaciones complejas que de otra forma hubieran exigido páginas y más páginas para mostrarse, convirtiendo la historia en un mamotreto complejo y lejano a la idea de brillante simpleza en medio de la brutal complejidad de la guerra que sin duda el autor alcanza. Mediante este recurso de resumir, Zusak logra con un par de frases instalar en el lector lo esencial y éste inmediatamente convierte esos datos simples en parte de la historia. Logra con la suma todo esto un espléndido manejo de la historia que despojada de todo dramatismo no deja de transmitirnos el horror de la guerra y sin embargo se reserva un espacio para la esperanza. La esperanza nos espera a la vuelta de cualquier esquina y los libros en este caso son esas esquinas que hacen soportables el día a día de Liesel, donde asedia el hambre y la muerte agazapada nos encuentra cuando menos la esperamos. La historia está contada justamente por la muerte que en su recorrido por las vidas de los personajes nos va anunciando paradójicamente no tan solo el final, sino la vida maravillosa que todos y cada uno de los personajes han vivido, lo cual de alguna manera hace hasta tolerable y comprensible, en medio de tantas muertes que el desenlace de la historia termine con la vida de Hans y Rosa en un bombardeo y aunque no tan aceptable, termine también con la vida de Rudy.

 

La ladrona de libros emparentado con obras como “La vida es bella” o “El chico del piyama a rayas” nos acerca una mirada diferente del horror de la Segunda Guerra Mundial, nos habla de la posibilidad de continuar siendo compasivos, tiernos, sensibles, humanos, en medio de una debacle tan inhumana como la Segunda o cualquier otra guerra.

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Las Correcciones – Jonathan Franzen

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La correcciones


Franzen se ha convertido hoy por hoy en el niño mimado de la crítica estadounidense. Lo han comparado con Don Delillo, con William Faulkner (me parece excesivo), con John Steimbeck y aunque por ahora a Franzen el Nobel le queda grande tiene una carrera por delante y la ha iniciado brillando como el mejor.





Como Delillo, Faulkner, Steimbeck sin dejar de mencionar a John Irving, Philip Roth, David Wallace y tantos otros. Se lo ubica como representante de una generación de jóvenes y talentosos escritores de lengua inglesa entre los cuales se hallan: William T. Vollman, Richard Powers, A. M. Homes, o Mark Layner.  Franzen se instala desde el realismo para mostrar la asfixia de la sociedad de su época, para recrear a una familia típica del Medio Oeste norteamericano, los Lambert, y desde ellos a tantas otras familias en la decadente sociedad contemporánea anterior al 11 S. El afán de búsqueda de la verdad y de la felicidad, la necesidad de corregir errores para no repetirlos aprisiona a los personajes y da nombre a la novela. Las correcciones es una novela inquietante, perturbadora. Nos inquieta como miembros de una sociedad que va perdiendo valores morales y espirituales a una velocidad pasmosa. Nos perturba porque nos reconocemos en cada personaje de la familia Lambert ya que Franzen elige partir de ese núcleo social para mostrarnos de qué forma, a gran escala, muchas familias como los Lambert forman un barrio, una ciudad un país, un continente, un mundo. Franzen nos propone entrar en el mundo de la familia Lambert desde un juego de despiece psicológico de sus personajes que maneja con la habilidad de un titiritero. Todos adolecen de culpas, de deslices, y entonces el desasosiego y la insaciabilidad se instalan en sus vidas y los impelen a buscar una salida, a corregirse. Los Lambert han sido una familia típica del Medio Oeste norteamericano una familia que por una razón u otra y por cientos de razones se ha desmembrado, han dejado de ser ese núcleo sólido y fuerte donde todo es posible porque la unión hace la fuerza. Pero la dispersión de cada uno en pos de ideales aparentemente iguales pero disímiles es lo que marcó el devenir de la vida de cada uno de sus integrantes y ese presente donde lo imposible: corregir el pasado, generar un nuevo presente, es lo único que pareciera quitarles el aire. No es casual que Franzen tome el Medio Oeste como centro de la acción que muestra la decadencia de una sociedad, ya que para los norteamericanos el Medio Oeste siempre ha simbolizado los valores tradicionales del país. La novela se articula en torno a una familia integrada por Alfred y Enid que han superado los 70 años y por sus tres hijos: Gary, Chip y Denise. Alfred ha sido un padre autoritario,  severo y autoexigente. Moral y moralista, Albert tiene entre sus tres hijos un preferido: Chip quien sin embargo siente que de niño, su padre le ha hecho la vida imposible. Transita los últimos días de su vida atacado por el mal de Parkinson y una demencia senil que lo lleva a convertirse en la antinomia de lo que siempre fue, un hombre activo, práctico y sagaz. Esta decadencia física lo somete de alguna forma a los demás, Alfred depende de los demás y es quizás el peor final de alguien que siempre tomó las riendas de su vida de acuerdo a su moral y auto exigencia. Su esposa Enid representa esos valores del Medio Oeste que los norteamericanos se niegan a reconocer que han perdido. Enid niega que todo lo que les sucede sea una catástrofe, niega que sus hijos no sean el modelo que ella ha soñado, niega que su marido nunca le ha dado la ternura necesaria, niega haber prescindido de su idiosincrasia como mujer para ser únicamente un buen ama de casa, y durante la novela la obsesiona reunir a toda la familia para Navidad. Enid simula disfrutar la vida, anhela parecerse al resto de sus amigas, aunque por dentro suyo sabe que la sociedad entera va perdiendo rápidamente moralidad. En un último manotazo por hallar placer en medio del displacer recurre a los psicofármacos. Gary es el hijo mayor y transita un matrimonio en crisis, es también un exitoso directivo de un banco de inversiones y en apariencia es un triunfador aunque en su interior se está derrumbando al mismo ritmo en que la sociedad se derrumba. Criado dentro de esos valores morales de que su padre se ufanó siempre, Gary lucha por no ser absorbido por el consumismo y la mediocridad que en la novela está representado a la perfección por su esposa Caroline y sus hijos. Chip es el hijo del medio y como tal quizás el que más conflictos acusa y sin embargo, el más rescatable ya que Chip se permite reconocer que es un ex profesor universitario, un frustrado escritor de guiones cinematográficos,  un desocupado que muchas veces no tiene ni para comer y desde su infancia un solitario irrecuperable. Denise es la hija menor, casi perfecta en su adolescencia, abandona la universidad para convertirse en una chef exitosa. Rechaza el destino de esposa ejemplar y se permite en su adultez un matrimonio con un hombre mucho mayor que ella, se permite el divorcio que según su madre es inaceptable y en el colmo de ese permitirse, y buscarse a sí misma, se reconoce lesbiana y se asume como tal, alejándose definitivamente del ideal de mujer que su madre soñó para ella: una esposa fiel y una madre abnegada. Enid sueña con una hija que de alguna manera sea como ella eso la compensará del error de no haber sido feliz y al mismo tiempo reivindicará su postura de lo único que se atrevió a ser: esposa y madre, sin embargo Denise como muchas mujeres de esa época (finales del siglo XX) desmienten que la vida sea solo eso y se dedica simplemente a vivir y ser. Las correcciones está narrado en tercera persona y siguiendo un estilo indirecto libre entra en todos y cada uno de los personajes permitiendo al lector casi escuchar sus voces, casi sentirse en la piel de Alfred, Enid, Gary y Chip.El manejo del tiempo no es lineal y a medida que Franzen entra en sus personajes pinta el pasado que los ha convertido en lo que son.

 

La prosa de Franzen es incisiva y no deja de lado casi ningún vicio del ser humano en un mundo donde el consumo y la especulación unidos al miedo al fracaso, hacen de cada uno de nosotros seres alejados de nuestra esencia. Jonathan FranzenLas correcciones es una pintura de la sociedad norteamericana (y de otras) de finales del siglo XX que intenta decirnos a modo de metáfora reiterada en la vida de sus 5 personajes principales, que nos hemos equivocado como sociedad y que corregirnos será, a esta altura tan necesario como utópico. 
No puedo dejar de recordar “Una mujer difícil”, de John Irving, escrita con el recurso de ir armando la vida de los personajes fragmentando instantes pasados y reuniéndolos para completar la historia, con un manejo del tiempo flexible que se asemeja al recurso estructural de Franzen en esta atrapante novela que sin duda lo catapultará más lejos de lo que él supone.

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Otro país – James Baldwin

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Otro pais
El amor mueve al mundo. El amor es la energía que mueve al mundo, dijo alguien alguna vez. Amar es abrirse a los demás, en lugar de someterse a la soledad.
El amor es el motor que impulsa sueños, que construye vidas o las destruye. Aunque el amor más que un sentimiento yo diría que es un estado, Baldwin parte de la idea de amor de pareja como sublimación de la existencia.




Visto de otro modo, podríamos decir que todos los seres que se mueven en el universo del "Otro país" tienen una extrema carencia que los impulsa a tener una noción limitada del amor. Sus personajes sienten un gran agujero interior, un vacío existencial que pretenden llenar con una pareja, con ese amor ideal que no existe porque es como un helado de fresa que una vez que se derrite y el sabor desaparece, el vacío vuelve irremediablemente. Porque lo que persiguen esos seres solitarios del Otro país, no es tan solo el amor del otro sino el amor como estado elevado del ser. El amor de pareja es el punto de partida visible de todos los personajes de la historia: Rufo, Vivalvo, Richard, Cass, Yves, Eric, Ida. Sin embargo y aunque cada uno de todos estos seres buscan el amor de manera desesperada, lo que realmente buscan en el fondo es lo que una relación de pareja conlleva: comprensión, contención, satisfacción y por qué no sexo. El sexo como una forma de llegar al otro, como una manera de subliminar los deseos propios y hacer realidad aunque más no sea por un segundo eso de que la vida es hermosa al lado de ese ser que la vida puso a mi lado. Los habitantes del mundo de Baldwin se buscan a sí mismos. El Amor lo podemos experimentar únicamente en ausencia de emociones y pensamientos negativos. Es como decir que el AMOR y el odio no pueden convivir; mientras el primero une, el segundo separa y solo tenemos al uno o al otro. Pero la realidad es que amor y odio deben convivir y equilibrarse de tal manera que el Amor termine emanando desde adentro de cada uno de nosotros y no del otro hacia nosotros.james Bladwin 

Baldwin fue un hombre en perpetua lucha contra el color de su piel, su sexualidad y su país. El color de su piel por ser negro, un escritor negro con una mente extraordinariamente lúcida intentando abrirse camino en la élite intelectual de Occidente en las décadas de los 50s y los 60s. A pesar de ser negro, a pesar de ser homosexual (el autor y muchos de los protagonistas) a pesar de que el problema de los negros y los homosexuales no queda exento en la historia, Otro país no habla de los negros ni de los homosexuales, sino de todos los que se sienten marginados por falta de amor o más de todos aquellos que se sienten frustrados con su vida de una manera u otra. Otro país, para muchos la obra maestra de Baldwin, refleja claramente las luchas internas que desgarraban al autor. Se trata de una novela de decepción y desamor, más concretamente, de la desazón infinita inherente a la condición humana, de esa especie de inquietud o insatisfacción con la que muchos de nosotros podremos identificarnos. Los personajes de la novela son inquietos seres insatisfechos que buscan el amor y la felicidad entrampándose en relaciones auto-destructivas que no van a depararles un solo momento de sosiego. Son niños intentando calmar su sed con un vaso de agua salada. La acción transcurre en Nueva York y está centrada sobre todo en la sociedad de Harlem, y en ese contexto, la muerte del protagonista simboliza el trato que las personas reciben en un medio hostil y la necesidad casi desesperante de hallar consuelo en el otro cuando en realidad, la solución está en empezar por aprender a amarnos a nosotros mismos, es el camino hacia el amor de verdad.



El estilo de Bladwin es simple, directo y no queda exento de poesía y hondas imágenes que pintan el estado de ánimo de sus personajes de manera excelente. Como en todos los grandes escritores, los personajes de Baldwin cobran vida propia, y éste se limita a expresar sus sentimientos en palabras. Hemos de amarnos o moriremos, ha declarado Baldwin en una entrevista de la prensa, y eso es lo que aparece en su novela. Amarnos a nosotros mismos o moriremos en el intento por encontrar fuera lo que siempre estuvo adentro. Una novela que deja un extraño sabor a menta: picante y fresca, inquietante y turbulenta. No sé si me gusta la menta o el deseo que despierta en mí. Otro país despierta el deseo de bucear en uno mismo para hallar eso que hasta ahora solo se nos ocurrió buscar en el otro.

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