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El nombre del viento – Patrick James Rothfuss

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"He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos."
"Me llamo Kvothe. Quizá hayas oído hablar de mí."
Así comienza la historia de un personaje que difícilmente olvides, lector. Kvothe es leal, sincero, noble, también un héroe, un valiente, un poco romántico y un loco y un poeta, porque no olvidemos que para ser romántico y poeta hay que ser un poco loco también. 
Esta es la historia de un niño que se convierte en hombre pero nunca deja de ser niño, de un artista que se hace guerrero pero no abandona la magia de la música y el poder de las palabras y sobre todo es la historia de un buscador. Kvothe busca el nombre de las cosas y acaba por encontrar en esta primera parte de la historia nada menos que el nombre del viento.




Las emociones, por definición, no son razonables. Es una frase que leemos como propia del protagonista y sin embargo, la historia toda está repleta de emociones que sin duda son lo que hace de El nombre del viento una de las historias más razonables, reflexivas e inteligentes de las últimas que he leído en los últimos tiempos.
La historia y el significado, simple pero profundamente intenso de la historia, solo es posible gracias al encanto y la magia de un hombre que sin duda debe reunir un poco de cada uno de esos atributos mencionados: Patrick James Rothfuss.
Patrick James Rothfuss nació en 1973 y es profesor adjunto de literatura y filología inglesa en la Universidad de Wisconsin. En la universidad originalmente planeaba estudiar ingeniería química, pero cambió de opinión para estudiar psicología clínica, y finalmente se matriculó como "no declarado" después de tres años dedicándose a estudiar cualquier asignatura que atraía su interés.
El nombre del viento es la primera de la trilogía denominada “Crónica del asesino de reyes” que fue rechazada por varias editoriales antes de que el primer libro de la serie El nombre del viento fuese publicado en el año 2007. Cuando vio la luz, la novela obtuvo muy buenas críticas y se convirtió en un éxito de ventas.  Ese mismo año, 2007, ganó el Premio Quill a la mejor novela de fantasía/ciencia ficción, y apareció en la lista de best sellers del New York Times.
Kvothe es en el presente del relato, un posadero que bajo una identidad falsa  (el nombre que utiliza es Kote, parecido al verdadero) esconde su pasado. Nadie sabe en realidad que ese hombre apacible, afable y tranquilo  es un personaje legendario, el héroe y el villano de miles de historias que corren entre la gente transformando al verdadero Kvothe en una leyenda. 
Todos le dan por muerto, hasta que una noche un viajero, llamado el Cronista, lo reconoce y le suplica que le revele su historia, la verdadera, a lo que finalmente Kvothe accede. La trama se desovilla a partir de la narración (en primera persona) de su propia historia, la de Kvothe, desde su más tierna infancia como integrante de una caravana de artistas trashumantes hasta su adultez. 
Como si nos sentásemos alrededor del fogón o frente a una chimenea con una buen vaso de vino o un chocolate caliente, asistimos a la narración de los hechos desde la mágica narrativa de Rothfuss que ha logrado desde la sencillez colmarnos de imágenes abrazadoras y de páginas con una belleza poética que pocas veces se encuentran en novelas de este género. 
Contar su historia, le llevará a Kvothe tres días, este primer tomo es el primero de esos días. Kvothe es el hijo del director de una compañía itinerante de artistas -actores, músicos, magos, juglares y acróbatas- cuya llegada a los pueblos y ciudades siempre es un motivo de alegría. Arrullado por la magia de los artistas y dotado de una sensibilidad e inteligencia innatas y potenciadas por sus dos padres, Kvothe, se revela desde pequeño como un niño prodigio. Alegre y servicial, cultivarse se convierte para él en una forma de vida, su capacidad innata para aprender  lo lleva a capacitarse en cuanta arte se le cruza por el camino.  Para él, la magia no existe, los trucos son una especie de desafío a su capacidad. Quiere la vida poner en su camino a quien será su primer maestro Abenthy y Kvothe sucumbe al encantamiento de conocer la magia primero y de controlarla más tarde.  
El viejo Abenthy que ha dominado los arcanos del saber, conoce el nombre del viento. Desde que conoce a su maestro, Kvothe solo anhela aprender la gran magia de conocer el nombre auténtico de las cosas. Una tarde en que su padre ha estado ensayando el tema de una nueva canción sobre unos demonios legendarios, los Chandrian, de golpe la vida de Kvothe da un giro inesperado, porque esa tarde cuando regresa de un paseo por el bosque cercano, se halla en medio de una masacre. Los carromatos han sido incendiados y todos, incluso sus padres, han sido asesinados. Unos desconocidos sentados alrededor de la hoguera, se atribuyen la matanza y  luego desaparecen. Durante meses Kvothe vaga atemorizado por el bosque con el laúd de su padre por única compañía y cuando llega el invierno se dirige a la gran ciudad y consigue entrar en la Universidad. De allí en más el niño se transforma en adolescente y luego en joven. Esta primera parte culmina cuando Kvothe ya es un mozo de casi veinte años de edad.
En realidad la verdadera leyenda comienza a gestarse y el niño prodigio pronto demostrará ser un hombre que combina la lealtad, el honor, la ingenuidad y la templanza como pilares que sustentaran sus primeros años en soledad y serán los cimientos de una vida inimaginable y legendaria.
La técnica de Rothfuss no tiene grandes secretos. Una prosa sencilla, aunque nunca despojada de poesía nos demuestra que para conseguir la empatía del lector sin empalagar, basta con acariciar imágenes interesantes y apelar a sensaciones que cualquiera pude descubrir dentro de la historia y re-descubrir en el mundo de cada día.
No soy gran amante de los libros de literatura fantástica pero este realmente ha logrado conmoverme. Puedo decir que durante las primeras 100 páginas, que es lo que demora el autor en meternos de lleno en la aventura, me re-encontré con esa niña que agazapada al resguardo de las inclemencias de la vida solo había esperado el momento de tomar la mano de Kvothe y volver a vivir una historia como si fuera real. De allí en más cedí a Kvothe las riendas de la lectura y yo no pude menos que acompañarlo mientras devoraba las casi seiscientas páginas restantes.
Hay en este blog otros libros de literatura fantástica reseñados, y si bien El señor de los Anillos suele ser,  para los amantes o no de este tipo de literatura, un paradigma del género El nombre del viento no le va en saga. 
El  parentesco con Tolkien es ineludible pero a pesar de esa fuertísima influencia, Patrick Rothfuss ha sabido gestar su propia personalidad e imponerla ante cientos de lectores que ya se han convertido en su verdadera troupe de fans.
J.R.R. Tolkien dijo una vez: «Historias semejantes no nacen de la observación de las hojas de los árboles, ni de la Botánica o la ciencia del suelo. Crecen como semillas en la oscuridad, alimentándose del humus de la mente, todo lo que se ha visto o pensado o leído y que fue olvidado hace tiempo». ¿Cuál fue el humus de Patrick Rothfuss para que la historia de Kvothe creciera? El mismo autor lo contesta:
Mi humus fue el interés por la literatura medieval, la antropología, la psicología, la magia hermética del Renacimiento, las religiones antiguas, los filósofos griegos, la economía, la epistemología y la ingeniería química, y también el amor profundo y sin condiciones que siento por la narrativa fantástica desde que era niño.




La magia narrativa de Rothfuss ha logrado desde la sencillez colmarnos de imágenes abrazadoras y de páginas con una belleza poética que pocas veces se encuentran en novelas de este género. 

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La maestra de la laguna – Gloria Casañas

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Muchas veces entramos a una novela romántica con la idea preconcebida de encontrarnos cara a cara con los clichés de siempre, con esos amores contrariados que terminan bien aunque apenas seamos capaces de creernos lo que ha pasado, con seres contrapuestos que se aman y a pesar de sus diferencias siguen juntos, el chico rico y la niña pobre (o viceversa) que contra viento y marea prejuicios y familias mediante logra vivir ese idilio inolvidable por siempre jamás. Todo tan lejos de lo creíble como una alfombra mágica o una lámpara y un genio. A veces una mujer sometida  y un hombre que la rescata, otras veces a la inversa, mundos irreconciliables por donde se los mire. O bien suele pasar que la maldad pone palos en la rueda para que dos corazones sigan juntos y sin embargo esas almas gemelas vecen incluso lo imposible, lo increíble, lo indecible. 
No, lamento decepcionarlos pero en las historias de Gloria Casañas nada es inverosímil.  Nos encontramos de frente con personajes que bien podrían ser de carne y hueso y que si no fuera por el contexto histórico en el cual transcurren sus vidas, no nos sorprendería para nada encontrarnos con ellos a la vuelta de la esquina, en una parada de micros o en la cola del banco.




Gloria V. Casañas es argentina, nacida en Buenos Aires, ciudad en la que vivió siempre. Escribir es una actividad que la acompaña desde pequeña. Así fue acumulando poesías y cuentos que, de a poco, la llevaron hacia su género favorito, la novela. Siempre dividida entre la escritura y el estudio, Gloria se recibió de abogada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeña como docente en la cátedra de Historia del Derecho Argentino, y satisface su otra vocación: la enseñanza. 
Pero a pesar de que todo encajaba a la perfección en la vida de esta mujer de sonrisa fácil, por algo que ella misma no puede explicarse como nos lo refiere en la portada de su página web: “Todo cuanto escribía permaneció en el más absoluto secreto hasta que, a raíz de su participación en foros de lectura, se atrevió a presentar la que fue su primera publicación, “En alas de la seducción”. A partir de esta novela, que fue muy bien recibida por los lectores, Gloria concentró sus esfuerzos en continuar por el camino que siempre había soñado recorrer, y volcó en sus libros tanto su interés por el pasado, como su amor por la naturaleza. 
Hoy ha hecho de aquella pasión temprana una profesión.”
La maestra de la laguna es su segundo éxito editorial sin mencionar la antología de cuentos que comparte con Cristina Bajo, Florencia Bonelli, María Border, Manuela Centeno, Gabriela Exilart, entre otras. La historia nos ofrece un fresco de la segunda mitad del siglo XIX que Gloria pinta con absoluta exquisitez y si bien muchos verán en ella huellas de su colega y amiga Florencia Bonelli, lo cierto es que sus historias se muestran a través de recursos propios, con un estilo que deslumbra y una magia a prueba de lectores suspicaces.
Elizabeth O'Connor, la protagonista de esta historia, es una de las maestras norteamericanas que Sarmiento trajo a la Argentina. Al llegar a esta tierras, Misely como la llamaran sus alumnos, no sospecha hasta qué punto ese viaje sobrepasa  sus expectativas y menos aún que en el nuevo continente la espera su destino final, como docente y como mujer. 
Valiente, culta y decidida, su sangre irlandesa es puesta a prueba más de una vez, tanto en la Gran Aldea que sigue siendo Buenos Aires como en las cercanías de una Mar Chiquita en ciernes que es donde está ambientad la mayor parte de la novela y donde el eco de los malones de los indios de Cafuncurá resuena agazapado detrás de esos médanos imponentes donde para Elizabeth  también se agazapa el amor. 
La joven maestra trae consigo la nueva enseñanza, pero ignora que en el rincón más austral de un Continente nuevo será ella quien más aprenda. Un puñado de indios despierta en la maestra de la laguna la certeza de que hay por aprender otras lecciones, mucho más duras que las de los libros. En una sociedad salvaje donde se sobrevive a punta de sufrimientos y  los códigos del amor son muy distintos a los de su Massachusetts natal,  Elizabeth O'Connor va dejando poco a poco sus remilgos para someterse a las exigencias de una realidad que no admite medias tintas. 
En un medio ambiente adverso y lejos de las comodidades que la vieran nacer tres hombres signan los días de la joven maestra. Un hombre que se oculta tras los médanos deseando olvidar su pasado, un heredero de hacienda que es todo un caballero correcto, galante, enamorado y un misterioso hombre que viajó en el mismo barco que ella y que guarda su verdadera identidad a buen recaudo.
¿Podrá una mujer educada en un modelo de sociedad tan diferente encontrar su camino? ¿Eligirá con el corazón o con la razón? ¿Su instinto de conservación la alertará de posibles daños? ¿Quién puede preservarla del sufrimiento?
Los interrogantes están planteados. La agilidad de la prosa y la sucesión de acciones que no se detienen sumergirán al lector en la intriga de desentrañar hasta donde los peligros de este mundo incivilizado y lejano harán tambalear  la solidez de Misely , una joven damita que tras un falda recatada y modales mansos esconde un carácter de hierro y una perseverancia de acero.
El arte es siempre la gran verdad de la naturaleza vista a través del entendimiento humano, decía  Auguste Rodin. Puedo aseverar sin temor a equivocarme,  y  aunque muchos no me acompañen, que en las obras de Gloria Casañas, la naturaleza (entendida como el medio ambiente e incluso como idiosincrasia de los personajes) se abre paso desde la razón y el entendimiento de sus personajes (algunos dogmáticos y hasta impenetrables otros más rústicos pero no menos sutiles y sensibles) y el resultado final es sin lugar a dudas una obra de arte.
Entendida como obra de arte la novela es fabulosa en cuanto a su versatilidad. No importa cuál sea el tratamiento que el autor decida, los resultados siempre serán re-crear la realidad y matizarla con ese condimento extra que las novelas históricas nos permiten  es un plus que apasiona a un sinfín de lectores que han hecho de la novela histórica un género aparte.
 En medio de un contexto real, en el género histórico,  la historia ficcional no puede menos que atraparnos. Sabemos que muchos de los personajes que se mencionaran como séquito de los actores centrales de una novela histórica, en su momento fueron los verdaderos protagonistas. Es el caso de Sarmiento en La maestra de la laguna. La verdadera protagonista es Elizabeth O’Connor pero Sarmiento está presente como ese pedestal férreo y pujante que apuntala un período de nuestra historia que no podemos desconocer. Como una hábil prestidigitadora de este género, la autora no despoja al primer maestro de esa idiosincrasia de hombre huraño sino que la une a un carisma y una templanza, a una pasión y una perseverancia como pocos hombres de nuestra historia tuvieron y nos devuelve un Domingo Faustino Sarmiento más cercano a la realidad que aquel que acostumbramos a ver en las láminas escolares. Concluimos en que Sarmiento ha sido todo lo que cada lector, de acuerdo a su comprensión de la historia y postura decida, pero nadie podrá negar que su presidencia elevó a la Argentina a la calidad de líder en el contexto de las repúblicas del mundo entero.
Gloria Casañas no se priva de manifestar su adhesión al primer maestro desde su dedicatoria y no escatima elogios para esas primeras maestras que Sarmiento trajo a la Argentina con, la revolucionaria (para ese entonces) visión de fundar una escuela Normal y parir maestras argentinas.
Sarmiento lo logró y Gloria Casañas también logra encumbrar la profesión del maestro y colocarla donde debe estar y para ello toma de la mano a su protagonista y nos la presenta como una de las mejor perfiladas dentro de su corpus literario. 
Respecto a ese corpus hay algo que llamará la atención del lector que siga desde el comienzo sus obras y es la intertextualidad de sus personajes. Los de esta novela serán  convidados especiales en las que siguen y muchos llegan desde las anteriores. Nos queda ir vorazmente hacia el resto de sus historias para conocer cómo se han ido completando sus vidas. 
Dentro del fascinante derrotero  del mundo que Gloria Casañas ha creado,  la historia como en la realidad no se detiene sino que rueda y rueda frete a nuestros ojos; de manera 	que como si de una fiesta se tratara, es bastante difícil salir una vez que aceptamos la invitación de entrar.




El amor siempre triunfa, es verdad, La maestra de la laguna se desliza ante nuestros ojos ajustándose a esa premisa, lo maravilloso es que Gloria Casañas tiene el tino de demostrarnos que nada es gratis y que todo gran amor con dolor se obtiene y solo con amor se mantiene.

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El hilo Azul

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Anne Tyler nació en 1941 y lleva sobre sus espaldas una veintena de libros publicados. Publicó su primera novela, Al caer el día, en 1964, a los veintitrés años y desde entonces su carrera ha ido en ascenso. Con un Pulitzer en su haber (1989) por su novela “Ejercicios respiratorios”,  Anne Tyler sigue haciéndonos estremecer con cada nueva historia. Muchas de sus novelas se han convertido en best sellers pero la fama parece no afectarla y hasta ahuyentarla, la prueba es que no acepta reportajes, muy rara vez acude a giras de promoción, y no hace apariciones públicas. Mantiene un silencio permanente con la prensa y la publicidad mediática como una especie de slogan que repite en silencio: aquí estoy, júzguenme por lo que escribo. Ese silencio voluntario nos demuestra que cuando un escritor es bueno en lo que hace no necesita las grandes marquesinas, su arte habla por sí mismo. 




Acaso por su educación inicial, cuáquera, Anne Tyler no teme al silencio. 
Los cuáqueros son conocidos también como la Sociedad Religiosa de los Amigos. No tienen un credo oficial, y pueden llegar a tener creencias diversas, en diferentes países y a escala nacional. A pesar de eso, son considerados una de las iglesias históricamente pacifistas.
El silencio es entonces una especie de atributo que Tyler impuso como marca indeleble de su personalidad y es sin duda el rasgo que la define en buena medida. “No soy religiosa, pero esto me ha influido muchísimo, probablemente más de lo que yo misma creo. Estas comunidades estaban muy aisladas, en medio de la naturaleza, y esto te enseña a sentirte fuera. Nunca había hablado por teléfono hasta que salí de allí. Pero ello de ser un extraño es algo muy útil para un escritor, porque miras al mundo con distancia y te sorprende un poco más que a los demás”, declaraba en 2013. “Además, me ayudó a tener ese sentido de receptividad, esa actitud de que me siento callada y dejo que la historia llegue cuando quiera”.
Claro que, sin embargo, su voz se hace oír a través de sus historias. Sus personajes simples y cotidianos nos introducen sin ambigüedades en estereotipos reconocibles: la madre abnegada, la mujer resignada y generosa, el padre protector y prudente, el hombre arriesgado y soñador, el adolescente conflictivo y sensible, y el hijo virtuoso frente al hijo complicado. Nada fuera de lo normal pero quizás por eso y a pesar de eso, todos y cada uno de sus personajes se convierten en esos amigos que nos acompañan a lo largo de cada novela. Es imposible no identificarse con alguno de ellos o con todos en algún aspecto. Joyce Carol Oates(autora estadounidense nominada al Premio Nobel de literatura)  ha destacado las circunvalaciones de una memoria acumulativa que se halla presente en los protagonistas de sus mejores narraciones (sic). 
Sus libros exaltan la osadía hasta el límite del atrevimiento de algunos personajes pero como equilibrio están sus fracasos, sus angustias existenciales, su soledad interior. Lo magnífico es que logra escenas de la vida doméstica tan cercanas a la realidad y tan empapadas  de tradiciones y costumbres que no podemos menos que pensar: caramba, si como Red era mi padre o como Abby era mi abuela.
En El hilo Azul, Abby y Red Whitshank son los protagonistas. Un matrimonio de jubilados que luego de una vida intensa se sostienen mutuamente en el final. La familia está compuesta por dos hijas mujeres y dos hijos varones que han seguido cada uno de ellos su propio derrotero. Las hijas se han casado y su hijo menor también pero Denny, el mayor,  a pesar de su treintena sigue siendo la oveja negra de la familia. Un pasado, una niñez en común parece no ser suficiente para unir a esos cuatro hermanos a la hora de tomar las riendas de una situación insostenible: los padres no pueden vivir solos. 
Pero la vida no empieza para esa familia con ellos mismos y quizás habría que bucear atrás, más atrás para hallar el verdadero sentido de esa especie de tradición fatídica de los Whitshank. La casa donde han crecido sus cuatro hijos, la casa que de golpe se ha vuelto excesivamente enorme para Abby y Red, los dos solos, es un protagonista más. Allí, las tradiciones se han consolidado y las personalidades se han moldeado desde mucho tiempo atrás. La casa ha sido para el padre de Red, que la construyó, una parte de su vida, ha llegado a considerarla un ser vivo con alma, corazón y memoria, quizás el ser vivo más querido por el viejo Whitshank, y de alguna manera se ha convertido para Red en la memoria viva de un padre poco cariñoso, de una madre contemplativa y de una vida de sacrificios y entrega. La casa sostiene los cimientos de la familia de generación en generación pero también se permite trastocar realidades y ser el núcleo almacenador de la felicidad y de las desdichas. Conclusión, la historia es tan semejante a la vida misma que aterra, conmociona y sin duda es lo que nos mantiene latiendo página tras página.
Está narrada en un orden cronológico desde ese presente donde la vida de Red y Abby está llegando al final. Sin embargo en la última parte Tyler se permite un viaje al pasado. Ese viaje al pasado aunque pareciera deshilachar la cronología es sin duda el andamiaje donde se cimenta toda la primera parte y de alguna manera cierra el ciclo de esta familia. Controvertida y profunda esa segunda parte no se detiene en simples hechos del pasado sino que estos son el punto de partida de los conflictos emocionales de un presente al cual Tyler regresa para en las páginas finales cerrar la historia de la familia. Técnicamente hablando es impecable en su construcción y saca al lector de una linealidad que podría haberla convertida en una historia más. El manejo del tiempo dentro de la narración es un tema tan apasionante como complicado salvo que el autor haga ese clic necesario y nos lleve de la mano de acá hacia allá y de regreso al aquí y ahora tan importante, como menciono continuamente en mis clases de taller de escritura, como saber nuestro nombre y apellido.
Simple, movilizadora, austera, la historia no peca de soberbia sino que se ata y nos ata como lectores a una vida tan simple, tan poco soberbia como la de cada uno de nosotros. El coloquial que predomina tanto en los diálogos como en el discurso narrativo es tan cercano a nuestra cotidianidad que no podemos menos que sentir que estamos entablando una charla con todos y cada uno de los personajes. 
Es poco discutible entonces su silencio mediático, para qué hablar de más si sus historias hablan por ella misma, para qué sumar palabras altisonantes o entreveradas explicaciones técnicas. La vida no se explica, la vida se vive y una novela que se vive como El hilo azul, no necesita explicaciones sino simplemente ser leída. 
No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos, dijo Friedrich Schiller, poeta romántico de finales del siglo XVIII. El corazón de los Whitshank se mete en nuestra sangre, nos materializamos en los miembros de esta familia, quizás para conocernos un poco mejor a nosotros mismos, quizás para comprender que como Los Whitshanks, somos parte de una familia ordinaria, pero nuestras vidas son extraordinarias. 




La historia nos completa a tal punto que incluso abre nuevos interrogantes sobre nosotros mismos. Una pregunta queda aleteando más allá del punto final: ¿Puede una familia, hoy en día, aspirar a la felicidad? La respuesta está en cada uno de nosotros y en nuestras familias. 

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El ángel roto – Gloria Casañas

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Corre el año 1876, y la presidencia de Nicolás Avellaneda se estremece bajo los ecos de una frustrada revolución. La crisis económica sacude al país y el encono partidario entre Mitristas y Alsinistas desborda los cafés y las calles de Buenos Aires. La convulsionada vida política provoca las primeras apariciones de los que con el tiempo se llamaran punteros políticos y así, los de un bando y otro se enfrenta más allá de las urnas. La colonización agrícola se yergue como una promesa en los rostros de los inmigrantes que llegan en oleadas: los tanos, los turcos, los gallegos y los rusos cambian la fisonomía de una ciudad que deja atrás su pasado de Gran Aldea.




La conquista del desierto sigue siendo una asignatura pendiente y la necesidad imperiosa de dominar un país en llamas hace pensar que el futuro está en manos de los indios a quienes es más sencillo aniquilar que someter.  Imposible sustraerse a una de las figuras más relevantes de esa época como lo fue  Alsina inseparable para la historia de su proyecto para detener  la amenaza de los malones y que se conoció como la zanja de Alsina o Zanja Nacional. La zanja fue un sistema defensivo de fosas y terraplenes con fortificaciones, compuesto por fuertes y fortines, construidos en el oeste de la Provincia de Buenos Aires, entre 1876 y 1877, sobre la nueva línea de frontera de los territorios bajo el control del gobierno federal, cuyas dos funciones principales eran la de evitar los malones indios en el interior de la misma y entorpecer el paso del ganado robado por los indígenas.
Tandil y sus alrededores se convierten en el escenario donde esa lucha y los enfrentamientos se hacen crueles y donde Julián Zaldivar volverá para revivir un pasado que creía olvidado, superado. 
Sin embargo,  la crueldad del campo no es la única. Buenos Aires vive la primera gran inmigración extranjera  y sus consecuencias. La ciudad no da abasto para albergar a los recién llegados, muchos eligen el campo, el desierto. La Patagonia se va poblando entonces de los primeros inmigrantes a quienes la ciudad rechaza. La mezcla entre indios, descastados e inmigrantes convierten a la Pampa y la Patagonia en una mezcla explosiva donde vivir significa a veces sobrevivir.
Mientras tanto a pesar de todo,  en la ciudad, nada puede evitar la superpoblación y sus consecuencias:  lupanares, prostitución, conventillos. Mezcla de razas y de gente del interior que llega como producto de la inmigración interna. 
En esta nueva historia entramos en el mundo de Julián Zaldívar, a quien conocimos en La maestra de la laguna. Recordemos que como en otras entradas mencioné, la autora trabaja la intertextualidad con sus propias historias, de manera que entrar en una novela de Gloria es entrar de lleno en su mundo donde algunos personajes aparecen, otros regresan y todos se quedan en nuestra mente para recordarlos con el poder que solo los buenos autores ejercen sobre nuestra memoria.
Julián impacta en la sensibilidad de los lectores ya que como el bueno de la historia de La maestra de la laguna, no ha sido igualmente recompensado por su bondad.  Autoexiliado en Europa, a fin de sanar su cuerpo y su corazón destrozados el uno por el ataque de un malón el otro por Elizabeth O’Connor, retorna con un bagaje de novedades propias y otras por descubrir.
Lo mejor que le sucede es encontrar en su camino, casi por casualidad a Brunilda Marconi, una joven que ha perdido a sus padres adoptivos en la llamada masacre de Tandil, donde además pierde su inocencia y con ella parte de su alma. 
La trama comienza a rodar cuando Julián de paso por Tandil, se encuentra con Brunilda que está viviendo en el Duraznillo, la estancia de don Armando Zaldivar,  padre de Julián. Si bien la chica hace años que vive allí,  don Armando comprende que aquel no es lugar para una joven y conmina a su hijo para que la lleve a la ciudad. Julián contra su voluntad, decide llevarla a Buenos Aires, a la casa de su madre. Desde un principio el vínculo se mueve entre el odio y la pasión. Buenos Aires, será el escenario donde Brunilda sobrevive y Julián se deja amansar por la dulzura y la entrega sin condiciones con la callada esperanza de hallar un amor que apacigüe sus pasados tormentos.
Brunilda es  tímida, sumisa, bella y retraída. Pero posee una fuerza interior que la empuja no solo a sobrevivir sino a hacerlo de la única manera que sabe: con dignidad.  Su fuerte es la costura y con el mismo ahínco con que trata de enterrar un pasado doloroso, luchará por alcanzar un presente promisorio. A pesar de su personalidad temerosa, Brunilda saca las uñas cuando se ve amenazada, en esos momentos una fuerza que llega desde  el pasado la asiste, una fuerza con raíces tan hondas como el dolor y el tormento de un secreto que le impide ser feliz. La sensibilidad de Brunilda y su fortaleza son dos  cualidades difíciles de amalgamar en un personaje y sin embargo  Gloria Casañas las explota y conjuga hasta el final de la historia donde todo encaja a la perfección. 
Una impresionante reconstrucción de época, una fotografía de la vida y costumbres de una Buenos Aires para recordar. Esos detalles históricos, se entrelazan y dan un matiz de verosimilitud a la historia. Ya que Julián tiene una postura tomada a raíz de eventos que marcaron su cuerpo y su psiquis, quebrándolo interiormente (fue cautivo de los indios).
Es interesante lo que logra Gloria con los contrastes de opiniones, y debates sobre un tema que para la época fue polémico: detener los avances del indio. No menos polémica es la vida de Julián Zaldívar quien también, como Brunilda arrastra un dolor insuperable. Debe a prender a vivir con ese dolor y para ello solo necesita un alma gemela que lo comprenda, lo asista y lo complemente. Esa es la meta de esta historia la trama nos lleva hacia ese final hamacándonos permanentemente entre lo probable y lo imposible.
Gloria Casañas ha elegido  el punto de vista de la 3ª persona y gracias a una mirada omnisciente cuenta con la misma intensidad la historia de unos y otros.  Con ciertas focalizaciones intensas cuando el momento lo amerita se permite tanto pintar los sentimientos más internos como las dudas, las ambiciones y hasta  volver al pasado de un personaje o salir estrepitosamente de este para entrar en el siguiente con la misma intensidad. 
Utiliza de manera hábil, permanentemente a lo largo de la historia,  pinceladas de datos que soltados al azar pero hábilmente articulados van armando la trama. El pasado irrumpe en un presente cronológico de hechos  y los personajes son la urdimbre que da sostén al presente  a fuerza de ser los que han sido y devenir en los que se han convertido. 
Hablo de un presente de la narración firme ya que salvo esas idas al pasado para traernos parte de la historia que dará sustento a los personajes, la historia rueda en una cronología que nos lleva desde el comienzo de los hechos hasta el desenlace en un mismo plano temporal.
Como todas las historias de este tipo, el final acomoda los hechos y todo encaja donde debe estar, los buenos hallan su espacio, los malos su castigo sea real o bien desde el lector pero en todo caso siempre merecido.




Un libro que apasiona, conmueve y destaca por la precisión con que como una pieza más forma parte del gran engranaje o corpus literario de una autora de la que escucharemos hablar durante un largo tiempo.

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Santo oficio de la memoria – Mempo Giardinelli

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Aunque no alcanzan un par de renglones, les cuento que Mempo Giardinelli nació y vive en Resistencia, Chaco, Argentina. Y aunque su trayectoria merece un capítulo aparte, con estos dos datos de alguna manera comenzamos a adentrarnos en su obra “Santo oficio de la memoria” como una historia autobiográfica.









Este libro caudaloso, maravilla no solo por su excelente discurso narrativo desde la polifonía de voces de los diferentes personajes que componen la historia sino por la humana densidad de sus perfiles. Interesante, bien escrito, humano y a la vez enriquecedor. Una excelente manera de entrar en la historia argentina desde la inmigración a fines del 1800 en adelante. Claro que conociendo a Giardinelli no puede asombrarnos el manejo del coloquial y menos aún esa innegable facilidad que se le da para generar una inmediata empatía con el lector.
 
Ganador  del Premio Rómulo Gallegos en 1993 Santo oficio de la memoria es la historia de  la inmigración en Argentina en 1885 encarnada en  una pareja de pobres italianos de los Abruzzos que con un niño llegan a la Provincia del Chaco. Esta provincia selvática se fundó en febrero de 1878 con 70 familias que se instalaron en San Fernando de Resistencia, ciudad 100% italiana hasta finales del siglo XIX. Estos italianos se fueron integrando poco a poco en Argentina y hablaban un dialecto propio, conocido como cocoliche, pero también como espaliano o itañol.
Esta pareja es el comienzo de una inmensa familia, una especie de clan cuyos tentáculos aprisionan personajes marcados por una etapa de nuestra Argentina clave para nuestra idiosincrasia futura. Enrevesada, arbitraria y hasta por momentos desatinada, esta familia donde predominan las mujeres y donde los hijos hombres son pocos y padecen de cierta endeblez no es única sino que es un espejo donde se reflejan miles de familias de inmigrantes que fundaron una vida en estas tierras donde todo estaba por fundarse.  
La novela se va armando en torno al testimonio de los diferentes miembros de esta familia que narran sus vidas o la mirada personal de cada uno de ellos sobre lo que marcó la vida de esta familia. El presente  del relato se sitúa en función de la espera de Pedro, uno de los bisnietos del matrimonio de inmigrantes que vuelve del exilio.
Podríamos reconocer en Pedro al propio Mempo que retorna de México luego del obligado exilio entre 1976 y 1983 pero también podríamos reconocer en ese personaje a muchos argentinos que volvían con la esperanza del re-encuentro y sin saber que aun volviendo se habían perdido para siempre. El tiempo transcurrido lejos, los afectos, las diferencias culturales entre el antes y el después, no se recupera nunca. Todo exiliado por voluntad propia o ajena sabe que al volver a la patria nada será como antes porque ellos mismos han dejado de ser los que eran.
Sin embargo, lo maravilloso es que no es Pedro el encargado de enterarse de todo esto, sino sus familiares quienes dan cuenta de lo sucedido durante esos años. Al racconto de ese breve período se acoplan los recuerdos desde el comienzo, desde la fundación de Resistencia que coincide con la fundación de esta rama argentina de la familia 
Cada personaje es maravilloso en sí mismo y es un eslabón sin el cual la cadena entera se rompería. Si bien valen destacar varios entre ellos mencionaré sin lugar a dudas al personaje que se convierte en el eje, el hilo conductor de una prosapia que es una mescolanza de tonos negros y blancos que van a parir grises en todos sus matices. Ese eje es el personaje de la Nona.
La Nona es una mujer compleja, por momentos absurdamente maliciosa por instantes sensible y siempre astuta, ingeniosa certera y acertada en sus por momentos breves discursos o simples frases conminatorias de una conducta que siempre tiende hacia la claridad y la transparencia moral y ética.
La nona marcará cuatro generaciones, cada miembro de la familia de una manera u otra ha tenido la influencia (para bien o para mal) de la Nona: excesiva, truculenta, apocalíptica, entretenida, pedagógica, malévola, paradójica, insoportable pero INOLVIDABLE. 
La Nona tiene una memoria prodigiosa y repite continuamente lo que se transforma de alguna manera en el leit motiv que da título al libro: “Lo que importa de la memoria no es tanto saber recordar, como saber no olvidar.”
Y si de memoria se trata, porque de eso justamente se trata la historia, otro personaje relevante y marcante es el llamado “tonto de la buena memoria ». No es tonto sino que tiene un retraso mental, y es considerado por la familia un tonto. Es uno de los personajes que junto con la abuela se transforma en el cofre de los recuerdos de todo lo sucedido en la familia. Un hombre que no ha dejado de ser nunca niño y desde esa especie de intermezzo temporal escucha todo y todo lo escribe. La escritura es para él una especie de terapia pero es sobre todo una forma de no olvidar, de ejercer el Santo oficio de la memoria.  

Cabe destacar el excelente trabajo de recopilación histórica, de resumen de la historia argentina y mundial desde el año 1875 y antes incluso, ya que Giardinelli se permite hablar de los romanos, los griegos y magistralmente encalla siempre en una Argentina que se va armando desde esa mescolanza de dialectos y nacionalidades que conforman un pueblo hecho a los golpes como sus habitantes mismos. 
Desde un lenguaje lejano a los libros de historia pero cercano a nuestra idiosincrasia, como si alguien que vivió los hechos para no olvidar nos contara los hechos, Santo oficio de la memoria nos dejar bien en claro que si de descubrir la historia se trata será preciso nunca olvidar lo vivido. 






Un canto a los recuerdos, a los inmigrantes, a la moral, a los pactos familiares a la simpleza y al valor de los sueños pero por sobre todas las cosas, un himno a la memoria.

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Forastera – Diana Gabaldon

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Este es el primer libro de una saga que parece retroalimentarse con cada historia. Y quizás por esa multiplicación casi imparable, casi mágica es que los lectores se preguntarán ¿de dónde saca la autora tanta imaginación?

La ficción histórica, la novela romántica, el misterio, la aventura y la fantasía se mezclan en sus libros con la misma asombrosa fascinación con que la vida mezcló la sangre de sus antepasados. Y puede que allí se rastree parte de su genio.






¿Qué más puede esperarse de una mujer que no para? 
Diana Gabaldón se aventura a escribir una primera novela para "practicar y ver en qué consiste" sin intención de hacerla pública.  Como profesora investigadora que era, decide que el género de la novela histórica sería el más fácil de escribir y sobre el que recopilar información, pero es consciente de su nula formación en Historia y de la necesidad de elegir un periodo sobre el que centrarse. Más tarde llegará casi por casualidad la idea de centrarse en un viaje en el tiempo que sumado al magistral (y como siempre aclaramos en el taller literario, nada fácil) uso de la primera persona como punto de vista san como resultado su primer éxito: Forastera.

"Las novelas, pensaba, funcionarían de la misma manera. Y después de todo, hacía más de 30 años que las leía. Seguramente si escribía una, sería capaz de reconocerlo. (Diana Gabaldon) Entonces, empecé a escribir una novela. A modo de práctica; no tenía la intención de mostrárselo a nadie; ni tampoco de decirle a nadie lo que estaba haciendo. Esto era para mí, para que pudiera aprender cómo hacerlo".

El manejo de la primera persona si bien  es el punto de vista que todo principiante elige para sus historias, no es como se piensa tan fácil de manejar desde la técnica. Resulta cómodo para quien recién se inicia en la escritura porque la primera persona genera de inmediato empatía con el escritor y esa empatía sirve como trampolín para generar personajes creíbles desde las sensaciones.  Pero, este punto de vista tiene la desventaja de la subjetividad, sin embargo Diana Gabaldon sabe hacerle frente a eso planificando sus historias desde la protagonista pero con un hábil manejo de los personajes que la rodean a tal punto que, a pesar de la subjetividad de Claire (la protagonista de su historia) el resto de los personajes resultan no solo verosímiles sino atinadamente reales. Claro que cuenta con una base histórica que nunca abandona y con una competencia excelente en cuanto a la época sonde transcurre su historia. La Saga Forastera cuenta la historia de Claire Randall, una enfermera del siglo XX que viaja en el tiempo hasta la Escocia del siglo XVIII donde vivirá una historia de amor y aventuras junto a James Fraser. La acción transcurre en Escocia, Francia, las Indias Occidentales, Inglaterra y los Estados Unidos.
Arrojada al pasado por fuerzas que no puede comprender, el destino de Claire pronto queda inextricablemente entrelazado con el clan MacKenzie y el amenazador castillo Leoch. Sin aviso previo, se ve catapultada a las intrigas de los lairds y los espías que pueden amenazar su vida y destrozar su corazón. Pues aquí, James Fraser, un joven y gallardo guerrero escocés, le muestra una pasión tan fiera y un amor tan absoluto que Claire se convierte en una mujer dividida entre la fidelidad y el deseo  y entre dos hombres completamente diferentes en dos vidas irreconciliables.
Esta primera historia genera de inmediato la empatía con el lector que además de una lectura amena, ágil busque viajar en el tiempo y si además el lector es un fanático de Escocia y de sus paisajes y ama sentir esa cosquilla que lo celta produce en el alma, entonces encontrarán en Forastera, y en la saga, un combo perfecto.
Diana nos propone como punto de partida el año 1945, finales de la Segunda Guerra Mundial rumbo a la Escocia de mediados del 1700. El viaje es fortuito y no contaré el cómo porque sería develar parte de la trama, lo cual no es mi intención ni mi costumbre. Más allá de platearnos si es creíble o no, la forma fantástica de este viaje en el tiempo, rápidamente la aceptamos porque ese nuevo plano temporal nos atrapa ya que se concatena de manera inmediata con los hechos históricos que tornan el cómo y el porqué cuestiones secundarias.
 

Diana Gabaldon nació en estados Unidos en 1952. Su padre era de origen mexicano y su madre tenía antepasados ingleses. Sin lugar a dudas esta mezcla de razas y costumbres es una especie de coctel explosivo del cual solo puede resultar, como en este caso, una mujer asombrosamente inquieta y versátil.  
Diana obtiene una diplomatura en zoología y cursa un Master en biología marina y un doctorado en ecología del comportamientos. Más tarde trabaja como profesora de anatomía y luego se centra en la investigación de computación y base de datos. Escribe artículos técnicos sobre informática y artículos científicos populares al tiempo que incursiona en la escritura de comics para Walt Disney. Hasta acá un vértigo absoluto de disciplinas que no le dejan un minuto de respiro. 

Reconozco que no es una autora que pueda aspirar al Nobel de literatura pero sin lugar a dudas dará que hablar entre el público en general y son pocos los que puedan negarle su conocimiento de la historia en particular y del alma humana en cada uno de sus personajes.
Este primer libro vio la luz en el año 1991 y varios tomos después en el año 2014 el canal Starz, compró los derechos para rodarla en formato de mini serie.
La serie fue rodada en escenarios reales y la verdad  que la belleza de los paisajes subyuga y acompaña de manera excelente la complicada y atrapante trama de la historia.
No siempre un libro consigue que un lector se enamore de un lugar aunque nunca haya estado en él. La novela y la serie logran a escocia entre los lugares número uno donde uno quisiera vivir una historia de amor y , una historia de tradiciones de honor y venganza.  Ningún lector se arrepentirá de haberse embarcado en este viaje al pasado al que despertamos con Forastera.





Diana Gabaldon confiesa que su único secreto es que no ha dejado de escribir ni un solo día desde que la historia de Claire comienza a perfilarse y lo cierto es que la saga que lleva el nombre de este primer libro Forastera,  ya cuenta con su continuación en: Atrapada en el tiempo, Viajera, Tambores de otoño, La cruz ardiente, Viento y cenizas, Ecos del pasado, Escrito con la sangre de mi corazón.
Solo les prevengo que quienes se dejen atrapar por Forastera corren el riesgo de quedar enganchados con el resto de la saga.

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El sueño del celta – Mario Vargas Llosa

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Se entiende por novela histórica aquella que, siendo una obra con algunos detalles de ficción, recrea un periodo histórico más o menos lejano. La acción, los personajes y los acontecimientos de una novela histórica son reales.
No será difícil presumir que una novela histórica reclamará del escritor una postura muy diferente de aquella que se requiere para una obra puramente ficcional.
La ficción pura permite crear, inventar, improvisar y sobre todo trazar una trama propia y personajes que nacen simplemente de la imaginación. 
En la novela histórica el pasado condiciona al autor, los personajes históricos han existido y por muchas licencias que un autor se permita será necesario constreñirse a la realidad.
A pesar de su frase: Cuando la realidad se vuelve irresistible, la ficción es un refugio. O quizás justamente por eso mismo y con una trayectoria que no voy a resaltar porque todos la conocen, Mario Vargas Llosa es un escritor que navega en las aguas de lo ficcional y de lo real (histórico) sin que su barco haga agua ni a babor ni a estribor.




Un escritor no escoge sus temas, son los temas quienes lo escogen. Una de las frases de Vargas Llosa que más alientan a quienes escriben y una de las más mágicas si se quiere de este mago de experimentación técnica, aspecto por el que es reconocido como un maestro de la composición novelística e innovador de posibilidades narrativas y estilísticas. Sin embargo en El sueño del Celta no es la técnica innovadora lo que nos deslumbra.

Roger Casement, el Celta, fue un aventurero que a los veinte años se embarcó hacia África con la idea de acercar la civilización a un mundo que aparentemente la necesitaba. 
Y entonces, como en toda novela histórica el personaje real condiciona y en esta Roger Casement no es la excepción. Idealista, ingenuo, deportista pero sobre todo curioso, un muchacho sensible y con el deseo de aprender abierto al mundo desde esos veinte años que lo ven llegar a El Congo donde se moldeará no solo su personalidad sino sus ideales. Roger Casement, más tarde conocido como El Celta, ejercerá gran parte de su vida como diplomático británico defensor de los valores de un colonialismo utópico. Sin embargo sus investigaciones y sus demoledores informes sobre las verdaderas actividades y atrocidades del Imperio británico en tierras congolesas, le convertirán en un acérrimo anticolonialista y su lucha se extenderá hasta el fin de sus días por la liberación del territorio de Irlanda. 
Casement es sin lugar a dudas,  a pesar del tiempo que nos separa de su época, el personaje ideal para una novela de nuestro tiempo. La sensibilidad de Vargas Llosa rescata valores religiosos, éticos y morales,  su inteligencia los acomoda a una mirada cultural y literaria actual y el resultado es la unión del pasado y el presente en defensa de los valores humanos, las pugnas nacionalistas, la ecología, y el anticolonialismo.
El personaje central es una figura contradictoria un ser profundamente humano: un héroe-antihéroe, un religioso-agnóstico, un confiado-calculador pero a la vez un sensible- impasible que vive la conflictiva situación del aborigen tan intensamente como su  desgarrador conflicto personal de adaptación al medio y a la sociedad. 
La obra está estructurada en XV capítulos repartidos en tres partes; El Congo, La Amazonia, Irlanda y un Epilogo. La narración arranca utilizando la analepsis, Casement se encuentra encarcelado por traición a la Corona Britanica y a partir de ahí se remota a los orígenes del personaje y lo vivido. La historia se va deshilvanando en dos planos tempo-espaciales Casement desde la cárcel narrando sus últimos días, sus sentimientos y muchas de sus desoladas sensaciones de abandono por parte de muchos a quienes consideraba amigos y por otro lado en capítulos que se van alternando asistimos cronológicamente a la vida de Roger Casement y sus experiencias en el plano personal y diplomático.
Como se ha constatado, Casement realizó tanto actos admirables como no tanto. El homosexualismo y la pedofilia no son rumores, sino informaciones que vienen directamente de Casement, informaciones que él mismo introdujo en sus diarios. Sus diarios que no se han mantenido como muchos en secreto sino que terminaron de forjar el perfil de este mitad héroe mitad desventurado y Vargas Llosa aprovecha mucha de esa información de primera mano.
 

El lenguaje es sencillo y emplea a menudo la descripción, como principal herramienta que nos acerca a los paisajes, los ambientes, los horrores y los rasgos característicos de los personajes. La prosa es clara y simple, sin rebuscamientos formales, ni técnicos, con un estilo lento y prolijo, y el diálogo es directo, sin medias tintas.
El discurso histórico persigue la “verdad”, la objetividad y la precisión informativa,
pero sabemos también que en cuanto aparecen los juicios de valor y las interpretaciones, las puertas de la subjetividad se abren y el discurso histórico se tiñe, o puede teñirse en mayor o menor medida, de ficcionalidad, de invención necesaria, más o menos contrastable, quizá veraz, aunque no necesariamente verdadera. Sin embargo y aunque ciertas situaciones puntuales es imposible que Vargas Llosa las haya sabido a pie juntillas no caben dudas que se ha ceñido a lo que la historia nos cuenta del Celta.

Por otro lado, no es su primera novela de este tipo. Es reconocido el lúcido desenvolvimiento de Vargas Llosa en cuanto a novelas históricas se refiere. 
En 1981 aparece La guerra del fin del mundo, su primera novela histórica y una de las más importantes que ha escrito.  A Lituma en los Andes le sigue La Fiesta del Chivo, sobre la vida del dictador dominicano Trujillo que fue llevada al cine con el mismo nombre por su primo Luis Llosa.




Con El sueño del Celta viene a corroborar una vez más que la novela histórica le pertenece tanto como la novela puramente ficcional y que si nos ocupamos de estilo el suyo es claramente determinado y determinante, uno de los caracteres literarios contemporáneos dignos del lugar que ocupa.

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El jardin olvidado – Kate Morton

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Entrar en cualquier historia de Kate Morton es descubrir su clara obsesión: la estrecha relación entre el ayer y el hoy. Y es descubrir su innegable habilidad para echar un manto de claridad sobre esos dos opuestos temporales. A la manera de las antiguas sagas familiares de la novelas inglesas clásicas, nos aúpa en brazos del ayer y nos deposita en las faldas de la realidad. La literatura inglesa es su ancestral legado y el amplio sentido de continuidad histórica que los ingleses han sabido instaurar en las letras sigue incólume. Heredera de los grandes que la precedieron,  Kate Morton es capaz de acercarnos el eco de Dickens, de las hermanas Brönte de Lucy Clifford y tantos otros.  





Licenciada en filología inglesa y arte dramático declara:  “Soy una lectora muy ecléctica: entre mis títulos preferidos los hay desde Ian McEwan a Jeffrey Eugenides, pasando por Ruth Rendell, Daphne du Maurier, Evelyn Waugh... Son mi paleta de lecturas y los que me han dejado huella; que mi lector no los pille no les afectará al sentimiento o a la compresión de mi obra”.

Lo cierto es cada una de sus historias son una verdadera obra de fino cristal, delicada y perfecta desde sus bordes hacia su centro, sólido y resistente que la tornan no solamente verosímil sino atrapante.   
El jardín olvidado no es la excepción de cualquiera de sus novelas. La historia se despliega en un escenario compuesto de instantes hábilmente amalgamados, y el resultado es un tapiz entramado con la delicadeza de un artista y el sentido estético de un artesano.
Mi primer acercamiento a su obra fue a través de Las horas distantes,  con El jardín olvidado ha logrado revivir y potenciar aquellas sensaciones de la primera vez. Kate Morton subyuga, encandila y en aquellos que intentan acercarse a la experiencia de escribir es inevitable que despierte  admiración y la sana envidia de alcanzar el resultado final que logra esta joven autora. 



Nacida en Australia en 1976 y con tan solo 30 años logra en el 2006 su primer gran éxito con La casa Riverton y desde entonces se ha instalado como una de las escritoras románticas de los últimos tiempos más leídas y más buscadas. Kate Morton es sin lugar a dudas una artista de la palabra y una artesana en el manejo del tiempo.
Uno de los mayores retos de la narrativa de Morton está en ir saltando de pasado a presente y en coordenadas geográficas y sociales muy distintas.  Ella misma explica su método: “Mantener una sola línea narrativa es pobre para mí, me aburre incluso, y el juego temporal es como hacer un puzzle conmigo misma a partir de las notas que tomo en libretas, los mapas que tengo que hacer con gráficos y líneas… Luego la intuición me da la voz y lo ensambla todo en mi cabeza”. 
“La estructura para mí es un placer. Me gusta escribir y me gusta crear los personajes, la trama, el entorno... Es como ir creando todas las piezas de un puzle que va a dar como resultado lo que quiero presentar. Es como la vida: compleja, no una historia lineal.”
Lo cierto es que El jardín olvidado es uno de esos maravillosos puzzles que desencadenan en el lector la necesidad de ensamblar hasta la última pieza.  Y una vez encajada la última de ellas resignarse ante esa inevitable sensación de haber terminado de leer un buen libro: la nostalgia de haberlo leído.
Como cada una de sus obras la rama gira en torno a un secreto. En este caso, La obra se concentra en la búsqueda de los antepasados de Casandra, una mujer que recibe como herencia una cabaña en Cornualles, a través de tres continentes y un siglo de historia.
Pero sin lugar a dudas la protagonista central es  Eliza Makepeace,  escritora de cuentos de hadas perdida en los recuerdos de  Nell, abuela de Cassandra  quien descubre que es adoptada en su cumpleaños número veintiuno y desde entonces se afana en desvelar los misterios de sus orígenes.
Eliza, también llamada la Autora vive en el plano temporal más lejano que trabaja Morton, Nell representa el plano medio y Cassandra será simplemente la encargada de unir el presente con el lejano y misterioso pasado de su abuela Nell.
El libro puede mirarse con ribetes autobiográficos si pensamos que la porpia abuela de Kate Morton (como la abuela de Cassandra) se entera a los veintiún años que no es hija biológica de sus padres. Aquel era un secreto oscuro en la familia y se transformó en el secreto oscuro que tira de los hilos de esta historia. 
“Toda historia debe tener un secreto para ser interesante” dice Eliza, la protagonista de El jardín olvidado y parece de alguna manera ser la voz de la propia Morton ya que de eso justamente se tratan sus historias. Secretos que prácticamente se materializan y cuyos personajes deben desenredar como viejas madejas abandonadas.
En torno a esos secretos que toda historia debe guardar, cuidando que las acciones sean casi como un engranaje de relojería perfecto y poniéndose en la piel de personajes creíbles Kate Morton logra una vez más una trama hábilmente urdida.
 




El jardín olvidado espera que seas el próximo lector en hallar esa punta oculta que unirá pasado y presente en un recorrido por los escenarios ingleses de principios y mediados del 1900 y del siglo XXI donde la historia nos deposita en su desenlace.
Porque por supuesto el final es a la medida de Kate Morton sin lugar a dudas una escritora con brillo propio que no olvida el pasado pero mantiene los pies firmes en un presente que solo le ha deparado hasta ahora éxitos.

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Dime quién soy – Julia Navarro

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Entrar en cualquier historia de Kate Morton es descubrir su clara obsesión: la estrecha relación entre el ayer y el hoy. Y es descubrir y su innegable habilidad para echar un manto de claridad sobre esos dos opuestos temporales. A la manera de las antiguas sagas familiares de la novelas inglesas clásicas, nos aúpa en brazos del ayer y nos deposita en las faldas de la realidad. La literatura inglesa es su ancestral legado y el amplio sentido de continuidad histórica que los ingleses han sabido instaurar en las letras sigue incólume. Heredera de los grandes que la precedieron,  Kate Morton es capaz de acercarnos el eco de Dickens, de las hermanas Brönte de Lucy Clifford y tantos otros.    





Licenciada en filología inglesa y arte dramático declara:  “Soy una lectora muy ecléctica: entre mis títulos preferidos los hay desde Ian McEwan a Jeffrey Eugenides, pasando por Ruth Rendell, Daphne du Maurier, Evelyn Waugh... Son mi paleta de lecturas y los que me han dejado huella; que mi lector no los pille no les afectará al sentimiento o a la compresión de mi obra”.

Lo cierto es que cada una de sus historias son una verdadera obra de fino cristal, delicada y perfecta desde sus bordes hacia su centro, sólido y resistente que la tornan no solamente verosímil sino atrapante.    
El jardín olvidado no es la excepción de cualquiera de sus novelas. La historia se despliega en un escenario compuesto de instantes hábilmente amalgamados, y el resultado es un tapiz entramado con la delicadeza de un artista y el sentido estético de un artesano.
Mi primer acercamiento a su obra fue a través de Las horas distantes,  con El jardín olvidado ha logrado revivir y potenciar aquellas sensaciones de la primera vez. Kate Morton subyuga, encandila y en aquellos que intentan acercarse a la experiencia de escribir es inevitable que despierte  admiración y la sana envidia de alcanzar el resultado final que logra esta joven autora. 


Nacida en Australia en 1976 y con tan solo 30 años logra en el 2006 su primer gran éxito con La casa Riverton y desde entonces se ha instalado como una de las escritoras románticas de los últimos tiempos más leídas y más buscadas. Kate Morton es sin lugar a dudas una artista de la palabra y una artesana en el manejo del tiempo.
Uno de los mayores retos de la narrativa de Morton está en ir saltando de pasado a presente y en coordenadas geográficas y sociales muy distintas.  Ella misma explica su método: “Mantener una sola línea narrativa es pobre para mí, me aburre incluso, y el juego temporal es como hacer un puzzle conmigo misma a partir de las notas que tomo en libretas, los mapas que tengo que hacer con gráficos y líneas… Luego la intuición me da la voz y lo ensambla todo en mi cabeza”. 
“La estructura para mí es un placer. Me gusta escribir y me gusta crear los personajes, la trama, el entorno... Es como ir creando todas las piezas de un puzle que va a dar como resultado lo que quiero presentar. Es como la vida: compleja, no una historia lineal.”
Lo cierto es que El jardín olvidado es uno de esos maravillosos puzzles que desencadenan en el lector la necesidad de ensamblar hasta la última pieza.  Y una vez encajada la última de ellas resignarse ante esa inevitable sensación de haber terminado de leer un buen libro: la nostalgia de haberlo leído.
Como cada una de sus obras la rama gira en torno a un secreto. En este caso, La obra se concentra en la búsqueda de los antepasados de Casandra, una mujer que recibe como herencia una cabaña en Cornualles, a través de tres continentes y un siglo de historia.
Pero sin lugar a dudas la protagonista central es  Eliza Makepeace,  escritora de cuentos de hadas perdida en los recuerdos de  Nell, abuela de Cassandra  quien descubre que es adoptada en su cumpleaños número veintiuno y desde entonces se afana en desvelar los misterios de sus orígenes.
Eliza, también llamada la Autora vive en el plano temporal más lejano que trabaja Morton, Nell representa el plano medio y Cassandra será simplemente la encargada de unir el presente con el lejano y misterioso pasado de su abuela Nell.
El libro puede mirarse con ribetes autobiográficos si pensamos que la porpia abuela de Kate Morton (como la abuela de Cassandra) se entera a los veintiún años que no es hija biológica de sus padres. Aquel era un secreto oscuro en la familia y se transformó en el secreto oscuro que tira de los hilos de esta historia. 
“Toda historia debe tener un secreto para ser interesante” dice Eliza, la protagonista de El jardín olvidado y parece de alguna manera ser la voz de la propia Morton ya que de eso justamente se tratan sus historias. Secretos que prácticamente se materializan y cuyos personajes deben desenredar como viejas madejas abandonadas.
En torno a esos secretos que toda historia debe guardar, cuidando que las acciones sean casi como un engranaje de relojería perfecto y poniéndose en la piel de personajes creíbles Kate Morton logra una vez más una trama hábilmente urdida.
  




El jardín olvidado espera que seas el próximo lector en hallar esa punta oculta que unirá pasado y presente en un recorrido por los escenarios ingleses de principios y mediados del 1900 y del siglo XXI donde la historia nos deposita en su desenlace.
Porque por supuesto el final es a la medida de Kate Morton sin lugar a dudas una escritora con brillo propio que no olvida el pasado pero mantiene los pies firmes en un presente que solo le ha deparado hasta ahora éxitos.

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Hacia una Tierra del Fuego – Silvana Serrano

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Una de las escritoras más jóvenes y más prometedoras de nuestros días, Silvana Serrano nació en la ciudad de Gral. Pacheco, provincia de Buenos Aires, un 20 de junio de 1973.  Amante de la Literatura y la Historia desde muy pequeña, la  convierten una lectora sedienta de historias. Su  propia imaginación fue gestando la maravillosa posibilidad de enredar ambas disciplinas en un mismo género. Luego de varios premios, "Hacia una Tierra de Fuego" es su obra prima. Encuadrada dentro del género romántico histórico y plasmada desde una sencillez narrativa absoluta vestida de imágenes contundentes y fuertes y de metáforas intensas, la historia subyuga desde el comienzo.





Caterina della Vecchia ha visto a sus padres quemarse en la hoguera de la Inquisición.  Por las noches el recuerdo de las llamas encienden su memoria que no ha podido alejar el pavor de la denominada Santa Inquisición persiguiendo inocentes. Caterina decide junto a su hermano y primo embarcarse en una expedición que atravesará el océano para poblar la lejana Tierra del Fuego en Argentina.
Como si la distancia garantizara el olvido y deparara solamente nuevas y mejores experiencias la bella joven emprende la aventura con la delicadeza de una valquiria alentada por un mundo sin dolor aunque hallará en el camino más desventuras de la que esperaba.
Ambientada en la geografía inhóspita de la Patagonia y el estrecho de Magallanes, Silvana Serrano cuenta que la historia comenzó a escribirse gracias a la lectura de un libro de Lucía Gálvez.

“En primer lugar, descubrí la historia por casualidad mientras leía un capítulo de Mujeres de la Conquista de Lucía Gálvez.  Nunca antes había oído hablar de aquella expedición en particular y decidí investigar. La novela todavía no estaba en mis planes. Cuando encontré los documentos que buscaba (biografías, descripciones de viajes, cartografía, etc.) comencé a gestarla en mi cabeza.  Lo que más me ayudó fue dar con la declaración del cabo de escuadra Tomé Hernández, único sobreviviente de la expedición de Sarmiento de Gamboa que, una vez rescatado por marinos ingleses en el Estrecho de Magallanes, es llevado a Chile.  Allí, el cabo narra lo acontecido desde el comienzo, lo que me permitió cotejar ciertos datos y añadir otros tantos.  Muchos de los episodios que describo en la novela fueron sacados de esa declaración que hoy se conserva en el Archivo de Indias.”

Sin lugar a dudas  la historia condiciona y el amor apasiona pero es la amalgama perfecta entre estas dos disciplinas (en tanto amor entendido como género romántico) lo que da como resultado exquisitas historias que atrapan al lector en una telaraña absolutamente inesperada y real.  



El género histórico romántico está en auge durante nuestros días con autoras de la talla de Florencia Bonelli, Gabriela Margall, Gloria Casañas y Viviana Rivero. Entre títulos tan trascendentes y sugerentes como:  Indias Blancas, La maestra de la laguna o Secreto bien guardado.  Hacia una Tierra del Fuego se apodera de la voluntad del lector y no solo por el título.   Es imposible no sustraerse al embrujo de su atmósfera concordante con la época y las circunstancias,  lo cual por sí solo plantearía el desafío de su lectura, sin embargo hay más: el perfil de los personajes, la historia que trasciende las vidas simples y las simples vidas que van armando en el día a día la historia de un pueblo, nuestra historia.
Los primeros europeos que tuvieron contacto con esta isla fueron los miembros de una expedición española al mando de Fernando de Magallanes, hacia el 21 de agosto de 1520. El nombre se atribuye a la visión que tuvieron de ella estos primeros marineros europeos que exploraron sus costas: desde sus barcos divisaban sorprendentes y constantes fogatas. Así, fue nombrada "Tierra de humos", nombre que Carlos I de España modificaría a "Tierra del Fuego".  Aquella porción de territorio pasó a formar parte de las colonias españolas y más tarde de una Argentina  en constante cambio. Recién en el año 1990 Tierra del Fuego fue declarada como territorio provincial.
 La historia comienza en el Puerto de Sanlúcar de Barrameda, España, Septiembre de 1581. Caterina della Vecchia ha visto a sus padres quemarse en la hoguera de la Inquisición.  Por las noches el recuerdo de las llamas encienden su memoria que no ha podido alejar el pavor de la denominada Santa Inquisición persiguiendo inocentes. Caterina decide junto a su hermano y primo embarcarse en una expedición que atravesará el océano para poblar la lejana Tierra del Fuego en Argentina.
Como si la distancia garantizara el olvido y deparara solamente nuevas y mejores experiencias la bella joven emprende la aventura con la delicadeza de una valquiria alentada por un mundo sin dolor aunque hallará en el camino más desventuras de las que esperaba.
Sin estridencias ni ampulosidades ni desde la técnica ni desde los recursos la historia se hilvana ante nuestros ojos. Escenas plenas de situaciones tan creíbles como reales arman una trama sin sobresaltos pero con altas dosis de expectación y suspenso bien manejado a tal punto que nunca nos planteamos el consabido final feliz que este tipo de historias conlleva,  ya que nada en el camino de los personajes lo hace suponer.





Hacia una Tierra del Fuego suma una mirada soberana a la historia de nuestro territorio y añade la cuota de pasión y templanza de quienes nos precedieron en un camino que como nación consolidada nos toca proseguir.

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La historia Interminable – Michel Ende

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Los pilares de la tierra

La historia interminable es probablemente la obra que mejor transmite la magia de la lectura; ya sea con explicaciones directas, con juegos de palabras o a través de leyendas. Michel Ende habla al lector de la mentira y la verdad, de la importancia de ser fiel a uno mismo, del valor de los amigos y, por encima de todo, de lo importantes que son los libros. Por esto mismo, leer “La historia interminable” no solo supone dejarse entretener por la aventura, sino descubrir cuáles son las cosas importantes de la vida y lo fundamental que es luchar por ellas. Y es que aunque la historia de Bastian es pura fantasía, con ella también aprendemos a enfrentarnos a la realidad.
Y muchos de nosotros desde el comienzo mismo nos identificaremos con un sentimiento que todo aquel que ama los libros, que ama leer y que ama las buenas historias ha sentido alguna vez:    
    Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...

 




La historia es simple y directa: Bastián Baltasar Bux, un niño de once años debe salvar a un reino, el de Fantasia. La única manera de lograrlo, es darle un nuevo nombre a la Emperatriz de ese reino, o lo que es lo mismo, no permitir que los hombres la olviden. El mundo de los humanos y el de fantasia, se enlazan de una manera indivisible, de tal manera que el futuro de uno determinará el destino de otro. Si Fantasia desaparece, con ella se irán todos nuestros sueños e ilusiones, reinará la mentira, desaparecerá la capacidad de fantasear, de imaginar y ambos mundos serán destruidos.
Si bien la historia puede atrapar el público juvenil e infantil, es un libro adulto, sobre todo al acabar la primera parte en la que Bastian debe enfrentarse a las consecuencias de sus actos. Es la parte donde el “Haz lo que quieras” que es el lema del AURYN (talismán fantástico o cumplidor de deseos) tiene verdadero sentido, porque hacer lo que uno quiere tiene como contrapartida enfrentarse a las consecuencias de hacerlo. Así somos testigos de momentos crueles como la creación de una raza entera de seres que lloran interminablemente y otros que ríen para siempre, y pese a que ninguna de las dos cosas es la intención real de Bastian es la consecuencia de sus acciones y es desde esa mirada que libro cumple con una especie de moraleja que lo acerca a las fábulas. Sin embargo, los diferentes ejes temáticos que la componen la hacen no solo atractiva sino irresistible y multifacética.
Es un libro para pensar y para entender sus metáforas que no son complicadas sino que potencian situaciones o temas. 
Como digo siempre en el Taller Literario las metáforas deben convertirse en aliados del escritor y nunca ser utilizadas como mero ornamento o porque se nos ocurrieron y  queda bonito. Como toda estrategia narrativa, las metáforas, deben ser utilizadas con fundamento y con un criterio abarcativo de cómo contar una historia  y de qué cuenta esa historia. 
La historia interminable une el fondo y la forma (el cómo y el qué) y  permite entrar en el juego propuesto por el autor, permite aprender y crecer y como a Bastian, te ayuda a aprender a comprender que la fantasía (Fantasia) es un mundo en el cual puedes refugiarte cuando  la realidad agobia y es también un mundo que completa la realidad. No es un mundo en el cual vivir para siempre como tampoco es un mundo que se debe pasar por alto, para que ni la realidad ni la fantasía nos superen ambos mundos deben complementarse.
Olviendo a lo anecdótico, el mundo de Fantasía estaba sucumbiendo a la indiferencia de los humanos y gracias a los sueños e imaginación de Bastián Baltasar Bux se  restablece el equilibrio. La nada era el efecto en Fantasía de la muerte de los sueños humanos. La nada era una especie de vacío que se iba tragando a Fantasía y con ella la posibildiad de soñar. Puede tomarse como analogía en el mundo real de las crisis, conflictos, guerras y demás males del mundo que son el reflejo del abandono, del olvido de los seres humanos del mundo de Fantasía. 
Bastián y cualquier humano que arribe a Fantasia, descubrirá que allí existe un personaje que representa su otro yo, lo cual remite nuevamente a la simbiosis de los dos mundos. Y lo bueno es que como Bastián cualquiera de nosotros puede llegar a Fantasia y vivir esta historia que es interminable porque vuelve a empezar cada vez que alguien abre el libro y lee.


AutorEl mensaje subliminal de Ende sugiere que la esperanza de supervivencia de nuestro mundo es volver a volcarse a los sueños y retomar las esperanzas porque por muy fantasiosas que sean las fantasías siempre curan  las almas. 
Quizás lo complejo del libro resida en atar todos los cabos que el autor nos va tirando y que son como la urdimbre de un telar: solo la unión de todos esos hilos nos da como resultado un precioso tapiz que representa, en este caso,  la idiosincrasia del ser humano.  Es un libro sobre lo que significa ser niño y sobre lo que significa ser adulto. Sobre la responsabilidad que implica lo que queremos y lo que deseamos, sobre si podemos asumir el resultado de lo que deseamos ya que eso marca la diferencia entre la niñez en la que no atendemos a las consecuencias y la edad adulta dode nos responsabildsamos de nuestros actos.
“La Historia Interminable” es posiblemente uno de esos pocos libros que llenan al lector siempre, independientemente de la edad, el sexo o la tendencia política. De esos que gustan a niños y adultos por igual. A los primeros porque los introduce en un mundo lleno de fantasía, misterios, peligros y aventuras. A los adultos porque los evade de su realidad, y les hace comprender lo importante que es imaginar, esa capacidad  que incomprensiblemente dejamos de cultivar a medida que nos hacemos mayores, y que sólo unos pocos tienen la facultad de salvaguardar.
El lector hallará en La historia interminable, todo un universo maravilloso que lucha por sobrevivir y por hacernos entender que el bien más preciado que tenemos, ese don con el cual la naturaleza nos ha dotado a todos y a todas, permanece ahí, en algún lugar de nuestro ser, para ser usado siempre: La imaginación es sin lugar a dudas la facultad más maravillosa que nos diferencia como seres humanos.  



 

Con “La Historia Interminable” Michel Ende nos regala uno de sus espacios más preciados: el Reino de Fantasía.  La invitación está planteada solo hay que atreverse a leer, a descubrir, a imaginary a resucitar nuestro mundo abrazando los sueños porque los sueños siempre están allí, esperándonos.  


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Los pilares de la tierra – Ken Follet

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Los pilares de la tierra
Ya han pasado veinticinco años desde que escribí la palabra “Fin” en la última página de Los Pilares de la Tierra, afirma Ken Follet en el prefacio a la edición del 25 aniversario del lanzamiento de la obra.
Hoy en día aún me parece un milagro, continúa Follet,  que los lectores queden fascinados y conmovidos con una historia que gira en torno a la construcción de una catedral en la Edad Media un tema poco común para novelas de este tipo.
Claro que la historia de la literatura siguió rodando después de ese prefacio y hoy son muchos los autores de novelas históricas que han elegido esa época y ese pretexto como contexto de sus novelas. Basta recordar best sellers como La mano de Fátima o la Catedral del Mar de Idelfonso Falcones que a pesar de su estilo propio se adueñó de la idea base para lograr no sin mérito propio miles de ejemplares de venta
 




Una catedral gótica y su construcción sirven de excusa en Los Pilares de la Tierra para la articulación de una historia que transcurre en la Edad Media, época de caballeros y escuderos, un contexto casi mágico donde se entrecruzan sentimientos que trascienden el tiempo. El odio, el amor, la venganza, el miedo y la lucha por una vida digna se dan cita envueltos por un marco histórico atrapante. 
Los hechos históricos que rodean las circunstancias de los personajes (el naufragio del White Ship, la guerra civil entre Maud y Henry o el asesinato de Thomas Becket) son el escenario donde rueda la historia de ficción. Y así se revela el ingenio del autor para entremezclar elementos reales e imaginarios.
La lectura del libro no constituye una dificultad ya que la prosa ágil y plagada de acción atrapa al lector menos avezado y seduce a quienes buscan en una trama compleja las arbitrariedades de una época de la historia sin lugar a dudas avasallante.  Lo que diferencia esta historia de tantas otras  con un gran número de páginas es que no hay tramos aburridos en los que se esté deseando pasar a otros acontecimientos de la novela. El interés se mantiene casi a lo largo de todo su desarrollo y los diferentes personajes hábilmente caracterizados generan una empatía inmediata en el lector que los ama o los odia según sus acciones. 
Porque cuando de personajes se trata, el perfil de cada actor de una historia debe resultar claro y coherente. Para quienes están dedicados a la escritura formal de una novela en nuestros cursos del Taller Literario hallarán un método práctico y conveniente para no descuidar este aspecto fundamental de toda historia.
El manejo de la técnica en Pilares de la Tierra da como resultado una novela amena,  enriquecedora y cautivante. Un argumento original, basado en un rompecabezas inteligente de personajes que no defraudan. Intriga, historia, acción y amor. Una mezcla variada y efectiva que da como resultado uno de esos libros que rara vez suelen olvidarse.

Autor“…compré A History of European Architecture Nikolaus Pevsner. Tras la lectura de ese libro empecé a ver de otra manera los edificios en general y las iglesias en particular (…) Finalmente descubrí The Cathedral Builders de Jean Gimpel y fue gracias a otra obra  Gimpel, The Medieval Machine que supe que la Edad media fue una época de rápida innovación tecnológica durante la cual se aprocechó la energía de los molinos de agua para diversos usos industriales. No tardé en sentir interés por la vida medieval en general(…)

Y lo cierto es que  ese libro sobre catedrales que llegara a Ken Follet por casualidad fue el detonante por el cual se convirtió en uno de los escritores de novelas históricas más leídos de la historia de la literatura, las casualidades son posibles y a veces el motor que justifica nuestro destino. Claro que nada es gratuitito y queda en evidencia la exhaustiva documentación de Follet a la hora de escribir no solo Los Pilares sino todos los libros que le siguieron. Porque más tarde llegaría la segunda parte de Los Pilares de la Tierra, Un mundo sin fin, otra impecable historia donde la intriga, el suspenso y la admirable ductilidad para perfilar personajes y trabajar escenas nos hace sentir, mientras dura la historia que vivimos inmersos en esa época remota y nunca olvidada.


 

Largo fue el camino de Follet que desde Los Pilares siguió haciendo historias escribiendo sobre la historia. Su más reciente trilogía The Century integrada por: La caída de los gigantes El invierno del mundo y El umbral de la eternidad estimo no será la última. Hay Follet para rato 
Lo cierto es que Ken Follet ha logrado que muchos nos hayamos hecho adictos a las historias de este verdadero prestidigitador que en el presente nos hace revivir con naturalidad y credibilidad el pasado.


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Memorias de África – Isak Dinesen

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Memorias de Africa


“Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong”. Como todos los libros inmortales, éste se convirtió en un clásico desde la simpleza de esa primera línea. “Yo tenía una granja en África…” Es evidente que la autora narra desde un presente en que esa granja ya no le pertenece y por eso desde el comienzo la nostalgia se instala como un hálito que impregna cada página, cada escena. 






Los recuerdos africanos de la danesa Karen Blixen, de soltera Karen Christentze Dinesen nos deslumbran en Memorias de África, pero a quienes hayan visto la película protagonizada por Meryl Streep y Robert Redford lamento desilusionarlos pero no hallaran en el libro nada, ni siquiera parecido a esa historia merecedora y ganadora de unas cuantas estatuillas de Hollywood.
Podemos completar la historia de la narradora de estas memorias si nos deleitamos con el film o bien si recurrimos a su biografía.
Karen Dinesen llega a África para casarse con el barón Bror von Blixen-Finecke y se instala en lo que es ahora Kenia. Compran una granja y aunque en un principio la idea es criar ganado, al final lo convierten en una plantación de café. La mano de obra corre a cargo de los llamados squatters, como se llamaba en aquel momento a las personas de la tribu de los Kikuyu, hombres, mujeres y niños que trabajaban para los blancos.


AutorAquellas tierras tan distantes de su Dinamarca natal y tan alejadas de la civilización europea pueden hacernos pensar en un sacrificio de parte de Karen, en la inmolación de su mundo civilizado por aquel de los aborígenes y los animales. Educada en las más prestigiosas escuelas de Suiza, Karen cambia la comodidad de una clase alta, a la cual estaba destinada a pertenecer, por el calor y las sequías, aprende a convivir con las lluvias intensas y el frío de las autoridades británicas, dueñas y señoras de aquellas tierras, y obtiene a cambio de la vida acomodada que pudiera haber tenido, otra de lucha y desgarro. Sin embargo, desde el primer momento Karen cae rendida por una fascinación hacia esa porción de mundo. Con el tiempo,  el encanto se convierte en desesperación cuando está a punto de perderlas y en desconsolada resignación cuando finalmente emprende el regreso a Europa para nunca más volver.
Si alguna vez algún lector ha soñado con África, con sus paisajes, sus ríos y lagos, su tierra candente y agrietada, sus mágicos amaneceres y sus prodigiosos atardeceres, con el susurro del viento o el rugir de las bestias, este libro los colmará de imágenes y de sensaciones. El amor por esas tierras por su gente y su naturaleza, nace sin duda de una mujer de extrema sensibilidad que a pesar de haber vivido una vida cómoda, nunca desea salir corriendo de un sitio que le es tan ajeno como hostil, sino que logra trascender su propia idiosincrasia para convertirse en esa mujer blanca que los indígenas respetan y necesitan.
Karen es independiente sobria, tenaz, audaz, resuelta y hasta temeraria. Una dama afectuosa con los más necesitados a quien poco o nada importan las normas sociales si ellas conllevan la humillación. Un ser humano que respeta el entorno en que vive. Una mujer que ama África y a sus habitantes por encima de todo.
Si vamos a hilar fino y hacer una crítica desde la calidad literaria, Memorias de África no es sino parte de una historia de vida y quizás su nominación al Nobel haya sido mérito de sus otras obras: Siete cuentos góticos, Las cariátides, Cuentos de invierno, Vengadoras angelicales, entre otros. Y si bien en 1957 no se le concede el Premio Nobel como se esperaba, es nombrada miembro de la Academia norteamericana.
Volviendo al poco valor literario de Memorias de África, podemos remitirnos a las primeras páginas que son casi mortales para un lector que busca buenas frases, cintura literaria. Exclusivamente dedicadas al paisaje que rodea la granja, los colores del cielo africano y su brisa cálida, me tuvieron que haber servido de aviso para no seguir adelante, sin embargo una costumbre de terminar SIEMPRE el libro que comienzo a leer o quizás la magia, el encanto que trasciende la buena literatura me obligaron a continuar la lectura. 
Mentiría si dijera que no hay diálogos, que no hay acción, que no sucede nada. El problema es que a cada capítulo cambia completamente de rumbo, de personajes y de sentido. Este libro no sigue una dirección concreta, no nos presenta un personaje para desarrollarlo y a partir de esa creación armar una historia. Son memorias, y como tales van de suceso a suceso sin que uno tenga nada que ver con el siguiente. En un capítulo nos describe un indígena con el que se encariñó y en el siguiente nos habla de un curioso invitado que alojó unos días en la granja, y después nos habla de un juicio que presenció, etcétera. Esto ayuda sustancialmente a no enganchar al lector, que se siente mareado después de tantos cambios de rumbo seguidos. Y no obstante nos prenda con cada escena desde el entorno donde se desarrolla, nace y va creciendo una especie de encandilamiento hacia la narradora, quizás el mismo encandilamiento que sintieron esos aborígenes que a su partida la lloraron como muerta.



 

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, las páginas de esta novela encierran miles de imágenes narradas con simpleza, con un arrobamiento que va más allá de mil palabras y que gracias a la sensibilidad de la autora perdurarán no como las palabras mejor escritas de la historia de la literatura pero sí como unas de las más sentidas, de las más vívidas. Porque Karen Dinesen fue una mujer que amó África y a sus habitantes, una mujer que adoró los buenos vinos y las compañías especiales pero Karen fue sobre todo una mujer que amó desinteresadamente y por encima de todo la vida en todas y cada una de sus manifestaciones.

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Las horas distantes – Kate Morton

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Las horas distantes

Ya no habrá días turbios...Ya no habrá noches malas si hay un amor secreto que nos presta sus alas. Decía José Angel Buesa, poeta romántico nacido en Santo Domingo.
Solo que a veces las alas pueden ser demasiado pesadas y las horas dilatadas y distantes pueden llegar a pesarnos aún más. 
Las horas distantes es una historia construida con la esencia del tiempo, con la sustancia de los secretos y con la salazón del amor. Es una historia que Kate Morton susurra a oídos del lector como susurran las horas que se han ido desde ese pasado remoto donde están. Las horas distantes es además una historia de distancia y secretos que desvelan a quienes quieren descubrirlos y destruyen a quienes necesitan ocultarlos.
 





Kate Morton nació en Australia en 1976. Como suele suceder en muchos casos de avasallantes escritores a Kate le gustaba leer libros desde muy niña. "Mi literatura bebe de fuentes góticas, de aquello que mamé en mis lecturas juveniles, que solían ser de las hermanas Brontë, Dickens, Daphne du Maurier, Poe o Lucy Clifford, por poner ejemplos de la literatura victoriana que estudié."  De educación británica, lo que la convirtió en lectora impenitente es, sin embargo, un tipo de escritura más popular y sin duda, en ese sentido, una de sus favoritas es  Enid Blyton, una prolífica escritora inglesa de literatura infantil mayormente de aventuras.
La aventura no queda fuera de las historias de Kate Morton pero el amor en todas sus facetas es lo que mueve los hilos de todas sus novelas. Desde su primer éxito, devenido inmediatamente en best seller, “La casa Riverton” Kate no ha dejado de publicar a un ritmo constante de un libro cada dos años desde el 2006, lo cual no es poco.


AutorEn Las horas distantes, Kate Morton, dibuja el rastro de los que estuvieron y ya no están, de aquellos que con su ausencia crearon un tejido que condiciona el de sus descendientes.
Una carta que llega 50 años tarde, es el detonante para que las horas distantes comiencen a susurrar esos secretos que yo no merecen, que ya no quieren, que ya no pueden seguir escondidos ni escondiéndose.
Las horas distantes es una historia que subyuga y atrapa. La magia radica no tanto en la temática sino en la habilidad de la autora para lograr una trama con idas y vueltas desde y hacia el pasado y de a poco va completando el rompecabezas de la excitante vida de tres hermanas signadas por la tragedia, pero unidas por un incondicional amor fraternal y ancestral que las cobija bajo una casa que además las justifica y las condiciona.
Un entramado que va y viene del y hacia el pasado no es fácil de lograr y sin duda la autora sale indemne de ese juego con el tiempo con una simple  estratagema: armar los capítulos de acuerdo a los tiempos, es decir hay capítulos que transcurren en el pasado y otros que nos traen al presente de la narración y es una fórmula que no por usada resulta trillada.
Percy, Saffy y Juniper son en el presente de la novela, tres ancianas como todos los ancianos, han sido jóvenes alguna vez y aunque al ser las tres hijas de un afamado escritor estaban llamadas a vivir en un lecho de rosas, los secretos encadenados unos tras otros obran un poderoso embrujo y sus vidas se convierten en una patética rutina entre las paredes del castillo de Milderhurst, la casa que las vio nacer y que se transformará en su prisión.
Por otro lado aparece el personaje que aglutinará pasado y presente: Eddie que actúa con la libertad de una nueva generación y la aptitud que le otorga ese pasado que no deja de susurrarle al oído.
Eddie es una joven editora y será la encargada de unir los hilos del ayer y el hoy y quien tendrá a su cargo la nada sencilla tarea muy a su pesar de tornar esos susurros, esos secretos en una realidad que hará las horas distantes más soportables.
Unida a esa trama impecable de que hablara donde se dan cita la intriga y la precisión, Kate Morton pinta personalidades imborrables. Percy es una de las tres hermanas y es sin duda un personaje que tardaremos en olvidar. Es la responsable del castillo, la hermana mayor y de alguna forma la guardiana de sus potras dos hermanas y sobre todo, la custodio de más de un secreto.

“Piensa en todas las personas que han vivido entre estos muros, que han susurrado sus secretos, consumado sus traiciones…”

Son palabras que  Percy Blythe le dirige a Eddie en la primera visita de esta al castillo.
Y es que la historia de esta novela se construye no solo sobre la inestabilidad de los secretos sino también sobre la inquietud de las traiciones.

“No es bueno hurgar en el pasado. Pensar en los muertos puede hacer que nos sintamos solos.”

Tan sola se siente Percy con sus muertos, como con sus secretos y a la larga opta por develarlos para, casi en el recta final de su vida,  aliviar la carga.
Saffy es la hermana gemela de Percy, la más sensible, la más frágil. La pequeña que obsesionada por un secreto inconfesable despierta por las noches y emerge de esa pesadilla atroz que la atormenta y que no está hecha solo de la esencia del sueño y será en definitiva la génesis del libro que escribirá su padre y que lo llevará a la fama y a la locura: “La verdadera historia del hombre de barro.”
Juniper es la tercera y más pequeña de las hermanas, la más joven, casi una hija por la que Saffy se siente obligada a velar. Juniper es la poseedora del gen de la genialidad de su padre pero lamentablemente también del gen de la locura. Juniper posee una sensibilidad extrema que termina por ahogarse en la locura que la convierte en una joven eterna.

“También yo sentí curiosidad, porque Juniper debía de tener unos setenta años y aún así su rostro estaba milagrosamente liso (…) Pálida y sin arrugas, iridiscente como una perla a salvo del paso de los años que habían dejado huella en sus hermanas…”

Juniper y Percy son poseedoras, cada una por motivos distintos de una personalidad difícil de pasar desapercibida. Saffy si se quiere subsiste a la sombra de sus dos hermanas siendo en ese medio que le tocó estar una especie de equilibrio entre el desborde de las otras dos, equilibrio que terminará por hipotecar su vida.
Para los amantes de los libros y la escritura esta es una historia protagonizada por gente de letras.
Raymond Blythe, el padre de Percy, Saffy y Juniper, es el autor del libro “La verdadera historia del hombre de barro” que encierra algo más que una simple historia. Saffy es una escritora frustrada que no ceja en su intento no solo por escribir sino por exorcizar con las palabras sus propios demonios, Juniper como ya hemos dicho hereda el poder de encandilar con la palabra pero también un pasado que la condiciona y eclipsa a la escritora que podría haber sido. Y Percy…

“Percy era inteligente pero no ingeniosa, le gustaba escuchar pero no contar (…) Emily (una prima) y Saffy competían por ser merecedoras de los elogios de Raymond Blythe (…) Saffy disponía quizás de un vocabulario más amplio (…) Por supuesto antes del nacimiento de Juniper cuyo talento precoz había eliminado de raíz la posibilidad de que hubiera otra ganadora”



 

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, el escenario de esta atrapante historia es el majestuoso castillo de Milderhurst  y la Segunda Guerra Mundial el espeluznante contexto donde se desarrolla parte de la historia. 
Las horas distantes, una historia que el pasado susurra con ecos distantes y sabor a castigos, a traiciones y circunstancias fortuitas, a casualidades, a coincidencias y calamidades pero sobre todo a esos secretos, esos que preservaron pero también destruyeron la vida de dos generaciones.

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El Señor de los Anillos I . La Comunidad del Anillo – J.R.R. Tolkien

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El Jardin de verano

Quienes leyeron la entrada del Hobbit ( si no la leíste te la recomiendo) sabrán evidentemente que la historia acababa de comenzar.
La comunidad del anillo es el primero de los tres libros de la saga de El señor de los anillos, y la continuación de esa maravillosa presentación que Tolkien hace de su mundo en El Hobbit. 
Cabe destacar que El Silmarrillion es también una lectura recomendada que completa la idea del ese mundo fabuloso nacido en la imaginación de Tolkien. 
El Silmarillión es una recopilación de obras de J. R. R. Tolkien, editada y publicada póstumamente por su hijo Christopher Tolkien, en 1977. En ella, se narra, entre otras cosas, la creación de Arda y el nacimiento de las razas más importantes (valar, maiar, elfos, hombres y enanos) de la Tierra Media.
 





Ya nos conocemos y no voy a repetir mi postura de que adelantar en una reseña el contenido de un libro no solo es de mal gusto sino que no tiene sentido ya que para saborear un libro hay sentarse y leerlo. De manera que solo puedo anticiparles que el sabor de esta aventura parece prolongarse a medida que página tras página catamos, paladeamos y nos chupamos los dedos con cada palabra.
Las primeras páginas nos muestran que en la adormecida e idílica Comarca de Hobbiton, un joven hobbit : Frodo recibe el encargo de custodiar el Anillo único y emprender el viaje para su destrucción en las Grietas del Destino. Acompañado por magos, hombres, elfos y enanos, atravesará la Tierra Media y se internará en las sombras del País Oscuro, perseguido siempre por las huestes de Sauron, el Señor Oscuro, dispuesto a recuperar su creación para establecer el dominio definitivo del Mal.
Frodo es sobrino de nuestro ya conocido Bilbo Bolsón, protagonista de El Hobbit, y es Bilbo quien cede el encargo de la custodia del Anillo único.

«Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras».

Y nada más agregaré sobre el contenido porque, aunque antes de comenzar la historia no alcancen a comprender el sentido de estas palabras, ellas son en realidad el leit motiv y la razón de caminar página tras página hasta descubrir ¿Qué sucede con el Anillo? ¿Qué son las sombras de Mordor? ¿Quién vence a las sombras? ¿Cómo? Y ¿Para qué?

AutorJ. R. R. Tolkien planeó El Señor de los Anillos como una secuela de su anterior novela, El hobbit, pero terminó por convertirse en una historia de mucho más alcance y extensión que, escrita por etapas entre 1937 y 1949, se publicó por primera vez en el Reino Unido entre 1954 y 1955 en tres volúmenes.
Muchos han tildado a Tolkien de tener una prosa plana, carente de grandes recursos literarios y en cuanto al tratamiento de los temas dedicarse simplemente a re-crear mitos, también han dicho que su estilo está desprovisto de imaginativas figuras retóricas o técnicas novedosas. Y sin embargo, yo creo que justamente todo eso es lo que hace que sus libros se lean generación tras generación. 
No se nos ocurre cuestionarle a Tolkien falencias idiomáticas, menos aún achacarle la no pertenencia al alto mundo de los considerados grandes literatos y tampoco le reclamamos un poco menos de fábula ni nos asalta la idea de implorarle basta de mitos. Por el contrario esas son justamente las cosas que le agradecemos capítulo tras capítulo y son los ejes sobre los cuales se pivotea su historia para trascender allende los años y volver a generar una y otra vez las mismas sensaciones que cuando lo escribiera por primera vez.
No haré uso de este espacio para hacer una apología de Tolkien ni ensalzarlo hasta el empalago. Simplemente voy a prevenir a los lectores anticipándoles que si no tienen intención de jugar el juego propuesto o hacer de cuenta que somos parte de la historia, dejen el libro de lado por favor y tomen otro que siempre hay un libro esperando por nosotros. 
Pero, si entre ustedes hay alguien que piensa que uno nunca deja de ser niño, si todavía queda alguno que pueda sentir erizarse la piel ante un monstruo, si queda un solo lector que sienta impotencia frente a la maldad y transpire junto a los buenos para triunfar, a ellos está dedicada esta saga  que con La comunidad del anillo solo acaba de empezar.


 

Alguien dijo por ahí que el libro es como un relámpago en un cielo claro. El relámpago antecede al trueno y anuncia la tormenta de manera que coincido plenamente si pensamos en la historia como esa tormenta que hay que capear junto a los héroes que la viven. El relámpago también brinda claridad en medio de una noche oscura de manera que también podemos pensar en la saga toda como esa claridad divina que nos llega de algún lado para entender que el bien y el mal son eternos y que la lucha comenzó mucho antes que nosotros existiésemos y se prolongará por siempre. El relámpago entra por los ojos, como las palabras, como las imágenes que página tras páginas nos encandilan, nos abstraen y nos maravillan siempre y cuando seamos ese niño que nunca dejamos de ser.
Decir que es una novela heroica, grandiosa, convincente, o pensar que en esta época antirromántica donde soñar se ha convertido en una utopía casi patológica, sería inadecuado. Porque para los sedientos de relámpagos que vivimos en esta extraña época carente de ideales, el regreso a la leyenda, la revaloración del honor y la amistad, el alivio que nos trae conjeturar, creer, afirmar que soñar aún es posible, Tolkien y su mundo son sin duda el agua fresca que estábamos esperando.

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Inferno – Dan Brown

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El Jardin de verano

La humanidad está transitando una serena, callada pero sistemática Tercera Guerra Mundial. 
El imparable crecimiento demográfico está acabando con importantes sectores de la sociedad que frente al aumento incontrolado de su población se ven sometidos al hambre y a enfermedades endémicas de difícil control.
Algunos datos son alarmantes: La población mundial a finales de 2011 llegó a los 7 mil millones de habitantes.
¿Hay una posible solución para este problema a corto plazo? Esa posibilidad fue sin lugar a dudas el punto de partida para el nuevo best-seller de Dan Brown: Inferno. 
 





Si los siete mil millones de habitantes organizaran una fiesta, necesitaríamos un aforo igual de grande que toda la isla de Rhode Island para albergar a todo el mundo.
Si los siete mil millones de habitantes nos colocáramos hombro con hombro para tomar una foto de grupo, se llenaría toda la ciudad de los Ángeles.
En 1975 sólo tres ciudades en todo el mundo superaron los 10 millones de habitantes. Hoy día ya lo han superado 21 ciudades.
Si quisieras contar hasta siete mil millones en voz alta tardarías 200 años.
En 1800 la población mundial era de mil millones. En 2045 podríamos llegar a los nueve mil millones.
Actualmente, la población mundial aumenta cada año con 80 millones de personas.
Sin necesidad de caer en una postura apocalíptica podríamos tan solo pensar que la humanidad camina lenta pero inexorablemente hacia su autodestrucción. 
La superpoblación es una de las causas más importantes de la mayoría de los problemas en el mundo. No importa si se trata de falta de alimentos, agua potable o energía, cualquier país del mundo tiene o tendrá que enfrentarse a ello. Llegará el momento en que el crecimiento de la población, la búsqueda de un bienestar y la prosperidad choquen. Es muy posible que grandes flujos de personas tengan que viajar por el mundo en busca de comida y que en lugar de vivir deban preocuparse por sobrevivir. 
A menos que hagamos algo el ser humano tiene sus días contados sobre este planeta que será a la vez el responsable de ponerle término a su destrucción a menos que…
¿Hay una posible solución para este problema a corto plazo? Esa posibilidad fue sin lugar a dudas el punto de partida para el nuevo best-seller de Dan Brown: Inferno.
Un autor controvertido que después de sus éxitos editoriales de El código Da Vinci, Ángeles y demonios y otros, apela una vez más a la receta que le ha dado más que buenos resultados para plantear entre líneas una solución altamente cuestionable. Una estructura policial, simple y potenciada por acciones contínuas que no permiten al lector bajar la adrenalina, aunque luego de tantos libros de lo mismo uno termina por anticiparse (algo nefasto para el autor) a lo por venir.
Su personaje del catedrático de Simbología de Harvard Robert Langdon regresa una vez más para llevarnos en Inferno al corazón de Italia.
La historia comienza cuando Langdon despierta en una clínica y no puede recordar los últimos días. Ayudado por la doctora Sienna Brooks huye de la clínica para caer en medio de una balacera que no entiende. Inmediatamente la confusión de buenos y malos nos invita a una vorágine de corridas, huidas y atropellos que son parte de la receta de Brown. En esas circunstancias, Langdon halla entre sus ropas un extraño objeto que refleja el Mapa del Infierno un cuadro del pintor Sandro Botticelli que representa el Infierno de Dante. En ese momento Langdon comprende su misión: nada menos que evitar el exterminio de la humanidad.
En el siempre enigmático escenario de Florencia y Venecia  Langdon se enfrenta a un enemigo aterrador y como en otras historias ya conocidas del mismo Dan Brown el protagonista se enfrentará  a un acertijo ingenioso que deberá resolver apoyándose en el poema de Dante. Lamentablemente esto tampoco produce asombro, a esta altura de su prolífica producción hemos asistido a demasiados acertijos como para meternos de lleno y sorprendernos.
El condimento es el ya conocido: una carrera contrarreloj en busca de respuestas y personas de confianza que le ayuden a impedir que el mundo cambie de manera fatal.
Son incontables las críticas literarias a las que Brown se enfrenta desde su primer lanzamiento de El código Da Vinci. Una vez más en Inferno, la resolución del enigma se lleva a cabo con datos que el lector común está impedido de corroborar a menos que haya leído o lea en forma paralela la obra de Dante. Este último dato podría de alguna manera salvar el buen nombre y honor del autor si no fuera por su prosa terriblemente plana y los escasos recursos literarios que un lector en busca de buena literatura puede reclamar  amén de ciertas irregularidades que cuesta creer como las reflexiones del propio Langdon sobre arte cuando su vida corre peligro y la humanidad va camino al exterminio.
Sin embargo, Dan Brown sigue apostando a una considerable cantidad de lectores que siguen sus historias como moscas el aroma a comida. La fórmula es, como ya dije,  conocida: el ritmo dinámico, entretenido gracias a las acciones y los escenarios que cambian todo el tiempo, una prosa simple y por ende rápida de leer, una trama policial emparentada con el thiller que mantiene las expectativas de sus lectores pendiendo siempre de un hilo: un resultado adictivo. 
AutorYa sabemos que Dan Brown es el mago de lo inesperado o no tan inesperado. Un delgado hilo que parece cortarse cada 10 páginas pero que con una indiscutible cintura mercantilista Brown sabe seguir estirando durante las más de 400 páginas para que el suspenso no decaiga. He dicho mercantilista y aunque suene extraño no lo es ya que este es un libro pensado no solo en materia de papel sino en la película que lo sucederá de manera inevitable. Para ello Brown no escatima propaganda sobre marcas famosas y lugares turísticamente conocidos que sin duda será parte del gancho que le permitirá comercializar el producto en la pantalla grande.

 

En medio de tanto condimento conocido,  encontré una frase que me ha quedado dando vueltas, un pensamiento tan representativo del contenido temático como de la humanidad en los tiempos que nos tocan vivir:

Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en épocas de crisis moral.

Claro que esas son palabras del Dante y no es de asombrar que nos quedemos con esa reflexión como parte rescatable de la novela tanto que ni el propio Dan Brown puede dejar de parafrasearlo al decir:

En tiempos peligrosos no hay mayor pecado que la pasividad.

En síntesis, Inferno es el último tren al cual Dan Brown nos invita a subir. Un tren tan parecido a los anteriores que de vos depende lector aceptar el envite al viaje o subirse a los muchos otros trenes que la literatura nos ofrece.

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El jardín de verano – Paullina Simons

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El Jardin de verano

El auge de las trilogías puede mirarse desde dos puntos de vista. Por un lado la mirada del lector: el amor por una historia apasionante, el placer de seguir a tus personajes favoritos hasta cuando van al baño,  evitar la desazón de haber leído una bella historia y esa especie de angustia que provoca el libro ya leído pasando al segundo y luego al tercero. Pero por otro lado, está la mirada del autor y la editorial: si una primera parte apasiona, no escatimes segundas ni terceras en el afán por seguir vendiendo, claro que tanto autor como editor conocen a la perfección la idiosincrasia de todo lector que es la mirada anterior que les relataba. Y una armoniosa unión entre ambas situaciones dan por resultado que las trilogías sean hoy por hoy algo tan buscado como las sagas. Ni qué hablar cuando estás como en el caso de Juego de Tronos o de Forastera y tantos otros se convierten además en éxitos de series televisivas 
 





Luego de la primera y segunda parte de la trilogía de El Jinete de bronce, a esa altura ya estaba un poco saturada, sin embargo arremetí con la tercera. Como todo buen lector que se precie de tal  no pude dejar de lado una tercera parte habiendo leído las dos anteriores. Pero sobre todo como critico que respeta a sus seguidores, (en este caso por puro respeto hacia  los lectores de este blog que esperan la reseña de esta tercera parte)  es que me esforcé en la lectura de las casi 1000 páginas de El jardín de verano. Sí han leído bien, fue un verdadero esfuerzo ya que la historia de Tatiana y Alexandre sigue ad eternum y aunque pasen mil y una vicisitudes uno está seguro de que nada malo puede pasarle a ese amor y como buen cuento de hadas al final ...comerán perdices. 
Esta tercera parte está dedicada a las secuelas que deja una guerra de la embergadura de la Segunda Guerra Mundial y por supuesto sigue de cerca el periplo de la pareja que desde Europa termina sus días en EE.UU. Como es mi costumbre no referiré pormenores de la trama ya que podría desalentar a más de uno a leer el libro y además porque detallar el contenido temático me parece de mal gusto, para eso está el libro:  léelo o déjalo.
Desde el punto de vista del perfil de los personajes debo, me siento obligada a decir que Paullina Simons ha forzado hasta lo indecible el carácter de ambos personajes centrales: Tatiana y Alexandre. Ha llegado hasta lo indecible para mostrar un hombre diferente, a tal punto que ha terminado por crear un súper hombre y a estirado tanto el elástico para mostrar una mujer digna de ser amada, respetada y hasta canonizada que Tatiana se convierte en  una súper mujer y ni un súper hombre ni una súper mujer resultan creíbles hoy por hoy dentro de la literatura del siglo XXI. Es verdad que por momentos la autora intenta desacralizar lo ya sacralizado pero solo consigue crear situaciones que terminan siendo inverosímiles para los actores a los cuales ya estamos acostumbrados a ver como esos súper héroes que son desde las primeras páginas de la historia. Es decir, cuanto más quiere sacarlos del estereotipo más obligada se ve a volver a él a fin de tornar creíble lo que sigue.
El manejo de los personajes no siempre tiene que ver con parir seres de papel que van más allá de lo real, sino justamente seres de papel lo más parecidos a los de carne y hueso. Por momentos Paullina Simons lo logra pero por momentos se sumerge en un ambicioso viaje psicológico y crea héroes más propios de la literatura decimonónica que de la contemporánea. Creo una vez más que no es un defecto profesional de la autora que sin duda ha creado una historia que hace llorar a muchos sino simplemente por lo que comentaba más arriba, la larga extensión de una historia que podría haberse ahora unos cuantos cientos de páginas, la obligó a tensar la cuerda.
Sin embargo, en su conjunto podemos decir que nos encontramos con personajes que van cambiando, creciendo, envejeciendo, aunque sea poco creíble que esa pasión y esas ganas de hacer el amor hasta en la cocina sigan tan exageradamente presentes en ambos personajes a pesar de los años, de la vida en común, de la rutina y tantos etcéteras que destruyen cualquier matrimonio o al menos lo tornan menos efusivo que en la adolescencia. Haber mostrado incluso ese desgaste  no era pecado ni hubiese desmitificado el amor eterno, sino que hubiese sido una cuota de simple y puro sentido común para sintetizar cualquier cotidianidad. Pero, en ese aspecto Tatiana y Alexandre se ponen una vez la capa de súper héroes y echan por tierra cualquier realidad. Entonces, no cabe menos que preguntarnos ante cada escena cargada de pasión ¿somos nosotros los mediocres? o ¿son ellos exageradamente extraordinarios?.
AutorCreo que para esta tercera y última parte de la trilogía de El jinete de bronce, la autora ha apelado a la segunda mirada de que hablaba al comienzo de esta reseña.
Sin embargo, la Simons tiene un punto a favor y es que no apela a golpes bajos sino que toda situación entra dentro de lo posible, de lo creíble: la guerra, las secuelas (un poco exageradas para mi gusto)  la lucha por una vida mejor, la dignidad y el honor son pilares sobre los cuales se apuntalan los tres libros y que se mantienen inalterables respecto a los personajes centrales, a pesar de los embates de cada etapa vivida.
 Paullina nace en Leningrado, como producto de su nacionalidad conoce las costumbres rusas, incluso de algunas comidas de las cuales, debo admitir, corrí a buscar recetas porque me dije que si Tatiana puede atrapar a Alexandre con esas exquisiteces, yo también podría hacer de las mías. 
A la edad de diez años su familia emigra y se establece en Estados Unidos. Algo parecido a lo que  les sucede a sus personajes  aunque bajo circunstancias distintas. La autora busca y encuentra en su propia experiencia la manera de hacer creíble el desarraigo y la adaptación a un mundo tan diametralmente opuesto al mundo del cual provienen los personajes. La impronta personal en cuanto a sensaciones sin duda debe haber sido marcante a la hora de armar los perfiles,  la autora asegura en un reportaje que los personajes  brotaron de su imaginación pero que las historias de fondo de Leningrado (de la guerra, del hambre, la separación, el sufrimiento) vinieron de su familia y familiares y amigos que habían vivido lo peor.

 

A pesar de los lugares comunes, aún forzando la credibilidad en torno al perfil de los actores principales, dejando de lado lo increíble, si aceptamos jugar el juego que Paullina Simons nos propone, este tercer libro tanto como los dos primeros dejaran satisfechos a los lectores de corazones románticos hasta seducirlos. Aquellos que aman los libros románticos caerán rendidos a los pies de la Simons y clamaran por más de Tatiana y Alexandre que posiblemente se conviertan en dos de esos personajes que difícilmente lograremos encontrar en otras historias. Dos personajes de novela que llegaron para quedarse en la memoria. 

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Las tres bodas de Manolita – Almudena Grandes

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Canción de hielo y fuego

Luego de Inés del alma mía y El lector de Julio Verne, llega el tercer libro que, por ahora, forma parte de lo que Almudena ha dado en llamar Episodios de una guerra interminable.  
Como en cada novela, como en todas las historias de esta maestra de la palabra, es imposible en Las tres bodas de Manolita no sucumbir ante el inacabable desfile de personajes que nos acompañan desde la primera página. Muchos han sido reales, otros, los ficticios inspirados en realidades con el agregado necesario para la ficción funcione y la realidad no se desvirtúe. 
 






En un epílogo por demás interesante Almudena Grandes no muestra a sus actores entre bambalinas y es sorprendente conocer, enterarse de como la vida misma ha llevado a esta poderosa mujer a enraizar la historia de los libros con la historia de cada día vivida y contada por su gente.
Como siempre logra conmigo esta maravillosa española, el libro me ha hecho sufrir, llorar, reír y he sentido una vez más la impotencia de un pueblo sometido durante años y años a un indolente despotismo y a la necedad absoluta de sus gobernantes.
No es la primera vez y quizás nos sea la última en que ponga de relieve la mayor virtud de Almudena Grandes como escritora: sus capacidad sin límites para perfilar personajes, su talento innato para ponerlos a actuar y su agudeza hábilmente perfeccionada a través de los años para lograr que cada uno de esos personajes cale tan hondo en nuestras entrañas que ya nunca volvamos a encontrar nadie que se le parezca. Y contra todo pronóstico no suelen ser los personajes principales los que a veces nos desgarren el alma, nos arranquen una sonrisa o nos hagan detener un lagrimón.
En esta novela La Palmera, se convierte en amigo de Manolita a través de su hermano Antonio, pero no viene al caso develar la trama de la historia porque además no es mi estilo que entren a leer una novela cociéndola de antemano, no tiene gracia y sería un recurso muy displicente para salir del paso con una reseña. Solo puedo asegurarles que las cualidades más potentes de un ser humano se dan cita en este personaje: amistad, amor, entrega, devoción, admiración pero sobre todo una sensibilidad exacerbada y una devoción por los que cobija bajo su ala que conmueve y remueve muchas cosas dentro nuestro a medida que avanzamos en la trama y vamos conociendo un poco más de este personaje.
Claro que habrá otros que quizás el lector ame más que este. Emilia y su secreto odio, Antonio y su inmadurez, Manolita y su compromiso con la causa aunque al principio de la novela la llamen La señorita Conmigo No Contéis. Y Silveiro y el Orejas y…
Y sin adelantar parte de la historia quisiera hacer un alto para destacar que a pesar de que los tres anteriores giran en torno a casi los mismos temas de base, éste me ha dejado ese sabor que solo se siente después de haber estado cerca de la injusticia, la represión, la brutalidad, la tiranía, los abusos.  Y es que Almudena logra que nos pongamos en la piel no solo de los presos si no, principalmente, de sus mujeres, sus hijas, sus madres, sus hermanas, sus novias. Todas esas mujeres que de la noche a la mañana se vieron obligadas a dejar atrás sus vidas, sus rutinas, su tranquilidad para luchar, pelear, intentar salir adelante, sobrevivir.
AutorCreo que en cada historia la autora logra acercarnos a un costado distinto a los muchos que ha tenido es Guerra interminable (como ella misma la denomina) toda la sociedad estaba corrompida y nadie, absolutamente nadie esta fuera de esa historia, porque les tocó vivirla y en muchos casos sobrevivirla.
El clero, como en tantísimos estados dictatoriales ha tenido una participación activa, aunque no siempre ha sido la que supuesta se espera de la iglesia. En esta novela a través de las hermanas de Manolita (Isabel y Pilarín) entraremos en el colegio de monjas de Zabalbide y sabremos de qué manera estas supuestas hermanas de la caridad han dejado también su impronta en la historia de España.
Claro que nadie puede contar la historia como la cuenta Almudena si antes no te le han contado quienes la vivieron o más bien quienes la padecieron.
“Mis tres tías abuelas salían a la calle y se ponían de acuerdo para robar: dos tapaban al tendero y la otra cogía puñados de arroz o de garbanzo y se los metía en los bolsillos. Robaba comida todo el mundo porque había mucha hambre en Madrid. Esa es la realidad de la novela y de aquella época terrible” cuenta la escritora en una entrevista con el diario Pagina 12. 
La hermana de Manolita Isabel Perales nace de un encuentro fortuito que Almudena narra de la siguiente manera:
“Conocí a Isabel Perales en un homenaje a represaliados del franquismo. Cuando la vi, le eché veinte años menos de los que tiene. Me preguntó de sopetón si sabía algo de los niños esclavos del franquismo. Después se presentó en mi casa y me contó su historia –recuerda–. En la voz de Isabel había una especie de mandato. Ella me decía: ‘Quiero que esto se sepa, lo tienes que contar’. Yo tardé mucho en escribir la novela. Ella me llamaba y me preguntaba: ‘¿Has empezado ya?... no lo vas a hacer’. A mí me angustiaba mucho y le decía: ‘Sí, Isabel, que sí, que sí’... La historia de Isabel es terrible por lo que significa que una niña de 14 años llega a un colegio pensando que la van a educar y lo que le hacen es obligarla a trabajar y a lavar con sosa y que se le deshagan las manos. Todavía tiene las manos extrañas, llenas de bultos blancos, tiene como líquido en las manos.” Una doble condena y tormento padecieron los “hijos de los rojos”, considerados tan “culpables” como sus progenitores. “Como se sabe, tengo un muy mal concepto del franquismo. Pero a pesar de eso, no me podía creer lo que Isabel me estaba contando: llegó a pesar 37 kilos, tuvo una anemia perniciosa, estuvo dos años sin tener la regla porque estaba tan desnutrida que el cuerpo impedía que perdiera sangre. Yo le preguntaba si no hubo nadie que se pudiera haber hecho cargo de ella. Su madrastra estaba en la cárcel, pero tal vez tenía un abuelo, a alguien. ‘No podía salir del colegio hasta que mi madrastra saliera de la cárcel’, me dijo. No me lo podía creer... Y mira que pienso muy mal del franquismo. Me parecía tan monstruoso que los hijos pagaran también las penas de sus padres.”
Lo cierto es que como en Inés y la alegría y El lector de Julio Verne, en Las tres bodas de Manolita los episodios inverosímiles han sido episodios reales.

 

Una novela destinada a convertirse en un clásico porque atrapa y engancha pero sobre todo porque solo se ajusta a contar la vida. Y como parte de la vida la guerra donde siempre está el que gana y el que pierde. Más allá de batallas o territorios conquistados esta Guerra interminable se encargó de poner a cada uno en su lugar y los que ganaron no ganaron medallas ni alcanzaron la gloria sino que conservaron la vida.
Para llorar, para reír pero sobre todo para no olvidar y sentir y vivir esta vida con la intensidad del día a día. Porque Las tres bodas de Manolita nos conmueve, nos remueve nos estremece y nos enseña a vivir sin arrepentirnos de nada. 

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Saga: Canción de Hielo y Fuego
[ 2 ] Choque de Reyes – George R.R. Martin

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Canción de hielo y fuego

Abrir este segundo volumen de la saga es como entrar en una casa conocida, en un mundo que me estaba esperando, con gente que estaba extrañando. 
La maravillosa creatividad de Martin y su cerebro siempre en ebullición arman y desarman situaciones en medio de un mundo que se nos hace tan creíble como si viajáramos hacia atrás en el tiempo y hacia afuera de nosotros mismos en el espacio. 
La tierra imaginada por este maravilloso escritor solo tiene parangón con algunos pocos libros del género maravilloso, de todas formas, su mundo tiene características tan propias que sentimos el frío del invierno que se avecina en los 7 reinos. La saga cumple su cometido ya que volumen tras volumen recuperamos, esa sensación de haber llegado a casa y al dar vuelta la última página es imposible no sentir la nostalgia por volver.
 





Choque de reyes, continúa con el estilo de su predecesor Juegos de Trono: múltiples protagonistas, personajes con una personalidad compleja y ambiguos en sus intenciones, giros inesperados de la trama y sutiles elementos mágicos que irán ganado intensidad en los volúmenes siguientes.
Los protagonistas, trazados con una complejidad asombrosa y a pesar de ello, sin contradicciones, son capaces de hacerse odiar o amar desde las primeras páginas. 
Autor
George R.R. Martin, con pulso firme parece retroalimentarse de situaciones pasadas y generar siempre nuevas instancias no por ello absurdas o repetidas. Es incalificable, y hasta envidiable para cualquier escritor,  la capacidad de Martin para ofrecernos un brillante despliegue de personajes y personalidades, en una trama rica, densa y sorprendente. 
Es posible que a pesar de la claridad discursiva ciertas acciones superen por momentos las diferentes instancias de la trama. Es factible encontrarnos de pronto sumergidos en una sopa de nombres que desde la avalancha de personajes de Guerra y paz (yo personalmente) no había visto en la literatura. Sin embargo, rápidamente las escenas se van armando en los escenarios correspondientes y un par de datos repetidos acá y allá nos ubican inmediatamente en el momento y en el bando donde a cada personaje le toca hacerse valer.
Con Choque de reyes nos convertimos una vez más en testigos de luchas fraticidas, intrigas y traiciones palaciegas en una tierra maldita por la guerra, donde fuerzas ocultas se alzan de nuevo y acechan para reinar en las noches del largo invierno que se avecina.
Siete son los reinos de un continente cuyo mapa es muy parecido al actual Reino Unido y con una historia que se remonta a 12.000 años atrás. La historia cuenta cómo siete reinos acabaron dominando este continente, y después cómo estas naciones fueron unificadas.


 

Hay tres líneas argumentales en la serie: la crónica de la guerra civil dinástica por el control de Poniente entre varias familias nobles; la creciente amenaza de los Otros y los salvajes, apenas contenida por un inmenso muro de hielo que protege el norte de Poniente; y el viaje de Daenerys Targaryen, la hija exiliada del rey que fue asesinado en otra guerra civil hace quince años, quien busca regresar a Poniente a reclamar sus derechos. Estas tres historias interactúan entre sí y son extremadamente co-dependientes y cada tomo es un paso más para comprenderlas y un inexorable paso hacia la hermosa dependencia que la historia genera en los maníaco lectores.
Si tenemos la paciencia de recorrer los 7 tomos, podremos introducirnos en una trama se va enrollando y desenrollando en torno a esos tres argumentos y atrapados en la vorágine de las palabras de George Martin solo atinaremos a dejarnos llevar e ir por más.

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El Hobbit – J.R.R. Tolkien

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Entrar en el mundo de un libro es siempre develar el misterio de lo por venir. Las historias a veces alcanzan a cubrir las expectativas y otras veces las superan ampliamente. Pero nunca como con El Hobbit se han cubierto mis expectativas 
Al ingresar a ese mundo tan maravilloso y lejano pero a la vez tan posible y creíble uno no puede menos que transitar las páginas de la historia sabiendo que no estás allí pero que con un parpadeo se puede estar. 





Cuando alrededor de 1930, J. R. R. Tolkien comenzó a escribir El Hobbit, hacía ya diez años que trabajaba en el vasto panorama mitológico de El Libro de los Relatos, que más tarde se llamaría El Silmarillion. Así como esas crónicas tempranas narraban los mitos inmemoriales de la Primera y Segunda Edad, Tolkien pronto advirtió que El Hobbit iba ordenándose de algún modo como un relato de la Tercera Edad.
La Tierra Media fue concebida por Tolkien como un territorio imaginario del planeta Tierra, algo así como un período de tiempo que ocurrió antes de los primeros hechos históricos que se conocen. Los distintos reinos están inspirados en territorios europeos, Hobbiton según describe la historia estaría ubicado en Oxford, Inglaterra.

El estilo directo y lineal, con comentarios (que el autor deploró más tarde) a un público infantil y la evidente presencia de un narrador que cuenta, no impide la poderosa irrupción de los grandes temas tolkienianos (el poder, la codicia, la guerra, la muerte) que reaparecerían en una dimensión más épica en El Señor de los Anillos. Por otro lado una vez que conocemos que estas historias estuvieron pensadas para ser narradas a sus porpios hijos, no solo disculpamos esas alusiones sino que las agradecemos, porque por un rato todos nos sentamos alrededor del fuego del hogar y esperamos a que papá Tolkien nos cuenta la historia.
Para quienes quieren entrar en el mundo de Tolkien no hay mejor puerta que El Hobbit.
La magia se codea con la realidad de un mundo inventado donde los valores esenciales son tan similares a nuestro mundo de todos los días que sus personajes parecen estar a nuestro lado en cada escena y entonces, sus miedos son los nuestros, sus desvelos se hacen propios y de golpe estamos viviendo la súper poderosa atracción de lo maravilloso contado desde aquello que cuando niños supimos que es posible alcanzar con solo jugar el juego de ser, por un momento, ese héroe de papel.
El personaje central de la historia es Bilbo Bolsón un hobbit, pacífico, hogareño, como son todos los hobbits, no hacen nada impredecible y no dan que hablar a sus vecinos. Un día se le anuncia que el mago Gandalf iría a visitarlo, pero antes de la llegada del mago acuden a su casa de improviso, uno tras otro hasta un total de trece enanos que empiezan a desbaratar su pacífica, ordenada y hogareña existencia. Sin saber muy bien cómo, Bilbo acaba siendo contratado como saqueador de la expedición, cuyo destino es recuperar un tesoro guardado en el interior de una montaña y custodiada por el gran dragón Smaug. Por el camino se encontrarán con trolls, orcos, lobos, arañas, elfos, serán huespedes del hombre-oso y se verán prisioneros de los elfos del Bosque Negro. En medio de todas estas aventuras Bilbo encuentra algo, un anillo que más tarde adquirirá una importancia tal que dará pie a la saga de El Señor de los anillos. 
No me es posible ser objetiva al escribir la reseña de El Hobbit. Confieso que la subjetividad en este caso se adueñará de cada lector que con su nueva mirada resemantizará el contenido y los mensajes subliminales de la historia que más allá de ser el comienzo de un largo camino de lecturas se transformará en el basamento de un mundo tan maravilloso como real y tan soberbio como simple en su lectura.
El libro es producto de las historias que el mismos Tolkien les narraba a sus hijos de forma tal que no es de asombrar que sea una lectura elegida por muchos jóvenes. Y aunque llegó a  mis manos a una edad en que el mundo infantil ha quedado sumamente lejos, no por eso deja de sorprenderme, de maravillarme y por momentos de sentir nostalgia por no haberlo conocido y disfrutado antes.
Es sabido que un libro nos está esperando desde siempre y si me dejo llevar por la magia de posibles realidades y aceptando que el tiempo no deja de fluir es posible sentir que El Hobbit me está esperando desde hace tanto tiempo que no puedo menos que sentirlo como ese nuevo amigo que nunca me abandonará porque desde siempre estuvo conmigo aunque yo no lo supiera.

El Hobbit, como dije más arriba era originariamente un libro pensado para niños, eso se nota en el leguaje sencillo y en la linealidad de la historia que nos va arrastrando sin contragolpes técnicos de envergadura. Sin embargo, la verdadera belleza de la historia radica en la simpleza de su narración y en la profundidad del sentido que la historia adquiere dentro del mundo que nos rodea. Un libro siempre vigente, un clásico justamente porque nos habla de la vida, no importa dónde y cuándo la vida se desarrolle siempre existirá el miedo, el honor, la lucha y la amistad, la codicia, la dignidad y la lealtad, y esos son los valores con los cuales Tolkien nos abofetea en cada página y son los sentimientos que nos pertenecen porque somos Bilbo, somos Gandalf y tenemos también un poco de la personalidad de los enanos, de los elfos, incluso de los  trasgos y los trolls o los huargos.
Tenemos incluso algo de Gollum, una extraña criatura, pequeña y viscosa, «tan oscuro como la oscuridad, excepto dos grandes ojos redondos y pálidos en la cara flaca». Ese personaje enigmático que regresará para sorprendernos en El señor de los anillos y que hace en El Hobbit su entrada triunfal inaugurando un personaje en el cual  la dicotomía entre lo correcto y lo incorrecto instalados en un solo ser nos atrapa desde el comienzo. Gollum aparece como un ser de malos sentimientos pero en la continuación de esta historia (El Señor de los Anillos: La compañía del anillo) conoceremos toda su historia y comprenderemos que en realidad Gollum ha sido víctima de la maldad que lo atrapó irremediablemente, un poder oscuro que emanadel anillo que será desde este libro el hilo conductor del resto de la saga.
Con Gollum uno no logra sentirse ajeno a la lógica simple y sencilla, a los razonamientos evidentes que nos obligan a afirmar que en lo sencillo está lo complejo y que lo complejo es tan sencillo que solo es incomprensible si nos dejamos ganar por eso que nos han contado que somos y no por lo que de verdad somos. Si es verdad que desde niños nos roban la pureza y con ella la conciencia y la comprensión básica del mundo, Gollum con sus acertijos nos la devuelve.


Canta sin voz,
Vuela sin alas,
Sin dientes muerde,
Sin boca habla.


Cuando seguí leyendo, ya segura de que había adivinado el acertijo, no lo pude creer:


-¡Un momento! –gritó Bilbo, pensando aún en las cosas que se comían. Por fortuna una vez había oído algo semejante, y recobrando el ingenio, pensó en la respuesta-.El viento, el viento, naturalmente –dijo, y quedó tan complacido que en el acto inventó otro acertijo.






Y es que yo también había pensado en el viento a pesar de no haber escuchado nunca nada parecido y entonces, quizás desde ese instante (estaba en la página 84) es que sentí que el mundo de Tolkien era el mundo donde siempre había querido estar o el mundo del cual nunca debería haber salido.
Lo bueno es que El Hobbit me ha hecho entrar al universo de  El Señor de los anillos con una mirada distinta, tal vez con la conciencia recuperada y seguro con la certeza de que no hay mundos imposibles si dejamos de lado la razón y nos dejamos ganar por una historia desde el corazón.

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De amor y de Sombra – Isabel Allende

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Isabel Allende está considerada la más popular novelista iberoamericana. Ha vendido más de 35 millones de ejemplares y su trabajo ha sido traducido a más de 27 idiomas.
Parece casi sobrenatural, pero la sola mención del nombre de Isabel Allende predispone a los lectores de sus obras a dos sensaciones encontradas: el vértigo del amor y el orden de la cotidianeidad. 
El amor, ese que sin sortilegios gastados, pero con el siempre renovado hechizo de dos miradas que se unen, nos atrapa desde el primer párrafo de sus obras. Y su prosa mesuradamente descabellada que organiza la cotidianeidad, apartando del caos más escandaloso situaciones diarias, con ese toque milagroso que el realismo mágico otorga a cualquier historia.




De amor y de sombra. Es la cuarta novela de la escritora chilena Isabel Allende (1942), publicada en 1984, fue el segundo gran éxito de la autora después de La casa de los espíritus.
A modo de "Aviso al lector", Isabel Allende nos indica que la historia que estamos por empezar a leer es verídica y que le fue, junto con otros testimonios, relatada por sus protagonistas. Su intención, su "deseo" al transcribirla, nos dice, es "para que no lo borre el viento". 
De amor y de sombra no es una simple historia de amor, es también las desgracias, sufrimientos, abusos, injusticias que cientos de familias chilenas soportaron durante la dictadura militar de Pinochet. Y aunque esas cosas nunca se las llevará el viento es bueno contarlas de vez en cuando para que el viento las desparrame a lo largo y ancho de nuestra América y para que el nunca más se instale en los pechos y en la mente de cada latinoamericano.

Irene, la protagonista femenina, es un personaje que resulta y resultará entrañable aún después de cerrar la última página del libro. Irene es una chica más, como pudo ser cualquiera de las chicas de su época, una reportera que nunca imaginó entrar en contacto con una realidad que se silenciaba a gritos: la dictadura y sus consecuencias. De corazón generoso, curiosa y sobre todo muy aventurera, es periodista y trabaja para una revista escribiendo sobre diferentes temas de interés. Está de novia con un militar pero sin lugar a dudas está muy lejos de esa mentalidad castradora. Irene se muestra tan diametralmente opuesta a todo lo que conlleva ese gobierno de facto que justamente desde ese quiebre se genera una de las situaciones más interesantes de la trama.
Francisco Leal, el protagonista masculino, psicólogo, fotógrafo y compañero de trabajo de Irene está enamorado de ella aunque sabe que es inabordable, porque está de novia y porque el pertenecer a una familia acomodada pareciera alejarla de la simpleza y la humildad de la vida de Francisco.
Irene reprime su "deseo" de ver la realidad política de su país hasta que esa realidad la encuentra y la avasalla cimbrando sus cimientos. Irene es una especie de negadora aunque no cae nunca, sin embargo, en el extremo de desear, como lo hace su madre Beatriz, la represión, la jerarquía, la explotación y el avasallamiento.
Francisco es un muchacho que nos sorprende desde un principio. Sensible y fuera de lo común en cuanto a compromiso y solidaridad. Es un hombre de ideales claros, responsable, comprometido con la realidad de su sociedad y su época y logra, a través de su amor, mostrarle un mundo desconocido a Irene.
La relación tarda en encenderse  pero cuando lo hace, arde definitivamente y los conduce a ambos por senderos que hubiesen querido nunca conocer pero cuyas actividades (el es fotógrafo ella periodista) les mostraban cada día, cada minuto. 





El amor considerado como una fuerza que te lleva a recorrer cualquier camino, y la injusticia y el sufrimiento de un pueblo sometido, donde las personas sufren el maltrato y la opresión de un gobierno dictatorial se entrelazan en una trama narrada en tercera persona con la subjetividad de un narrador omnisciente que entra sin pedir permiso en las vidas de estos jóvenes y todas esas vidas sin futuro de los personajes secundarios que atraviesan las páginas de una novela que sin duda tardaremos mucho en olvidar.
La trasgresión, el dolor, la mentira, el avasallamiento, una sociedad reprimida, un grupo de represores dictando el destino de una patria que inflamada empieza a arder.
Con ternura e impecable desmesura literaria, Isabel Allende perfila el destino de Irene y Francisco como parte indisoluble del destino de un continente marcado por el delirio de un régimen inadmisible. Las injusticias sociales y la búsqueda de la propia identidad se refuerzan temáticamente de manera permanente a lo largo de las 320 páginas de la novela. 
Un eslabón más del logrado universo narrativo de Isabel Allende, resultado de una lúcida conciencia histórica y una sensibilidad social sin tapujos. 


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Azteca – Gary Jennings

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Hacia 1530 el rey Carlos I de España que reinó desde 1516 hasta 1556, uniendo por primera vez las Coronas de Castilla, Navarra y Aragón, pide al obispo de México Fray Juan de Zumárraga que le proporcione información sobre la vida y costumbres de los indios americanos.
Un indio de alrededor de 60 años: Mixtli o Nube Oscura es el elegido y quien narra frente al obispo y sus escribanos su vida, sus experiencias y a través de ellas el esplendor y la caída de un Imperio, nada más ni nada menos que el Imperio Azteca. 





El Imperio azteca, también llamado, Triple alianza o Imperio mexica, fue una entidad de control territorial, político y económico. Se establecieron en el centro del Valle de México, y expandiendo su control hacia ciudades-estado ubicadas en los actuales estados de México, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Guerrero, la costa de Chiapas, Estado de Hidalgo, y parte de Guatemala.
En la cultura mexica, Aztlán (en náhuatl: 'aztatl', ‘"garzas", y tlan, "lugar entre"; "lugar entre las garzas"’) es el lugar legendario de donde habrían provenido los aztatecas, no aztecas (de hecho, aztateca es el gentilicio de Aztatlán), de quienes los mexicas serían descendientes. Aztlatlán suele ser identificado con una isla.
Su posible existencia y su localización han generado debate entre los investigadores, aunque la tesis más aceptada es que se trata de una representación simbólica de la misma México-Tenochtitlan o su nombre real Mexic-Tenoch, ahora Ciudad de México.

Nadie mejor que Mixtli nacido en pleno apogeo de la cultura azteca para referir sucesos que se tiñen alternativamente de crudeza y de ternura, de odio y de amor y que son narrados con el único y supremo valor que Mixtli conoce: la verdad.
Asistimos así al esplendor de una raza, y transitamos el delirio y la magnificencia de los diferentes jefes que forman la Triple alianza, hasta llegar a sus últimos estertores.
Desfilan por las páginas de Azteca: Montezuma, Cortés y la Malinche y entonces, la historia tantas veces leída en libros de historia adquiere nuevos colores ya que la particularidad de la obra, radica en le punto de vista del narrador, en este caso Mixtli, un azteca que vivió el brillo de su raza y asistió a la oscuridad en la cual se sumieron sus creencias, sus convicciones y su gente.
Esa mirada distinta, hasta ahora nunca abordada, es la que nos aporta no solo detalles sabrosos que los libros de historia olvidan sino, y esto es quizás lo más importante, de la novela, nos acerca la posible verdad de los hechos que hicieron desaparecer una de las civilizaciones más civilizadas de la historia de nuestro continente americano.
Según la Rae, civilizar es: Mejorar la formación y comportamiento de personas o grupos sociales. ¿Realmente hacía falta mejorar el comportamiento de los aztecas? Ciertamente para los aztecas mismos, no. De manera que lo único que hizo el español en estas tierras no fue mejorar, sino cambiar, trocar, diezmar y hacer desaparecer una cultura arraigada en sus costumbres: la azteca, y tomar su lugar, porque la cultura de los españoles tomó por ataque la cultura azteca y la vituperó primero, la denigró después,  la diezmo y la desapareció finalmente. Ante estos acontecimiento, cabe preguntarse ¿Eran los aztecas un pueblo incivilizado?
Veamos las palabras del propio Mixtli:

“Me apresuro a asegurarles reverendos frailes, que mis catequistas cristianos me educaron en forma diferente: me enseñaron que el entretenerme con una idea puede ser tan pecaminoso como la más lasciva fornicación. Pero entonces yo todavía era un idólatra, todos los éramos y las fantasías que no compartí ni cometí, no me causaban ningún problema, como no lo causaron a nade más”

Estas palabras muestran cuan cerca de una realidad más autentica, cuan cerca de una coherencia civilizada entre ser y hacer estaban los aztecas y cuanta falsedad y que alta dosis de cinismo que debería estar ausente de gente verdaderamente civilizada, les acercaba la tergiversación de la religión católica, supuestamente basada en el castigo y la prohibición, tan lejos de todo lo que de civilizar (mejorar el comportamiento) se trate. Porque ¿es necesario mejorar el comportamiento de alguien que de por sí no tiene un mal comportamiento sino un comportamiento diferente al propio?  No, porque eso sería imponer costumbres propias y negar la inevitable tendencia y necesidad humana de ser no es civilizar sino someter. La libertad es la base indiscutible de toda civilización y civilidad y someter es negar la libertad.
Por eso, las palabras de Mixtli al obispo Zumárraga son más bien un llamado a la cordura que nos habla de seres tan humanos y civilizados como quizás no encontrásemos entre los españoles que por ese entonces arribaron a estas tierras.
El hombre blanco, el español que vino a conquistar (según la Rae conquistar es ganar, mediante operación de guerra, un territorio, población, posición, etc.) estas tierras, no era sinónimo de lo que hoy conocemos como hombre civilizado. Según el testimonio de Mixtli no se bañaban y observaban tan poco decoro a la hora de comer como al momento de actuar en cualquier circunstancia social, sea esta una simple conversación, una cena compartida o el mismo acto amoroso, ni que hablar del poco respecto hacia las mujeres o la gente de servicio que el mismo jefe azteca (Montezuma en este caso) había puesto al servicio de los recién llegados a quienes atendían y reverenciaban con las pleitesías propias de un invitado de honor.
Porque el hombre blanco, el español que invadió (según la RAE invadir es  irrumpir, entrar por la fuerza) estas tierras solo aportó el desorden en la cotidianeidad y la falta de respeto en todas y cada una de las acciones que llevaba a cabo, sembrando la incivilidad porque el hombre blanco, el español no era un ser civilizado.

Pero Jennings no se queda estancado en la historia de los acontecimientos sociales y políticos de la época sino que, para placer del lector, nos acerca el costado más humano de este azteca que termina adueñándose de nuestra simpatía y solidaridad a la vez que representa a todo un pueblo y nos muestra que ese pueblo estaba mucho más cerca del amor que los hombres de la vieja Europa. 
Mixtli ama desesperadamente a Zyanya una mujer que nunca olvidará:


“…La belleza de tus veinte años causó tal impresión en mi mnete que se ha quedado ahí indeleblemente grabada. Nunca podré verte de otra manera, aunque la gente algún día diga: “viejo tonto, no está viendo más que una vieja” yo no podré creerles (…) “Recuersa siempre que los veinte te dejaron en veinte para siempre” Ella preguntó tiernamente: 
-¿Para siempre?
Y yo le aseguré: -Siempre”

No solo el amor sino la poesía no están ausentes de esta historia en la cual por medio de sus palabras Mixtli hace un juego de palabras con el nombre de Zyanya que significa Siempre. 
La ternura, la pasión, la lealtad y el dolor que acompañan a todo verdadero amor también están presentes en esta historia que humanamente tampoco deja nada afuera. 


“Casi todos los caminos y los días de mi vida habían estado plenos y llenos de sucesos, sin muchos intervalos de ocio, y esperaba que siguieran siendo así hasta el final…”

Conocemos de boca de Mixtli si no la historia cabal, porque esa se la ha llevado el lodo del tiempo para siempre, si al menos la otra cara de una época:

“Bien su Ilustrísima, creo que con lo contado es suficiente. Yo no puedo cambiar sus pequeñas falsedades patéticas, ni tampoco la realidad todavía más patética. Pero la historia que les he contado es la historia que he vivido, en la que he tomado parte y todo lo que he dicho es verdad. Beso la tierra, lo que quiere decir: lo juro”





Con la precisión de un historiador, con la magia de un poeta y la destreza de un escritor que conoce su oficio, Gary Jennings logra un producto final de una calidad histórica y de una elegancia literaria como pocas veces encontramos de la mano.
Azteca es el primer volumen de una trilogía que se completa con: Otoño Azteca y Sangre Azteca que me esperan en el anaquel de mis lecturas pendientes.

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La historia del loco – John Katzenbach

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“Aquí todos tenemos miedo, miedo de lo que hay en nuestro interior, miedo de lo que hay en el interior de los demás, miedo de lo que hay fuera.”
La historia del loco - John Katzenbach





John Katzenbach posee una larga trayectoria como periodista especializado en temas judiciales, trabajo que ha ido compaginando con la escritura. No es la primera vez que nos sorprende con una historia donde la psicología forma parte de una impecable trama policial que logra atraparnos por ambas razones desde un comienzo. 
Mi primer acercamiento a este autor fue con su novela d “El psicoanalista”, un thriller psicológico y la novela más exitosa de John Katzenbach. Ese primer contacto con sus palabras no puede resumirse diciendo simplemente que me atrapó, porque además me conquistó y me subyugó, a tal punto que  prácticamente no pude dejar el libro hasta culminar con palabra final.  
A El psicoanalista siguieron otros éxitos editoriales como Juicio final, Retrato en sangre, La sombra, Un asunto pendiente.  La historia del loco fue publicado por primera vez en el año 2004 y aunque recién en el 2015 accedí a su lectura no puedo quejarme del tiempo perdido porque leyéndolo lo he recuperado con creces. 
John Katzenbach es sin duda un maestro del thiller de suspenso y sus incursiones en la psiquis de sus personajes los hace no solo más cercanos a nuestra cotidianeidad sino que nos acerca también problemáticas muy modernas como en el caso de Historia de un loco: la esquizofrenia.
La esquizofrenia es un diagnóstico psiquiátrico que se utiliza para personas con un grupo de trastornos mentales crónicos y graves, caracterizado a menudo por conductas que resultan anómalas para la comunidad, entre ellas, falta de percepción de la realidad, alteraciones en la percepción o en la expresión de la alteración de la realidad. La esquizofrenia causa además un cambio mantenido en varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo, principalmente de la conciencia de realidad, y una desorganización neuropsicológica más o menos compleja, en especial de las funciones ejecutivas, que lleva a una dificultad para mantener conductas motivadas y dirigidas a metas, y una significativa disfunción social. Entre los síntomas frecuentes están las creencias falsas, un pensamiento poco definido o confuso, alucinaciones auditivas, reducción de las actividades de relación y de la expresión de emociones, e inactividad.


El libro narra la historia de Francis Petrel, conocido por los compañeros del Westenr State Hospital (WSH), como "Pajarillo"; Su historia clínica es simple: escucha voces. 
Vulgarmente hablaríamos de Pajarillo como un loco o un esquizoide. Pero, desprovistos de toda alusión calificativa o de cualquier postura académica Katzenbach lo muestra de manera asombrosamente simple y sobre todo desde el punto de vista del protagonista no desde la altura académica del profesional. Francis posee una lógica precisa y más certera que un hombre considerado cuerdo. ¿Puede entonces un hombre con las facultades mentales alteradas, convertirse en un héroe, un investigador, un filósofo e inclusive un salvador? Y John Katzenbach es el responsable de que sus lectores respondamos afirmativamente a todos esos interrogantes. 

Cogí una silla algo arañada y raída y la situé contra la pared, al fondo de la habitación. Aunque no tenía papel, si tenia unas paredes desnudas pintadas en blanco. Si mantenía el equilibrio sobre la silla, podía llegar hasta casi el techo. Agarre un lápiz y escribí deprisa, con letra pequeña, comprimida pero legible:  
"Francis Xavier Petrel llego llorando al Hospital Estatal Western en una ambulancia. Llovía con intensidad, anochecía de prisa, y tenía los brazos y las piernas atados. Con solo veintiún años, estaba mas asustado de lo que había estado en su corta y hasta entonces relativamente monótona vida..." .

Francis en primera persona a medida que llena las paredes de su cuarto va narrando su historia. Paro una segunda voz en tercera persona omnisciente completa aquellos baches que la subjetividad de Francis (Pajarillo) se ve impedido de abordar. Brotan entonces de la historia personajes como Peter, “el Bombero” o Cleo o Napoleón que desde su aparente desconexión con la realidad están conectados con un mundo mucho más sensible y cercano al alma que los simples mortales que se consideran cuerdos.
¿Cómo lo logra? Con algunas de estas frases que en boca de Francis son más bien un tratado filosófico que la confesión de un loco:

“Una de las cosas que aprendí en mis años de mayor locura fue que uno podía estar en una habitación, con paredes, ventanas con barrotes y puertas cerradas con llave, rodeado de otras personas locas, o incluso metido en una celda de aislamiento a solas, sin que esa fuera, de hecho, la habitación en que uno estaba. La habitación que uno ocupaba de verdad la componían la memoria, las relaciones y los acontecimientos, toda clase de fuerzas invisibles. A veces delirios. A veces alucinaciones. A veces deseos. A veces sueños y esperanzas o ambición. A veces rabia Eso era lo importante: reconocer siempre donde estaban las paredes reales.”




Es notoria y asombrosa la empatía que el autor provoca entre lector y personajes. Sin lugar a dudas Katzenbach es un maestro del género y esa cuota psicoanalítica que sabe imprimir a sus actores deja una huella imborrable en la mente de todo lector que se anime a entrar en esos mundos que no son tan ajenos a la cotidianeidad como imaginamos. 
No todos los locos están dentro ni todos los cuerdos están fuera. ¿Una metáfora? ¿Una analogía con la vida misma?
Queda en tus manos lector llegar hasta el final de la historia y sacar tus propias conclusiones.

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El cuarto arcano 1ª Parte – Florencia Bonelli

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Buenos Aires 1806. Dentro del  marco histórico en que las colonias españolas de América inician sus procesos revolucionarios, Melody inicia sus comienzos en el camino de un amor que revolucionará su vida.
1806 año de las primeras invasiones inglesas y la ciudad de Buenos Aires arde en intrigas y se convulsiona buscando su independencia. Los complots se urden en cada esquina y los bandos se dividen y se mezclan con tanto encono como suspicacia. Nada es mucho, todo es poco para alcanzar los ideales de libertad y para muchos nada es suficiente para mantener indemne en medio de ese caldo de cultivo de odio el honor y la lealtad.




Los convulsionados sucesos de la metrópoli del Plata son consecuencia directa de los sucesos acaecidos en Europa. 
El año de 1805 significa una de las derrotas más fuertes para Francia y  para su aliada España. Gran Bretaña derrota a ambos países en la batalla naval de Trafalgar. Francia ya no va a poder competir por el control marítimo; mientras que para España significa una fuerte derrota militar que se suma a la crisis interna de la monarquía, que empezó ya a advertirse desde el inicio del reinado de Carlos IV en 1788.
En medio de ese clima amigos y enemigos se confunden y Roger Balckraven se mimetiza con unos y otros y se convierte en un aliado de la recién destruida corona francesa.
Melody y Roger, Roger y Melody un ida y vuelta del y hacia el amor, un terremoto que dará vuelta sus vidas y un destino que se irá escribiendo a medida que dan rienda suelta a sus caprichos y deseos, a sus ambiciones y sobre todo a la inocultable pasión de un amor que se impone ante el peligro y la adversidad.
Melody o Isaura Maguire es una joven criolla de padre irlandés, con un pasado que poco a poco se va desenvolviendo con la lentitud de un ovillo de lana urdido por la destreza de la pluma de Florencia Bonelli que una vez más logra atraparnos en la vorágine de un escenario subyugante y el alma de personajes que quedarán por siempre en nuestra memoria.
A medida que avanzamos en la lectura la historia nos devela el perfil de una protagonista enigmática que termina por atraparnos y convencernos de que su red de luchadora y justiciera son los valores legítimos que una mujer de esa época puede exhibir como único tesoro. 
La esclavitud, otro de los tópicos nefastos en la trastornada sociedad de esa época que Florencia Bonelli no deja de lado.
Melody lucha contra la esclavitud y el sometimiento en una Buenos Aires infectada por la degradación de los negros que son relegados a la injusta condición de raza inferior.
Melody o el ángel negro de sus negros lucha por ellos y lucha por la salud de su hermano menor,  lucha entre el odio y amor por su hermano mayor y por dejar atrás para siempre un pasado que la condena a bracear para no ahogarse para no someterse, como muchas mujeres de esa época, a la esclavitud de un matrimonio machista.
En medio de esa lucha por lo que en definitiva significa la libertad para todos, Melody lucha también por no caer en las redes del amor. Sin embargo, pierde todas y cada una de la batallas porque Roger Blackraven se apodera de su voluntad, de su cuerpo y finalmente de su corazón.
Nace un amor irrefrenable pero a la vez marcado por el pasado de ambos que los tironea en direcciones opuestas un pasado que los desvía, que los aleja y que finalmente los separa.
En esta primera parte de El cuarto arcano las cartas están echadas, el conflicto está presentado, los personajes actúan y la trama se desovilla lentamente y nos invita a esa segunda parte que nos espera El puerto de las tormentas donde terminará de tejerse la intriga y la pasión y el amor una vez más serán protagonistas en el marco de un contexto histórico atrapante.
Para los amantes de la pasión y el romance El cuarto arcano no los decepcionará. Para los que buscan algo más que besos y caricias, la historia de la independencia de nuestro país les brindará la excusa ideal para someterse a una lectura que no los decepcionará. Y como si eso fuera poco y para no quedar limitados a una única y exclusiva historia central que fagocite la temática, Bonelli nos presenta micro historias que no tienen desperdicio como por ejemplo, la teoría de que los hijos de Luis XVI y de María Antonieta, emparentados con Roger , son rescatados por este y viven con él en Buenos Aires. 


La autora nos tiene acostumbrados a esa magia propia con que une una historia de amor creíble que todos quisiéramos vivir con la historia que en verdad muchos han vivido. La ficción con nuestra pasada historia la que no hemos vivido pero nos precede nos condiciona como sociedad y nos marca como pueblo. Desde Napoleón hasta Mariano Moreno, la historia que todos conocimos a través de los manuales escolares, se entrelaza con la ficción, acompañando y sosteniendo el relato de una historia de amor gobernada por la pasión y la intriga.




La estructura de la historia es cronológica y está armada en torno a dos voces. A la  historia propiamente dicha, narrada por una voz omnisciente, se superponen las crónicas de un sicario, que a través de sus notas, nos va introduciendo en una historia de suspenso que no lograremos resolver hasta el final del libro y que será una amenaza latente, página a página. Esa voz en primera persona rompe la subjetividad de los personajes centrales  y nos acerca un costado oculto de Roger Blakraven que poco a poco se nos va develando y revelando.
El compromiso del lector con la intriga es inmediato,  el hábil manejo de los personajes nos implica hasta el punto final y una vez terminada esta primera parte a buscar la segunda que nos está esperando.

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Ladrones de tinta – Alfonso Mateo Sagasta

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“- ¿Sabía usted que fui yo el primero en dividir la acción en tres actos? –Preguntó por toda respuesta.
No dije nada. Yo pensaba que aquello no era cierto pero lo miré con expresión de sorpresa y admiración. Tal vez con un poco de adulación me dijera lo que había ido a escuchar.
“- Para que vea –continuó. -Y luego Lope de Vega escribe su pequeño manifiesto y se lleva toda la gloria, acapara salas y compañías y a los demás se nos relega, se nos ignora, se nos olvida.".





Este, como tantísimos otros diálogos sustanciosos, ilustra Ladrones de tinta. El anterior, lo mantiene el protagonista Isidoro Montemayor, nada más ni nada menos que con Miguel de Cervantes Saavedra, el autor del Quijote, en la época en que transcurre la novela casi un desconocido cuya obra es considerada poco menos que un divertimento.
Si bien Ladrones de tinta nos ilustra sobre los celos, la envidia, las disputas reales y hasta inventadas entre cuatro grandes de las letras de oro española: Góngora, Quevedo, Lope de Vega y Cervantes, el eje temático gira en torno al escritor de la segunda parte del Quijote, un tal Alonso Fernández de Avellaneda a quien el protagonista central de la historia tiene encomendado hallar.
Conocidas históricamente son las disputas entre estos grandes de la literatura cuando aún no eran grandes aunque muchos de ellos se lo creyeran por sobre los otros.
La polémica entre Lope de Vega y Cervantes es bastante conocida, y una de las más ácidas en la novela, porque justamente quien está puesto en tela de juicio es Cervantes y el valor de la primera y real parte del Quijote por él escrita, y esta supuesta segunda parte escrita por alguien que no se sabe quién es ni para qué se ha tomado el trabajo de la continuación de un libro considerado poco menos que un folletín. 
Lo cierto es que en la realidad, los escritos de ambos están plagados de dardos envenenados y referencias mutuas más o menos explícitas. Lope por Cervantes muestra una mezcla de admiración y desprecio; Cervantes, en cambio, nunca ocultó su opinión sobre Lope de quien simplemente afirmaba que era un pedante y un simulador de cultura.
Los improperios eran moneda corriente entre ambos. Sin por qué y sin de dónde, en 1605, Lope escribió a un amigo: “No conozco ningún poeta tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a Don Quijote“, a lo que don Miguel replicó ironizando sobre cómo Lope se había valido de poemas laudatorios de príncipes, damas y obispos para iniciar sus libros y que hacía gala de una erudición que no tenía.
La envidia es uno de los pecados literarios más inútiles y estériles y Ladrones de tinta se encarga de mostrarlo con una cuota de ácida ironía que revitaliza el encono a la vez que lo minimiza con esa manto de piedad que solo los años transcurridos otorgan a disputas sin sentido entre dos autores que la posteridad se encargó de subir a cada uno al podio que le correspondía.
Lo cierto es que históricamente hablando es real la existencia de Alonso Fernández de Avellaneda que es el seudónimo del autor del libro conocido como el Quijote de Avellaneda (título original: Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha), publicado, según su pie de imprenta falso,  en Tarragona el año de 1614. La suya no constituye la única imitación del libro en tiempos de Miguel de Cervantes, pero sí la más importante en su época como para ser citada en la 2ª parte de Don Quijote que apareció publicada al año siguiente.
No se ha encontrado hasta el momento ningún Alonso Fernández de Avellaneda, aunque hubo un tal Alonso Fernández de Zapata cura de Avellaneda (Ávila) entre 1597 y 1616.3 Sin embargo, con rara unanimidad, todos los cervantistas están conformes en que se trata de un pseudónimo, por lo que se han llegado a proponer múltiples conjeturas y teorías sobre la verdadera autoría de la obra.
Sobre esa base se mueve la trama de la novela de Alfonso Mateo Sagasta quien la construye sobre una base policial que le sirve a su vez de excusa para brindarnos un mosaico de la España del Siglo de Oro de las letras.
La hipótesis más certera sobre la que pivotea todo el tiempo el autor es que el propio Lope de Vega ha sido el autor de esa 2ª parte oculto detrás del seudónimo de Avellaneda. Lo cierto es que la investigación que Montemayor lleva a cabo lo va relacionando con Góngora, con Quevedo y sobre todo con otros tantos autores de medio pelo de la época. No están ausentes los impresores que buscan lucrar con la literatura de moda y otras tantas cuestiones del mundillo de la literatura de aquel entonces que poco distan de las actuales en cuanto a la búsqueda de la masificación de la literatura en desmedro de la calidad.

“A Cervantes le empezó a temblar la voz.
-Los tiempos están cambiando – continuó -.Los genios se pierden, el arte se manufactura, los hay que pintan en talleres donde cada lienzo lleva el sello de seis o siete manos, los hay que escriben obras en serie. Tengo yo un montón de obras que los impresores no las quieren ni regaladas, son lentas me dicen, a la antigua usanza, eso al público no le gusta. ¿Desde cuándo el público ha de ser juez de los poetas? Al público hauy que enseñarle lo que es bueno e instruirlo para que lo aprecie, pero Lope y sus acólitos no, ésos al público lo que pida, venga carnaza, lo que le satisfaga, lo que le deje ahíto, no lo que le ensalce sino lo que atenace al banco. Al fin y al cabo eso es el público, galeotes de un banco, chusma.”


La lectura de la novela puede seguirse casi sin obstáculos, y ese casi se debe a que los datos y referencias históricas, interfieren de forma demasiado alevosa por momentos en el discurrir de la ficción. Es decir, en una novela histórica, la historia debe ser el contexto, el escenario donde las acciones de la ficción se suceden. Un escenario que funcione como el espacio temporal de dichas acciones y nunca sobrepasarlas. 


“Cuarenta galeras, ocho mil hombres, esclavos o reos. ¿De dónde los piensa sacar?
-De todos los penales de España supongo.
-No creo que Osuna triunfe donde fracasó el gran Felipe.
-¿A qué te refieres?
-Después de Lepanto, Felipe II se hizo con una setenta galeras turcas como botín de guerra, a añadir a las más de centenar suyas que sobrevivieron a la batalla. En aquel momento pudo haberse hecho dueño absoluto del mediterráneo, pero le faltaron galeotes”

Y la referencia histórica se extiende durante casi 3 páginas más sin que tenga incidencia determinante, lo que Felipe II obtuvo o dejó de obtener, sobre el eje temático de esta historia. Sin duda el autor conoce al dedillo la historia española pero ésta corre el riesgo de fagocitarse la verdadera historia la de encontrar l autor de la 2ª parte del Quijote que en esos momento queda totalmente corrida del eje temático de la acción.
Si bien no sucede constantemente son recurrentes las alusiones de este tipo al contexto histórico de la época y por momentos la historia real se impone a la ficcional,  en esos momentos termina por ahogar a un lector que no busca un tratado histórico sino una historia de ficción basada en una época real.
Sin embargo, cuando Mateo Sagasta nos pasea por las costumbres de la España del 1600 el embeleso es irresistible.

“Desde la puerta del Juego de Pelota se veían grupos de mozos y mozas timándose, aguadores charlando mientras se llenaban sus cántaros, niños que corrían y jugaban a salpicarse. Aquí el trasiego del agua era mucho más relajado que en las otras fuentes de la cuidad, tal vez porque había muchos surtidores en línea y eso acortaba la espera, aunque también se notaba una jovialidad propia de la tarde, de ese momento en los días de verano…(…) Las puertas de las casas se empezaban a abrir a la fresca, y los dinteles de los zaguanes se iban poblando de sillas bajas de anea. Las mujeres se disponían a aprovechar las dos o tres horas de luz que aún le quedaban al día haciendo labor y observando la calle.”




Lo innegable es que la lucha por el poder de las palabras aparecen reflejados en esta España del Siglo XVII, tanto como la corrupción y las intrigas que parecen tan actuales como si Ladrones de tinta fuera el fiel reflejo del siglo XXI. 
Eso unido al manejo de un coloquial que a pesar de la época resulta comprensible y ameno, hacen de Ladrones de tinta una historia para tener en cuenta a la hora de acercarnos al próximo libro de historia novelada.

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Tatiana y Alexander – Paullina Simons

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Tatiana y Alexander

Después del despertar del amor, llega casi siempre una indeseable meseta de dolor que justifica en cada novela romántica el devenir de la historia misma.
En una historia romántica, los amantes que se arriesgan a luchar por su amor y su relación acaban siendo recompensados con justicia emocional y amor incondicional, pero antes de eso deberán pasar por un sinfín de situaciones que, por decirlo de alguna manera, ponen a prueba ese amor.






Tatiana y Alexander no es la excepción. Al tratarse de una trilogía, sin lugar a dudas las situaciones complicadas y las no tanto se van sucediendo de manera reiterada pero, Tatiana y Alexander representa esa meseta de sufrimiento de que hablaba anteriormente y que en este caso abarca casi la totalidad del libro.
Si tuviera que encontrar una palabra que defina esta segunda entrega de la trilogía sería: Búsqueda.
Tal como una sucesión de encuentros y desencuentros y por fin la separación son los ejes temáticos de El jinete de bronce, la búsqueda forma parte del andamiaje indestructible de Tatiana y Alexander, siendo el sufrimiento la materia aglutinante de estas dos primeras entregas de la trilogía.
Al final del libro anterior los protagonistas que a esa altura ya han vivido no solo su propia historia de amor, sino parte de la historia de la humanidad y luego de los avatares a que la trama los somete, la propia guerra condiciona su separación.
En Tatiana y Alexander, Paullina Simons completa parte de la historia personal de Alexander y nos cuenta cómo Barrington se convierte en el teniente Belov y este a su vez vuelve a ser Barrington.
Tatiana por su parte, prueba los sabores de una tierra donde la guerra a pesar de existir pareciera no haber alcanzado a modificar la vida normal. Sin embargo, es incapaz de abandonarse a la molicie pero aprende a disfrutar de ciertos lujos que nunca había conocido y de muchos placeres que la guerra le había arrebatado. Sin que esto sea una tentación ni un pecado y no cediendo a la certeza de la muerte de su marido, emprende su búsqueda con el valor que ya le conocemos.
Tatiana y Alexander
La autora ha decidido ampliar en esta segunda parte el entramado de la vida personal de Alexander, para ello recurre a frases y hasta párrafos enteros de la novela anterior. Estos pasajes aparecen en cursiva y son alusivos a un pasado e introductores de la explicación que se anexa en este nuevo libro y completa, como digo anteriormente, la historia de Alexander y sus padres a su llegada a Rusia allá por los años ’30. Si bien esos pasajes son referentes, aparecen de manera reiterada y como un recurso que termina siendo demasiado persistente, sobre todo si tenemos en cuenta que es el único recurso estilístico que Paullina Simons pareciera conocer.
En materia de flashbacks, son muchos los recursos de que un autor puede echar mano. En el Taller de escritura, solemos hacer hincapié en el manejo del tiempo como una de las herramientas técnicas más difíciles de manejar, pero a la vez una de las más apasionantes cuando se alcanza a dominar.
El recurso utilizado por Paullina Simons, es un muy bueo sobre todo si el lector ha leído la primera parte, lo cual recomiendo, de lo contrario se hallará ante situaciones que poco o nada conmoverán sus sentidos.

 

Sin lugar a dudas la intencionalidad de Simons es la de que todos los lectores accedan a sus tres libros, mi recomendación es leerlos en el orden en que aparecieron: 1) El jinete de bronce, 2) Tatiana y Alexander y 3) El jardín de verano.
Los espero en la tercera y última entrega de la trilogía de amor que conmueve a muchos y sin duda conmoverá a más.

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Saga: Canción de Hielo y Fuego
[ I ] Juego de Tronos – George R.R. Martin

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Canción de hielo y fuego

Debo admitir que la literatura fantástica nunca ha sido mi fuerte. Hasta ahora. No porque me disguste el género, sino simplemente porque otros han sido mis derroteros literarios. Sin embargo para todo hay una primera vez, sin lugar a dudas.
Juego de tronos, la primera de las siete entregas de la saga de historias unidas por el título de Canción de hielo y fuego, ha sido quizás el mejor intento de acercamiento al género que la casualidad puso al alcance de mi mano. 





Es harto conocido el merchandising en torno a la historia no solo del libro sino de la miniserie televisiva y de más está decir que miles de lectores se han convertido en fanáticos seguidores de la obra que además colma las expectativas de cualquiera que como yo, haga su primer abordaje a textos de este género. 
Su autor, si bien se lanza a la fama con esta novela, fue ya un prolífico autor de obras cortas de ficción en los años setenta y premiado con varios premios Hugo y Nebula. Al final de esta década (1970) comenzó a publicar sus primeras novelas siendo una de las más populares la primera de ellas: Muerte de la luz (1977). Dicho éxito le permite dedicarse en exclusiva a la literatura, donde mezcla los géneros de ciencia ficción, fantasía y terror. Nace entonces al final de la década de los 90 (1996) Canción de Hielo y fuego y nace también un nuevo éxito editorial que copó la pantalla chica y amenaza con formar parte del 7º arte.
La serie está narrada en tercera persona a través de los ojos de varios personajes. Para el final del quinto tomo (aclaremos que hasta la fecha aún no salieron el tomo 6 y 7 al menos en español), ha habido treinta  y un puntos de vista, incluyendo nueve personajes que solo han aparecido una vez. La técnica del punto de vista múltiple no es invento de Martin, por supuesto, pero debemos reconocer que él hace un excelente uso y nunca abuso del mismo.
En cuanto a la temática y planteamiento, no hallarán en las historia de Martin un remedo de El señor de los anillos porque no es un símbolo como en esta lo que los protagonistas persiguen, sino un ideal: el honor.
No hallarán tampoco un escenario vinculado a la mitología, como el de Tolkien, sino uno más cercano a la realidad como lo fuera la Edad Media de nuestra humanidad,  la época feudal. 
Me excusaré por establecer una pertinaz comparación con El señor de los anillos, no me mueve en absoluto un interés comparativo sino que la tomo como la referencia más inmediata y conocida por los lectores para establecer el vínculo diferencial entre una y otra y mencionar como corolario que nada tienen que ver.
Autor
Si bien Juego de tronos no está ambientada en un mundo real, podemos hallar grandes similitudes con la Edad Media, época del Rey Arturo y sus caballeros, por ejemplo con Perceval uno de los legendarios Caballeros de la Mesa Redonda, famoso principalmente por su participación en la búsqueda del Santo Grial, cuya historia fuera inmortalizada por el novelista francés Chrétien de Troyes, considerado por muchos como el primer novelista de la literatura occidental. Pero reitero, la principal diferencia entre aquellas historias y esta, es que la de Martin se acerca más a la literatura contemporánea (existencialista)  porque se ponen en juego ideales y no objetos como motivos de búsqueda; a pesar de la conquista de territorios y riquezas como excusa para lograrlo.
Para los amantes de las espadas, las imponentes casas feudales y las luchas por el poder, debo tranquilizarlos diciendo que en Juego de tronos (y el resto de la saga) hallarán todo eso que es además la clave en torno a la cual se articula el eje temático de las historias. Por supuesto, en esas luchas no queda de lado el honor y el valor, sin los cuales no existirían sus antípodas el deshonor y la cobardía, presentes para sustentar el antagonismo necesario que sostiene la trama. En cada enfrentamiento tanto los verbales, que no tienen desperdicio, como en las luchas cuerpo a cuerpo a cuerpo, se ponen de manifiesto la dignidad en flagrante disputa con la ignominia. En este aspecto sí, podemos, si se quiere, emparentarla con El señor de los anillos de J.R. Tolkien y tantas otras que la preceden.
En esta primera entrega de Canción de hielo y fuego, entramos al que ya se ha convertido en el legendario mundo de los Siete reinos donde el verano puede durar décadas y el invierno toda una vida.
Asistimos a la continuación de una lucha que tiene lugar desde mucho antes del comienzo de la novela misma. La lucha de los reyes que se disputan el poder sometiendo o impidiendo ser sometidos.
Invernalia es la tierra del norte, gobernada por lord Stark, el bueno de la historia, mientras su historia dura, que se ve enredado contra su voluntad en un conflicto por la lucha de poder lucha que ni él ni toda su familia pueden ni quieren evadir.

 

La intriga, la traición, el honor, la lujuria y más, mucho más se dan cita en una trama compleja pero coherente y hábilmente desenrollada que logra atrapar al lector desde las primeras páginas.
Los personajes resultan seres creíbles y tan bien perfilados que desde las palabras parecen cobrar vida a nuestro lado mientras dura la lectura.
Los escenarios, las cadencia en el tono de la historia, el ritmo y las capas y las espadas recuerdan a muchas obras de Shakespeare quizás porque nadie como él pintó los avatares existenciales de la Edad Media, una época que se parece y mucho a la era de Invernalia. 
George R.R. Martin nos sumerge en un mundo casi real, casi compatible con nuestra propia historia como humanidad y como humanos a tal punto que logra la empatía inmediata con el lector y esa necesidad que solo los buenos libros generan: seguir adelante con el resto de los tomos prometidos. Los espero.

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El prisionero del cielo – Carlos Ruiz Zafón

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El prisionero del cielo


Antes de recuperar la cordura y con ella algo de objetividad, me dejo flotar en las claras aguas de un manantial de sensaciones encontradas. Acabo de leer El prisionero del cielo de Carlos Ruiz Zafón.
Como un experimentado ilusionista, Zafón siempre logra dejarme un sabor a poco y una idea de mucho. Inevitablemente, luego de cada novela suya, es como si necesitara más, y a la vez es tanto lo acumulado que es necesario tomarme al menos unos minutos para recuperar la lucidez, y entender, y saber por dónde empezar.






El prisionero del cielo, es la 3º entrega que completa la trilogía de El Cementerio de los libros olvidados. Si bien cada libro: La sombra del viento, El juego del Ángel y El prisionero del cielo, pueden leerse de forma independiente y sin un orden determinado, recomiendo el orden en que los he enumerado y en que se han presentado al público.
Una historia completa la otra, ésta reclama su anterior y la última cierra un círculo perfecto en su redondez que a pesar de rematarse, deja la puerta abierta para justificar ese gusto a poco que sigue rondándome a pesar de haber reposado un instante después del punto final.

“- ¿Estás bien Daniel?
Él la mira largamente y sonríe.
- Te quiero – dice y la besa sabiendo que la historia, su historia, no ha terminado.
Acaba de empezar”.

AutorCon estas palabras el autor se despide de la trilogía y nos deja la esperanza abierta ¿se convertirá en una saga? ¿Al tercero le sobrevendrán más?
Por ahora el círculo se cierra con este 3º libro donde Carlos Ruiz Zafón retoma y cuenta y completa la historia de Fermín, un perseguido político con una personalidad que roba el alma del lector y un secreto que la novela irá desentrañando para que este personaje se convierta en uno de los más inolvidables de la literatura de todos los tiempos.
Fermín aparece en el primero de los libros que inauguran la trilogía: La sombra del viento. Es el amigo incondicional de Daniel Sempere. Esa amistad que conocemos en La sombra del viento se retoma en El prisionero del cielo para comprobar que luego de algunos años no ha hecho más que consolidarse, y página tras página también terminará por justificarse más allá del sentimiento lógico de toda amistad.
Adelantar la temática de una novela me parece de mal gusto y en este caso sería un triple mal gusto porque adelantar el contenido de esta historia sería adelantar contenidos de las otras dos que la preceden. Me limito entonces desde una postura poco ortodoxa a recomendarles que aborden las primeras páginas porque, seguramente, serán arrastrados a completar la trama de las tres con El prisionero del cielo y descubrirán por ustedes mismos el demoledor placer de su lectura.

Ha dicho el Diario El Mundo:

“Las páginas de Ruiz Zafón ensimisman durante dos días a cuantos deciden leerlas. El talento narrativo de este hombre arrasa”

Y justamente dos días fueron los que me llevaron la lectura de El prisionero del cielo y justamente fui arrasada por tercera vez consecutiva por una narrativa que corta el aliento.
La facilidad con que se leen las historias de Zafón deriva de una prosa amena, ágil, plena de humor, un manejo hábil y certero del coloquial; encontramos en sus páginas el claro ejemplo que siempre intento que los talleristas del Taller de escritura lleven a la práctica.
El lenguaje coloquial es el empleo de un lenguaje semejante al oral dentro de un contexto literario informal, familiar y distendido, con vocablos caracterizados por su uso común, frecuente y directo que se alejan de todo tipo de retórica y, en cierta medida, de la norma culta.
El lenguaje coloquial es el que, independientemente del contexto general de una obra, se utiliza para transmitir un mensaje de la forma más directa y menos grandilocuente posible.

 

Podemos decir que es la variedad más utilizada de la lengua y se caracteriza, en general, por ser espontánea, relajada y expresiva.
Carlos Zafón completa el combo con una cascada de imágenes sugerentes, dentro de un escenario que avasalla: la ciudad de Barcelona que  por momentos es un personaje más que aprisiona, detiene, contiene y arrastra hasta las canaletas más profundas, hacia las cuales nos dejamos arrastrar convencidos de que empaparnos de lo bello y de lo misterioso, de lo aterrador y de lo deslumbrante de esa ciudad nos llevará a entender un poco mejor porque Zafón nos arrasa.

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El jinete de bronce – Paullina Simons

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Como inaugurando la vida misma, como arrastrándonos irremediablemente a vivirla, Paullina Simons inaugura con esta historia su trilogía de El jinete de bronce.

“La luz entró a través de la ventana desparramando la mañana por toda la habitación. Tatiana Metanova dormía el sueño de los inocentes (…) Pero sobre todo rebosante de vida, dormía el sueño exuberante de la intrépida juventud".





Tatiana es la protagonista femenina, y Alexandre, el protagonista masculino, que entrará en escena pocas páginas después.  Ambos nos absorberán en un torbellino de sufrimiento y placer, de agonía y resurrección, de entrega y devoción, y lejos de la resignación que una guerra cruenta y un régimen político opresivo nos proponen en esta primera parte la esperanza del amor que todo lo redime.
La segunda Guerra Mundial, vuelve a ser el marco, el contexto de una nueva historia donde el amor se opone el odio irracional de cualquier enfrentamiento armado. Puede parecer tedioso, puede parecer redundante y hasta haberse convertido en un marco contextual gastado, sin embargo, el escenario de la Segunda Guerra, no deja de estrujarnos el corazón cuando se trata del exuberante sueño de la intrépida juventud. Porque en esta primera parte de sus tres entregas la propuesta de Paullina Simons es la juventud. La frescura de los diecisiete años Tatiana y la lozanía de los veintitrés años de Alexandre nos toman de la mano y nos convocan a caminar a su lado. La formación política y social, la formación religiosa tiene sus orígenes en la juventud y la marca indeleble que la guerra imprime en toda alma, durante esa etapa, no hace más que dejar su huella en estos dos protagonistas que sin embargo luchan incansablemente, no tan solo por sobrevivir física y mentalmente sino por salvaguardar la vida (física y mental) de sus seres más queridos, para Tatiana su propia familia, para Alexandre la familia de Tatiana que no tarda en convertirse en su propia familia, esa que ha perdido en el pasado.
El jinete de bronce es sin lugar a dudas y ante todo, una historia de amor. La historia de Tatiana y Alexandre que deberán luchar con algo más que la guerra para dejarse arropar por el sentimiento que los ata.
Tatiana es una adolescente de diecisiete años sorprendida por una guerra que aunque esperada no deja de azorarla. Tatiana es casi una niña, enclenque y suave como las briznas de hierba junto al Volga flota en la inmensidad de un mundo que es tan suyo como ajeno un mundo que hiende su corazón como el resplandor de las noches blancas de Leningrado hiende la oscuridad con la falaz promesa de un crepúsculo eterno. Porque, como las noches blancas llegan a su fin con la llegada del otoño, el crepúsculo pronto termina para Tatiana y la negra noche y el invierno crudo y la soledad absoluta golpean su vida y las puertas de una Leningrado sitiada y a punto de desaparecer de la faz de la tierra según la promesa de Hitler.
Leningrado es el escenario para casi toda esta primera parte de la trilogía. El sitio de Leningrado es el marco histórico, la resistencia la protagoniza su población de la cual Tatiana y su familia son parte una resistencia en la que acompañan y son acompañados por el Ejercito Rojo del cual forma parte Alexandre.
A lo largo de sus casi 800 páginas asistimos no solo a la historia de amor de sus protagonistas sino que en El Jinete de bronce se dan cita la lealtad, la amistad, el honor y la devota entrega a la vida.
Quizás el personaje de Tatiana en algunos pasajes resulte demasiado estereotipado, de una grandeza por momentos rayana en lo increíble, una especie de nobleza agigantada por las circunstancias, tras la cuales se ampararon tantas novelas del siglo pasado, creando no tan solo protagonistas sino heroínas a veces distantes de la realidad. 
Al momento de perfilar personajes dentro de la literatura contemporánea mi recomendación en el taller de escritura es siempre acercarse lo más posible a la realidad, sea cual fuere el marco o época social o histórica de contexto. Los héroes o heroínas son propios de las narraciones folclóricas, de las leyendas. El héroe (o heroína) posee habilidades sobrehumanas o rasgos de personalidad idealizados que le permiten llevar a cabo hazañas extraordinarias y beneficiosas («actos heroicos») por las que es reconocido.
A su vez, el héroe es un personaje que por su origen, ideas, valores y acciones, que se fundan en la solidaridad y en la justicia social, resalta y es digno de respeto o veneración.
Cortafuegos_autorNada más lejos de esos seres de papel que la literatura contemporánea exige que sean lo más cercano posible a los seres de carne y hueso en que se supone debemos inspirarnos al escribir.
Es cierto que Tatiana por momentos es esa heroína de las leyendas épicas pero también es cierto que el devenir de la historia terminará por calificar a Tatiana no como una chica heroica sino valiente.
El jinete de bronce abre las puertas a la primavera de un amor que está destinado a crecer hasta el otoño de sus protagonistas cuando acabemos el último de los libros de la saga.
Seremos pues espectadores, en esta entrega inicial, de los primeros parpadeos de felicidad y también de los primeros suspiros de dolor y jadeos de la pasión que toda historia de amor que se precie de tal tiene para ofrecernos.


“Encontrarás la manera de vivir sin mí. Encontrarás la manera de vivir por los dos – led dijo Alexander a Tatiana mientras el río Kana fluía de los Urales junto a un pueblo entre pinos llamado Lazarevo, donde una vez habían sido jóvenes enamorados.”




Es el párrafo final con que Paullina Simons concluye la historia. Estas palabras pertenecen al recuerdo de Tatiana de un tiempo que no es tan lejano en la historia misma pero sí irrecuperable en ese momento. 
Estás palabras cierran el Jinete de bronce y un capítulo en las vidas de Tatiana y Alexandre y dejan la puerta abierta y la luz encendida como una invitación para entrar de lleno en su continuación: Tatiana y Alexandre, el segundo libro de la trilogía donde ya me sumerjo.

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Cortafuegos – Henning Mankell

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Cortafuegos_tapaIr tras una pista, entender el móvil, atar cabos, moverse de una huella a otra cuando las muertes se suceden y cuando ésas muertes se tocan, pero solo tangencialmente ese es el comienzo de Cortafuegos una historia que desde el principio nos introduce en el vórtice de un remolino que nos succiona hasta la página final.
La trama comienza con un taxista agredido por un par de adolescentes, se continúa con una chica que  muere electrocutada y un hombre que parece haber muerto de un infarto aun cuando su médico de cabecera asegura que tenía una salud de hierro.
Y las muertes se suceden.




Como un hacker experto que entra y sale de un sistema de seguridad y lo vulnera, así logra Mankell que nos sintamos como lectores, vulnerados ante la inmediatez de las muertes sin un aparente hilo conductor, solo porque alguien parece querer borrar huellas, no dejar marcas. En esta octava entrega de la serie de Wallander, acompañamos una vez más al inspector más famoso del siglo XXI que se ha convertido en la estrella del policial contemporáneo. Wallander es un hombre que ya a esta altura de las entregas, pasa la cincuentena y sobre cuyos hombros pesa cada vez más la vida. Henning Mankell no deja de regalarnos, con cada libro de la serie, un marco referencial coherente desde la primera hasta la doceava entrega en el 2013. Asistimos en cada una de ellas a la decadencia de una sociedad del Primer Mundo que lejos de quedar exenta de la problemática de otras sociedades menos avanzadas, acusa todos los síntomas de la modernidad: violencia, hastío, soledad. Cortafuegos es un policial cuya trama impecable nos rebela una vez más que Mankell es uno de los mejores escritores del género de los últimos tiempos. La sencillez de su prosa resalta de manera paradójica con la complicada red de situaciones que lejos de una solución simplista sumerge al lector en una marea de situaciones que ahogan y desequilibran. En ésta como en todas y cada una de sus novelas la gracia radica justamente en cómo se van complicando los hechos, y sin espacio para una bocanada de aire fresco, cuando parecemos llegar, junto con Wallander al borde de una respuesta, damos vuelta la página y aparece otro interrogante que no solo desbarata lo hasta entonces dilucidado sino que es un escollo más por derribar. 
“Por una razón no conseguía ver a través de los acontecimientos para vislumbrar el móvil, aquella guía que tanto necesitaban. No, no lograba acceder a aquel punto” (pag. 402) 
Esta frase que aparece promediando el libro, bien podría aparecer en todas las historias de esta serie. La imposibilidad de ver, la imposibilidad de acceder, la imposibilidad de comprender es el reflejo y una alegoría de la imposibilidad de entender de la moderna sociedad sueca que Mankell intenta reflejar. Por qué una forma de vida modelo durante décadas y modelo para el mundo entero, de repente parece haberse contaminado de una endemia generalizada: la desidia del ser humano hacia el propio ser humano. Y entonces el temor: “Percibió asimismo una comezón, un incipiente temor a haber emprendido un camino totalmente erróneo. Era su cometido dirigir el trabajo del grupo de investigación, pero que no creía estar capacitado para ello”  
Los medios de comunicación son objeto en Cortafuegos de duras críticas. En la novela, Wallander se enfrenta en dos ocasiones de manera muy dura a los medios de comunicación y a sus representantes. 
Cortafuegos_autorEn una primera situación Mankell introduce en escena los límites de la prensa en la sociedad que se contraponen con el derecho a la intimidad de los ciudadanos. El segundo episodio coloca a Wallander como víctima directa de la manipulación informativa. Podríamos tomar como propio de nuestra sociedad el corolario de estas situaciones: Desde la perspectiva del acto criminal, los medios de comunicación deberían quedar totalmente desprovistos de su función crítica y limitarse a ejercer su función primaria, es decir, la transmisión de información. 



Si bien las doce novelas de la serie pueden leerse de manera independiente que es la forma en que yo misma he decidido hacerlo por una cuestión de acceso a las obras, mi recomendación es que las lean de forma cronológica. Son muchas las referencias en esta octava entrega a varias de las anteriores y aunque no haberlas leído antes no impide seguir la trama y entender el argumento, el trabajo de intertextualidad que Mankell realiza con sus producciones anteriores es interesante a la vez que enriquecedor, porque muchas de esas referencias ejemplifican muy oportunamente nuevas situaciones similares a las ocurridas en el pasado de Wallander. Las doce novelas de la entrega conforman un corpus narrativo imperdible para los amantes del policial y para aquellos que quieren iniciarse creo que será una experiencia inolvidable que los acercará definitivamente al género.

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El Club Dante – Mathew Pearl

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elclubDante_tapaMatthew Pearl, nació en 1975 en la ciudad de New York y en 1997 se graduó en literatura Inglesa y Norteamericana en la Universidad de Harvard. Fue premiado por la Sociedad Dante de América en 1998 y se gradúo de la escuela de Derechos en Yale en el año 2000. Y sin duda como escritor le queda un muy largo camino por recorrer.
Con  una evidente dosis de conocimiento de la obra de Dante Alighieri, Pearl construye una novela de neto corte policial e intriga que nos sumerge en la sociedad bostoniana de finales del siglo XIX.




El esquema policial que utiliza es el de la novela de enigma que preconizado por con Sir Arthur Conan Doyle a la cabeza, seguido de Cherteston, Agatha Christie, Dickson Carr, Anthony Berkeley, propone una suerte de milagrosa partida de ajedrez, en palabras de Borges. El enigma es una incógnita, un secreto que, como tal, encierra la clave misma de la historia. Una historia basada en un enigma debe provocar inquietud en el lector y, por consecuencia, el deseo de desciframiento, que es uno de los motores de la lectura. El objetivo principal es mantener en todo momento la curiosidad y el interés del lector por descifrar. El personaje del poeta Holmes como su homónimo protagonista de las novelas de Sir Arthur Conan Doyle, es quien lleva adelante la parte deductiva del enigma de El club Dante . Es sin duda el conocimiento supremo y minucioso de la obra del Dante, asi como el buen manejo de la técnica del policial de enigma, por parte de Pearl, lo que rescata de alguna manera la novela y suplanta en gran medida el evidente déficit literario de la obra. Es el Club Dumas, una novela donde por momentos nos parece estar asistiendo de forma reiterada a un torbellino de información desconectada, a una avalancha de sucesos que se suceden sin orden y se agolpan en la mente del lector causando un caos que, solo pocas páginas después, Pearl logra acomodar ubicándonos en lo más importante de la historia que es la investigación de los crímenes y que mucho tienen que ver con los diferentes cantos de la Divina Comedia. Salta de escenas e introduce detalles de aquí y de allá, dentro de un proceso narrativo que va por otros carriles, el desarrollo de las acciones se ve interrumpido, casi de manera constante, para acotar datos que no vienen al caso y que en el total causan la sensación de un libreto de cine con los saltos de escena en escena ya armados, que no se condicen con el ritmo narrativo habitual de una novela. Si usted es un lector paciente y consecuente logrará vencer el tedio de las primeras 100 páginas y una vez habituado a ese ritmo alternante y alterado logrará atrapar el hilo de la historia y llegar ileso hasta el final. Claro que como toda novela policial contemporánea ésta también es una excusa para mostrar otros aspectos sociales, en este caso la intolerancia religiosa, literaria y social de la época junto con la presencia de un trastorno causado por eventos traumáticos en los veteranos de la guerra civil norteamericana. Este disturbio mental, es conocido hoy en día como “Síndrome de Estrés Postraumático”, un disturbio de ansiedad que generalmente surge después de experiencias traumáticas como por ejemplo, participar en combate militar o ser testigo de ello. Este disturbio psicológico es la cuerda sobre la cual se balancea el eje temático de la novela: un grupo de intelectuales literarios de Boston, liderados por Henry Wadsworth Longfellow, traducen La Divina Comedia de Dante Alighieri. Pero el progreso de la traducción, es amenazado por el surgimiento de una serie de asesinatos cuyo “modus operandi” está inspirado en uno de los reinos de Dante en La Divina Comedia. Lo que verdaderamente he disfrutado de esta ficción, es su magnífica mezcla de personajes y situaciones, reales y ficticias. Sus personajes principales, tres grandes poetas que existieron de verdad en el siglo XIX en Boston: Henry Wadsworth Longfellow, Oliver Wendell Holmes y James Russell Lowell son recreados para que además de su intelecto, una serie de casos fortuitos sea lo que los ayude a develar al autor de estos asesinatos. Sin embargo, Pearl adolece de lo que yo llamaría cintura literaria y se pierde la magnífica posibilidad de habernos podido acercar retratos más nítidos, más claros, mejor perfilados de estos tres protagonistas que sin duda comparten cartel actoral pero cuya idiosincrasia ha sido lamentablemente desperdiciada en la historia. 
elclubDante_autorCabe destacar que Pearl logra unir sus conocimientos académicos, como estudioso no solo de Dante sino de los poetas Románticos en general (Milton, Emerson, etc.) a sus conocimientos legales, demostrándolo a través de la estructura narrativa de forma detectivesca. La ficción es narrada desde una voz omnisciente que expone los puntos de vista de los personajes en tercera persona. Si bien en mis clases recomiendo siempre evitar la omnisciencia en el caso del policial este punto de vista otorga al narrador la posibilidad de ponerse del lado del lector y juzgar los hechos a medida que se van desarrollando, lo que pretende Pearl es que el lector conozca todas las posibilidades de resolución pero no subjetivizar sobre ninguna, esto hace a su vez posible la intriga y la posibilidad de que todos los actores sean inocentes y a su vez cualquiera pueda ser culpable. 



Estructuralmente responde a lo que pudiéramos denominar patrones del género policial, pero no logra atraparnos con la intensidad que uno espera de este tipo de narraciones. Lo cierto es que una buena historia debe atender al menos dos flancos: el técnico y el literario. En este caso, Pearl solo atiende lo técnico y deja de lado el aspecto literario con lo cual no logra que la historia termine de atraparnos. Sin embargo, Pearl se rescata proponiendo puntos de análisis literarios y debates intelectuales que interesan la esencia misma del conocimiento de quienes estudian a los poetas citados en la obra como es el caso de la contienda mantenida entre Poe y Longfellow. Y logra un interesante trabajo desde el punto de vista histórico ya que nos sumerge en medio de una época y por medio de sus actores reales en el siempre atrapante escenario de Boston de fines del siglo XIX.

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El juego del ángel – Carlos Ruiz Zafón

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juego-angel-zafon-detdnEl misterio que plantea un libro no se limita a las páginas donde se narra la historia.
Las palabras son un misterio, son a veces cárceles y otras veces las puertas que se abren, las ventanas que golpeadas por el viento de las posibilidades nos develan misterios y nos proponen alternativas para que la imaginación pueda galopar más allá incluso de la última palabra de un libro.
Así se sienten las novelas de Carlos Ruiz Zafón, un escritor cuya imaginación contagia, un artífice de la palabra escrita y un artesano de historias.


 “Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio”  Estas son las palabras iniciales de El juego del ángel que resumen de una manera perfecta el contenido de la historia. Claro que el lector a esa altura todavía no lo sabe pero cuando llega a las palabras finales… “Estas páginas serán nuestra memoria hasta que su último aliento se apague en mis brazos y la acompañe mar adentro, donde rompe la corriente, para sumergirme con ella para siempre y poder al fin huir a un lugar donde ni el infierno ni el celo nos puedan encontrar jamás.” …habrá sido participe de un pacto de honor y horror no deseado ni buscado pero inevitable y habrá sucumbido como el protagonista de El juego del ángel a la necesidad de desentrañar misterios ocultos. Esas palabras finales cierran magistralmente un círculo de luchas, de intentos vanos, de amores resucitados, que son ni más ni menos el alma de todo el que escribe y dedica una vida a poner en palabras la vida que se vive fuera y dentro de uno mismo. El juego del ángel es la segunda entrega de la Trilogía "El cementerio de los libros olvidados", que cierra con El prisionero del cielo. Zafon_barcelona_JuegodelLa historia se desarrolla en la turbulenta Barcelona de los años 20 cuando un joven escritor, David Martin, obsesionado con un amor imposible recibe la oferta de un misterioso editor, Andreas Corelli, para escribir un libro como no ha existido nunca. “Querido David, la vida está hecha de grandes esperanzas. Cuando esté listo para hacer las suyas realidad, póngase en contacto conmigo. Estaré esperando. Su amigo y lector A.C”  A la propuesta por demás misteriosa de Correlli se suma el hecho de que David decide alquilar una casa que está deshabitada desde hace décadas y que encierra entre sus paredes un enigma aún más insondable que la escritura de un libro extraño y que de alguna manera abre, complica y cierra finalmente la trama de la historia. Poco a poco David se va enredando en una red de intrigas y amores, de malicia y pactos extraños que lo arrastran sin remedio hacia un final impensado. Muchos han tachado a Carlos Ruiz Zafón de autoplagiarse con esta segunda entrega. No diría lo mismo, si bien se retoman muchos puntos en común con el anterior y primer libro de la trilogía, no son similitudes sino más bien puntos de contacto. Esta historia completa de alguna forma la vida de los protagonistas de la primera y es un trabajo que sin duda sorprende. Normalmente el lector busca en un segundo tomo la continuación de la vida de los personajes del primero y sin embargo, en El juego del ángel, descubre otra cosa. A mí no me ha desencantado, por el contrario. Aunque también fui en busca de ver como continuaba la vida de Daniel Sempere hallé un guiño del autor que me pareció fabuloso, fuera de lo común y que por supuesto no develaré, si bien no forma parte de la trama, dejaré al lector el placer de descubrirlo

 

Es cierto que Carlos Ruiz Zafón empalaga por momentos con lo que considero una superabundancia de imágenes y metáforas, no obstante, hay que reconocer que el 70 % de ellas son de calidad absoluta aunque muchas prescindibles para quienes buscan una lectura más ágil y simple. El estilo del autor es casualmente metafórico y, mal que les pese a los que no disfrutan con eso, nadie podrá negar que es un estilo absolutamente atrapante toda vez que las historias nos van arrastrando en una especie de torbellino o fuerza centrípeta que parece fagocitarse a sus personajes para luego vomitarlos y seguir adelante hasta el punto final. De más está decir que voy en busca de la tercera entrega de la trilogía El prisionero del cielo. Los espero en la inevitable reseña que ya llega…

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La sombra del viento – Carlos Ruiz Zafón

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“Este lugar es un misterio Daniel, un santuario. Cada libro, cada tomo que ves tiene alma. El alma de quien lo escribió y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace más fuerte” (pag.12)






La propuesta de Carlos Ruiz Zafón es tentadora, absolutamente irresistible para quienes tener un libro entre las manos supone detener la cotidianeidad y entrar en un mundo nuevo. El cementerio de los libros olvidados, el santuario al cual al padre de Daniel (protagonista de la novela) se refiere es un sitio sobrecogedor y tétrico pero a la vez significativo e inconmensurable. Imagínense un lugar donde se acumulan cientos y miles de libros olvidados para el público en general, millones de libros se acumulan junto al polvo que los envuelve en el Cementerio de los libros olvidados y esperan. Alguien descubrirá en algún anaquel un libro o el libro lo descubrirá a él y entonces comenzará a correr la historia. En ese sitio totalmente borgeano Daniel encuentra un libro, que han pretendido enterrar durante años, y ese hallazgo será el punto de partida para una trama intensa e intrincada que cambiará la vida Daniel para siempre.  “En una ocasión oí comentar a un cliente habitual de la librería de mi padre que pocas cosas marcan tanto a un lector como el primer libro que relamente se abre camino hasta su corazón. Aquellas primeras imágenes, el eco de esas palabras que creemos haber dejado atrás, nos acompañan todo una vida y esculpen un palacio en nuestra memoria al que, tarde o temprano –no importa cuántos libros leamos, cuántos mundos descubramos, cuánto aprendamos u olvidemos- , vamos a regresar. Para mí esas páginas embrujadas siempre serán las que encontré entre los pasillos del cementerio de Libros Olvidados” (pag14) Luego de estas palabras ningún adicto a los libros puede recular ante “La sombra del viento”.lasombradelveinto Carlos Ruiz Zafón es a mi modo de entender una de las plumas más atrapantes y amenas que las letras españolas nos regalan en medio de este siglo XXI tan repleto de ignominia y charlatanería. Unida a una prosa ágil y llena de lirismo sin remilgos, esta historia nos adentra en el mundo de los libros y sobre todo nos advierte, desde esas primeras y potentes frases que, quien quiera que alguna vez se haya dejado cautivar por un libro, jamás podrá volver la vista a un costado cada vez que aparece algún otro libro que promete renovar el embrujo. La sombra del viento logra embrujarnos, y lo hace por medio de una mezcla exacta de apunte histórico, novela de suspenso e intriga con un dejo costumbrista que lejos de de bajar en ningún momento la expectación del lector, nos conmina a pasar página tras página en busca de más. Quizás esa misma sensación irrefrenable de ir por más o la innegable relación entre un libro y la vida es que Carlos Ruiz Zafón, como en la vid misma, fue por más y es por eso que a éste le siguieron dos historias que la retoman, la contienen y la completan: El juego del ángel y El prisionero del cielo. Daniel Sempere, protagonista de esta historia, accede gracias a un libro olvidado a dos amores primeros e inolvidables: el amor por la lectura y el amor por una mujer y todo gracias a La sombra del viento, un libro olvidado de un autor más olvidado aún. Las vicisitudes y un sin fin de experiencias iniciáticas que rayan en lo maldito, despiertan al abrir las tapas de ese primer libro que lo subyuga y lo esclaviza, un libro que marca sus once años y destraba el pasado y el presente. “En mis sueños de colegial siempre seríamos dos fugitivos cabalgando a lomos de un libro, dispuestos a escaparse a través de mundos de ficción y sueños de segunda mano” Así describe su protagonista esos años reveladores y cuando evoca el pasado no puede sustraerse a la inevitabilidad de deberle todo lo que es a un libro, a los libros, a los sueños y a la realidad pero sobre todo a la ficción. La Sombra del viento es una historia que atrapa contiene, detiene e inmoviliza el hoy y que corre hacia un pasado que es necesario atrapar para redimir el presente. Es una historia de libros malditos, es la historia del hombre que los escribió y la de un personaje que se escapó de las páginas de un libro para destruir la historia. Es también la historia de una traición y de una amistad, del amor imposible, del odio y de los sueños que no aciertan a hacerse realidad. Una mezcla exacta de todos los condimentos que la tiene la vida resumidos en una trama con visos policiales que conmueve y seduce. La novela contemporánea es sin duda la historia de sus personajes. En pleno siglo XXI se han dejado de lado los fastuosos jardines o las lujosas mansiones como escenario porque lo que importa no son los escenarios sino los actores. En mi Taller de escritura, me gusta detenerme en considerar la importancia de los personajes en las historias que tenemos entre manos al escribir y para eso es clave detenernos en esos protagonistas de las historias que leemos, estos deben arrasarnos. A los lectores nos gusta imaginarnos a los personajes como personas de carne y hueso, aunque sepamos (desde el momento que nos decidimos a leer un relato) que son entes de ficción. Es el juego que nos propone la literatura y concretamente el texto narrativo. Y es aquí donde reside la paradoja del personaje: parece una persona, pero no lo es; no se puede explicar su comportamiento, sus reacciones… mediante las ciencias que estudian al ser humano (psicología, filosofía, etc.), sino que sólo podremos entenderlos a partir de las reglas que actúan en la literatura en general y en la narrativa en particular. Pero ¿qué es un personaje literario? ¿Cómo toma cuerpo en la subjetividad del autor? ¿Cómo se traslada luego esa vivencia imaginaria hasta la página escrita? El escenario es vital pero no debe encandilar. carlosruizzafonCarlos Ruiz Zafón logra hacer del escenario de su historia, Barcelona de la década del ’40 el lugar perfecto para actores que difícilmente podamos olvidar. Entre los seres que desfilan por La sombra del viento, uno de mis preferidos es Fermín, un perseguido político que arroba con su locuacidad y nos gana el alma con su hombría de bien, su inteligencia buena y una verborragia siempre oportuna que difícilmente encontremos en muchos personajes de novela o reales. Si de mencionar actores se trata, no podemos olvidarnos de Bea, ni de la enigmática Clara, responsables de que esta novela nos permita soñar, amar y convertirnos en cómplices de una situación que pone en peligro la vida del actor principal del reparto: Daniel Sempere, de quien me reservo el derecho a aludir y dejo en manos del lector la conclusión final de su personalidad. El terreno de la novela es siempre un terreno ficticio, aunque esa ficción se acerque mucho a la realidad. Más, en el siglo que nos ocupa, donde ambos planos "pretenden" y "juegan" a cruzarse en multitud de ocasiones. En La sombra del viento la ficción está estructurada en una trama que, por medio de relatos a modo de cajas chinas, arma la historia. El autor ensambla esos diferentes relatos con la precisión de un relojero y con la naturalidad del fluir de la vida y obtiene como resultado final la historia de un enigmático Julian Carax, autor del libro que descubre Daniel Sempere: La sombra del viento, y autor de otros libros más que son el producto de los desvelos del autor (Carlos Ruiz Zafón) de la novela homónima que tenemos entre las manos.

 

La sombra del viento es un policial, es una novela de amor, de aventuras pero es ni más ni menos la historia de la vida, que se replica en más vida y cuando parece terminar solo lo hace para volver a empezar. Antes de dar vuelta la última página nos llega la promesa de la historia que le sigue. : El final de La sombra del viento se muerde la cola con el comienzo de El juego del ángel. Imposible perdérsela. Voy en su búsqueda. Los espero.

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Los tres nombres del lobo – Lola Nieva

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El destino es implacable y la eternidad carece de tiempo de manera que todo lo que deba suceder sucederá tarde o temprano. Y cuando eso suceda ya no importará un nombre ni dos ni tres, sólo el destino cumpliéndose.
Los tres nombres del lobo es una historia que nos habla del destino pero también de la lucha, del honor, de la valentía y sobre todo del amor que supera todo eso, lo contiene y lo justifica, y la eternidad que todo lo reivindica y acomoda.




Lola Nieva que estudió administración de empresas y fue funcionaria en una dependencia gubernamental en España, finalmente sucumbe al destino obnubilada por un arte que, según ella misma confiesa, la conmovió desde pequeña: la literatura y el oficio de escribir. Esta joven escritora nos deslumbra con su prosa sencilla e impecable en ésta, su novela inaugural que deja bien clara una personalidad literaria rotunda y define su futuro en las letras. lolanievaSe declara admiradora de Ken Follet a quien considera su maestro literario. Si bien su camino acaba de comenzar se vislumbra largo como el de su maestro. Salvando las distancias de épocas y géneros, dejando de lado la experiencia basada en una larga trayectoria de uno y la recién estrenada carrera de la otra, bucear en el pasado parece ser el punto de contacto entre ambos, lo cual siempre promete escenarios renovados constantemente para el lector. La autora utiliza una voz narrativa en primera persona de manera que conocemos la historia de boca de la protagonista. No es sencillo manejar este punto de vista ya que la subjetividad absorbe y limita. Más de una vez mis queridos talleristas me habrán leído sugerirles que intenten con la tercera persona, más amplia y menos vulnerable. Por supuesto que la primera persona no está prohibida ni mucho menos pero hay que acceder a ese clic que se produce en el momento de escribir, donde una subjetividad tal se maneje a favor de la historia y no en contra. La autora ha logrado el clic porque consigue que en todo momento seamos capaces de entender a la perfección los sentimientos y emociones de la protagonista sin melodramas ni exaltaciones fuera de lugar. El estilo es ágil y ameno pero a la vez envolvente, cuida los detalles al máximo,  hace una sobria pero exacta descripción de los escenarios y permite a sus personajes actuar a través de la mirada de su protagonista lo cual no es fácil de lograr y sin embargo, Lola Nieva sale indemne. La historia se estructura en dos planos temporales claramente definidos: el presente y un pasado muy lejano al que la protagonista accede impelida por la necesidad de cerrar un círculo de vida que solo la eternidad se encargará de acomodar. Las vidas pasadas suelen ser un enigma irresuelto y es un misterio al que la autora no ha podido resistirse y que maneja con total seriedad y fino tacto. La historia comienza con Victoria Montalbán, restauradora de antigüedades que vive en Toledo. Un día Victoria encuentra en su buzón de cartas un curioso anillo de la época vikinga. Esa misma noche empieza a sufrir sueños apocalípticos que parecen avisarla de una muerte violenta. Con cada pesadilla siente que su personalidad se transforma y ella misma se descubre haciendo cosas que nunca hizo, no se reconoce. Asustada por ese cambio y perseguida por sueños recurrentes, decide acudir a un psiquiatra, que le aconseja someterse a una hipnosis regresiva en busca de un posible trauma. Pero no es un trauma lo que emerge de la hipnosis, sino una vida anterior…. Ese simple quiebre en la vida de Victoria nos permite retrotraernos al Toledo andalusí en el año 843 d.C. 
¿Los tres nombres del lobo es una novela sensual? Sí lo es, pero la sensualidad no alcanza niveles extremos, no abarrota ni empalaga, de manera tal, señores lectores que no se confundan, esta historia no se roza con Las cincuenta sombras de Grey ni con tantas que pululan actualmente de una sensualidad rayana en la pornografía.

 

Lola Nieva sabe cómo salir indemne de las escenas de alto voltaje, no siempre sencillas de sobrellevar, aunque cae de vez en cuando en expresiones usadas como: “derramó su semilla dentro mío”, “sentí su dureza sobre mi vientre”, etc. Sin embargo, con sencilla naturalidad y sabia dosificación, la sensualidad se pasea de la mano con la crueldad y el arrojo, con el valor y el miedo en un mundo donde nada es cierto salvo el amor. Una historia que logra atraparnos página tras página gracias a una acción incesante y a ese algo que siempre está sucediendo o por suceder. La incertidumbre que nos espera en la siguiente página nos incita a cabalgar junto a Leonora, Shahlaa y Freya. Los tres nombres de un lobo cuya vida muchos querrán haber vivido.

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La falsa pista – Henning Mankell

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La falsa pistaDos muertes, pocas pistas, ninguna certeza para el inspector Wallander que se ha convertido en uno de los mejores detectives de la novela policial actual.
Una chica se quema a lo bonzo y un ex ministro de justicia aparece muerto en una playa. En menos de 24 horas se conmociona el pequeño poblado de Ystad donde Wallander, Jefe inspector de policía, se conmina a no sacar conclusiones apresuradas. Las circunstancias de una muerte y otra son disímiles pero la brutalidad de ambas parece unirlas.
Con dos casos entre las manos, la cosa parece complicada. Sin embargo dos días después una tercera muerte oscurece por completo el panorama.




A partir de un crimen el trabajo de un inspector es tratar de hallar un cabo suelto, algo fuera de lugar que apenas llame la atención, un asesino no quiere llamar la atención de manera que una simple huella puede convertirse en la pista esencial. Pero cuando los crímenes se multiplican, se trata de hallar un nexo que una a las víctimas. ¿Qué tienen de común estas muertes? ¿Qué relación une a las víctimas? ¿Quién es el asesino? ¿Trabaja solo? ¿Por qué la brutalidad? A veces encontrar una pista es la clave, pero no siempre es bueno aferrarse a la primera pista que se presenta como solución, puede tratarse de una pista falsa. A veces una pista falsa es la manera de negar una realidad tan desesperante como concluir en que la estructura social en la que vivimos se tambalea a tal punto que ya nada es seguro, ni la propia vida ni la de los demás. Aferrarse a una seguridad que se nos escapa de las manos es a veces una solución tan desesperada como aferrarse a una pista falsa en un caso policial. Kurt Wallander es considerado como el alter ego de Mankell: tiene su misma edad, comparte su afición por la naturaleza y la ópera y sufre por la maldad en el mundo. Con Wallander, Mankell nos acerca un personaje tan cercano a la realidad que resulta imposible no involucrase. Wallander es torpe, malhumorado, conservador y en medio de una soledad sentimental que teme haberse fabricado se sorprende de ver cómo el avance de la violencia en las grandes ciudades va llegando a su pequeño pueblo. 
No solo la trama hábilmente tejida de una historia sino sus personajes son el alma de una novela. Repleto de humanidad y de sensibilidad cotidiana, Wallander lo mismo puede desentrañar la más complicada serie de asesinatos (como sucede en la Pista falsa) sino también condolerse de su suerte y pensar que debe jubilarse para dar paso a una sociedad posmoderna que lo avasalla y que parece no entender. 
“¿Ya no se podían resolver los problemas sin recurrir a la violencia? Si fuese así, cosa que temía cada vez más, el futuro le daba miedo. En ese caso, la sociedad habría girado sobre sí misma y se habría convertido en un monstruo” (Pág. 544) 
Henning_Mankell Su estilo es directo; los personajes se muestran mediante un narrador en tercera persona situado en un punto de vista focalizado intensamente desde el protagonista. El tratamiento cinematográfico permite escenas donde los diálogos son oportunos y Mankell maneja a la perfección esta herramienta que utiliza al servicio de las acciones para armar el entramado de la historia, logrando de esta forma una descripción dinámica, tan cercana a la realidad como es el deseo de este autor sensibilizado con el contexto social en el cual le ha tocado vivir. A partir del asesinato nunca resuelto del primer ministro Olof Palme en 1986, que generó un enorme impacto en la sociedad sueca y en su tan aludido Estado de Bienestar. A partir de ese momento, la novela policial tomó un giro más social y comenzó a centrarse sobre aspectos morales que parecían no funcionar demasiado bien dentro de la maquinaria del tan mentado estado ideal. Sin embargo, nunca deja de lado el compromiso con la ficción, con lo cual su literatura está lejísimos de ser panfletaria ni nada que se le parezca. “Esta en una novela. Eso significa, sobre todo, que ninguno de los personajes que aparecen en ella existe en la realidad; aunque no siempre es posible, y ni siquiera preciso, evitar las similitudes” (Palabras finales de La pista falsa). 
Desde mis clases en el Taller de escritura explico siempre lo importante del buen manejo de un diálogo que tiene que estar siempre al servicio de la historia, siempre para mostrar al personaje en acción y para acercar dinamismo. Es lo que logra Mankell combinando el diálogo con interesantes descripciones que se alejan de lo metafórico para acercarse a plasmar una realidad de papel lo más cercana a la de todos los días, una realidad móvil, cambiante de acuerdo a las circunstancias. Por eso y volviendo al buen uso de un diálogo: Nunca lo uses para que el personaje diga lo que debe entenderse con la acción y si lo usas intenta que sea por algo, porque haga evolucionar la historia, porque al menos uno de los personajes cambie de estado de ánimo, porque pasarán cosas mientras hablan o sentarán las bases para que sucedan. Y por último condición sine qua non: nunca hagas hablar a tus personajes como hablarías vos sino como hablaría cada uno de ellos, recuerda que u personaje es un ser de papel que debe resultar lo más cercano posible a un ser de carne y hueso. 

Sjowall-WahlooHenning Mankell nació en Estocolmo, en 1948. Inició su carrera literaria en los años setenta como dramaturgo y en la actualidad es director del Teatro Avenida de Maputo (Mozambique). Ha publicado cerca de veinte novelas, además de obras de teatro y narraciones infantiles. Sin embargo, lo que le ha convertido en un autor de fama mundial, con cifras de ventas millonarias, es la serie de novelas protagonizada por el inspector Wallander, una saga de hasta ahora 12 historias traducidas a varios idiomas y con varios de sus títulos convertidos en series televisivas. 
Maj Sjöwall y Per Wahlöö, considerados los padres de la novela negra nórdica, creadores del famoso inspector Martin Beck en el cual muchos escritores posteriores se basaron, abrieron las puertas de Suecia al policial, los suecos están considerados en la actualidad como los autores más representativos del género.

  

A las tramas hábilmente concebidas y a sus personajes tan de carne y hueso como seres humanos, estas novelas nos muestran Suecia: sus costumbres, sus ciudades y calles, su particular clima, su sol de medianoche, los cuestionamientos de sus habitantes. Son esos ingredientes lo más notable en los nuevos escritores, Henning Mankell es considerado actualmente junto con Stieg Larsson (fallecido prematuramente), Jens Lapidus, Lars Kepler y Mari Jungstedt como un representante de esa nueva camada, que sin duda marca un escalón más al que generaciones posteriores deberán encargarse de ascender.

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El Retrato de una Dama – Henry James

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¿Es posible mantener la atención del lector por más de 500 páginas con una trama trabada? ¿Es posible que un lector sienta interés por acciones casi inexistentes que parecen no llevarnos a ningún lado? ¿Se puede discurrir sobre personajes que se mueven como arrastrados por una orquesta de cámara casi inmóviles, casi impasibles? ¿Cómo se logra atraer a un lector de pleno siglo XXI con protagonistas que semejan delicadas piezas de cerámica esmaltada?






Henry James lo logra. Apuesta a otras cuestiones de fondo y logra que nos desembaracemos de la trama como si ésta no fuera importante para una historia, consigue que acciones mínimas sean la excusa perfecta para entrar en las acciones máximas que tienen lugar en el interior de personajes que no necesitan de la acción violenta para rebelársenos. Como lectores ávidos de tantísima literatura que ha corrido sobre esta novela nos sentimos atraídos, atrapados y por qué no fascinados por los personajes centrales de Retrato de una dama que retratan una sociedad, y perfilan una psicología de la mujer y el hombre que en los finales del siglo XIX anticipan los que serán en pleno siglo XX y XXI. Lo cierto es que atravesados las 530 páginas de la novela impelidos por la necesidad de saber más sobre personajes que parecen velados tras la pátina del tiempo y que sin embargo no hacen sino develarse ante el lector. Por eso, necesitamos conocer más de sus vidas, de sus miedos, de sus sueños, de sus frustraciones o deseos aunque luego de las 100 primeras páginas estamos convencidos de que no llegaremos demasiado lejos porque la historia no es sino la aventura de la psiquis humana. 
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La Historia comienza en Grandecourt, una suntuosa casa inglesa a la que la norteamericana y pobre Isabel Archer (protagonista de la historia) llega con su rica tía Lydia Touchett, que ha decidido ocuparse de la educación de Isabel tras la muerte de su padre. En Grandecourt, Isabel conocerá a su tío, que no solo la impresionará notablemente sino que se establecerá entre ambos a pesar del corto tiempo en que se vinculan una relación de padre e hija. También allí conocerá a su primo Ralph, enfermo de gravedad y uno de los personajes más lúcidos e inteligentes de toda la historia. Cabe hacer un paréntesis a esta altura para destacar las que podríamos llamar 3 piedras angulares de su producción: Dejar de lado una trama complicada para dar lugar a la actuación de personajes, desde el punto de vista del material una predilección por las figuras femeninas y una predilección por el tema del fracaso y la renuncia. Grandes figuras como las de Turgueniev con quien Henry Jame trabó amistad fueron marcantes. A diferencia de los franceses (de moda por ese entonces a finales del siglo XIX) los rusos no son solamente narradores hábiles, sus novelas tienen sobre todo hondura moral (no olvidemos a Dostoiewky que hace de la moralidad un rito escrito). Turgueniev  era además con una tremenda visión comprensiva y solidaria de sus semejantes. Por su parte George Elliot (ligada a James de una manera intensa a partir de la reseña que hace James de su novela Daniel Deronda) lo ayuda a reafirmase en su ideal de un realismo psicológico que desdeña la superficialidad. También El americano, una novela de George Sand marca la eclosión  de algo que James no había aprendido de nadie y que por si solo sería una de sus grandes contribuciones a la novela moderna: el punto de vista interior de la propia conciencia del personaje central de una historia. En El Retrato de una Dama ese centro óptico es dual y reside a medias en Isabel Archer y en su primo Ralph Touchett, ambos puede decirse (a pesar del título que acapara la atención femenina) son el personaje central de la historia. Isabel es una joven inusual, con una inteligencia y una personalidad llamativas, que atraerán a hombres tan diferentes como Lord Warbuton, el norteamericano Caspar Goodwood o el que será su marido, Osmond Ormond. Pero también atrapa a mujeres, como su moderna amiga, la periodista Henrietta Stackpole, o la intrigante madame Merle. A pesar del profundo deseo de independencia de Isabel, a medida que avanza la novela, la revelación de que ha perdido su libertad se hace nítida para la protagonista, y el lector no deja de preguntarse en todo momento cuándo dará un puñetazo en la mesa para dejar todo atrás y recuperarla. Sin embargo, y aunque el final se presta a muchas interpretaciones, creo que la decisión que toma Isabel es en realidad la mayor prueba de que ha conseguido volver a ser libre, aunque la primera impresión es justo la contraria.




JAMES
El Retrato de una Dama es un paseo por la conciencia de personajes que a pesar de la distancia y el tiempo nos enseñan que el descubrimiento de la conciencia desde el inconsciente, desde los deseos ocultos o las pasiones acalladas es la única forma de descubrir el mundo. 
Isabel Archer nos acompaña en ese descubrimiento a sus ojos unimos nuestros ojos gracias a ese narrador focalizado en su interior y logramos analizarlo todo, verlo todo. Porque en realidad la historia no está centrada en una heroína, en alguien que alcanza la felicidad a cualquier precio, no está escrito para defender a Isabel Archer ni para defender el entorno o establecer una postura moral frente a la perversidad de la vida, sino para mostrarnos que la vida es a pesar de nosotros y gracias a nosotros. 
El Retrato de una Dama es además una Europa floreciente, un Estados Unidos avasallante y la unión explosiva de esos mundos que se fusionan y se repelen con la misma fuerza. El Retrato de una Dama es lenguaje, son las palabras que nos llegan, que nos alcanzan y que trascienden su significado. Es una nueva literatura que acaba de nacer y que será el puntapié inicial para toda la literatura que se avecina en el convulsionado siglo XX y en el desorientado siglo XXI.

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Misión Olvido – María Dueñas

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mision-olvido-de-maria-duenas-22244El acto de olvidar es una misión ímproba. Cuando uno intenta olvidar lo que realmente logra es recordar a cada paso que tiene que olvidar y eso nos remite solo a recordar el objeto del olvido.
Sin embargo, cuando uno entierra en la memoria situaciones dolorosas o cuando el olvido llega como una acción involuntaria, sin que lo forcemos, la mayoría de las veces conseguiremos realmente borrar de la evocación inmediata una situación, una persona, un dolor.
Recordar por el contrario es un acto tan voluntario como inconsciente porque a veces, aunque la voluntad se niegue: recordamos. Podemos recordar hechos dolorosos, traiciones, abandonos, incluso sin que nos propongamos recordar. El recuerdo llega, no se anuncia y a veces hasta es necesario recordar. Recordar nombres y hombres, recordar que la vida vale la pena y motivarnos a seguir andando.



Misión olvido nos propone una doble misión, la de olvidar y a la vez la de recordar. Ésta es la segunda novela de María Dueñas que poco o nada tiene que ver con su opera prima El tiempo entre costuras, salvo que su protagonista es nuevamente una mujer con la cual la mujer lectora se sentirá inmediatamente identificada. A pesar de haber sucumbido al embeleso de la prosa de Dueñas, debo admitir que su primera novela me atrapó en más de un sentido y desde las primeras páginas, ésta solo se fue haciendo interesante a medida que la prosa avanzaba y de alguna manera la trama se complicaba en algo más allá de la simple misión de olvidar el dolor y la angustia de ser engañados. Vale acotar que ese interés comenzó a gestarse después de las primeras 100 páginas que para un libro de casi 500 es mucho. En resumen cuando se da vuelta la última página, es innegable sentir que Blanca Perea es una mujer contemporánea como cualquiera de ustedes mujeres lectoras y que desde ese lugar logrará atrapar al público femenino, no tengo las mismas certezas con el masculino. Blanca es una española y además de profesora universitaria es madre de dos hijos independientes e independizados y sobre todas las cosas mujer. Esta mujer en menos de dos meses se entera de que su marido la abandona por una mujer que podría ser su hija con la cual piensa casarse y que además será la madre de su futuro hijo. Blanca, apresada por la tristeza, la bronca, la frustración y un mar de soledad decide poner distancia. Acepta entonces un trabajo en una Universidad de EE.UU. y cruza el Atlántico para olvidar. Allende el mar, Daniel Carter sigue intentando enterrar en su memoria, tengamos en cuenta que olvidar es una tarea ímproba, un pasado doloroso. Carter es profesor de literatura universitario y un hombre de letras reconocido que a la par de enterrar quiere exhumar de la memoria, rescatar del olvido la obra de su mentor Andrés Fontana muerto treinta años atrás en un accidente automovilístico. Las vidas de Blanca y de Daniel se entrecruzan y de una forma simple y cotidiana la historia se convierte para ambos en una misión la de olvidar y la de rescatar del olvido. Debo admitir como dije más arriba que a partir de las 100 primeras páginas,  me he dejado subyugar por la prosa de María Dueñas. Y esta vez me he dejado hamacar por dos narradores que me apresaron para contarme una historia, con la simpleza de las cosas de todos los días, una historia donde el pasado, de manera casi involuntaria convive y rearma un presente de forma casi imperceptible aunque necesaria y vital para afianzar el lazo que une a los dos personajes centrales de la novela. Trazando ese paralelismo casi utópico entre pasado y presente, dos voces: la de un narrador en tercera persona que nos acerca un ayer indispensable para entrar y entender un hoy, que Blanca Perea nos explica con su propia palabra. Ambos planos temporales terminan ensamblándose con la precisión de un rompecabezas armado desde una trama que cautiva y entretiene. Desde un coloquial accesible, creíble y por momentos divertido y siempre verosímil, María Dueñas entra en nuestra cotidianeidad con la simpleza del aire, del sol, entrando por una ventana. El acto de olvidar es una misión ímproba. Y como si fuera poco para el lector desentrañar si olvidar es recordar o no, aparece la palabra misión (RAE: Poder, facultad que se da a alguien de ir a desempeñar algún cometido) que tiene, en esta historia un doble sentido: el cometido o trabajo o labor de olvidar y desempolvar del olvido y misión como otra acepción de la RAE: Casa o iglesia de los misioneros.





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En este caso una misión franciscana en el Norte de México o Sur de los EE.UU. conocida como Baja California, que hace más de cien años quedó enterrada en el olvido y que es vital para el presente de la historia que nos convoca. “La última misión franciscana del legendario Camino Real. La nunca catalogada, la más frágil y efímera, esa que Andrés Fontana, con fundamento o sin él, dio en llamar: Misión Olvido.” 
Una trama, por momentos rayana en el policial que dará sentido y reacomodará el presente en muchos aspectos.

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La librería de las nuevas oportunidades – Anjali Banerjee

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¿Cuántas veces nos habremos preguntado si los sueños son posibles? Otras tantas veces habremos escuchado que los fantasmas no existen pero… que los hay, los hay. Y quién más quién menos, habrá pensado que bien vale la pena una nueva oportunidad. Anjali Banerjee se encarga de develarnos las respuestas a estos interrogantes.





Jasmine es la protagonista de La librería de las nuevas oportunidades. Ella vive en Los Ángeles, es asesora financiera, lleva un año divorciada y todavía no ha conseguido superar el pasado y abrirse al presente y al futuro de una vida diferente. Jasmine vive, como cientos de nosotros, anclada en una realidad palpable, vive por y para su trabajo y lamentablemente ha olvidado a lo largo de los años que los sueños son posibles, que los fantasmas pueden existir donde menos lo imaginemos, y que cambiar nuestras vidas solo se trata, como en un buen libro de dar vuelta la página en busca de lo que vendrá. Y es entre los mullidos sillones de la librería de su tía donde Jasmine encontrará el poder de los libros y el espíritu de los autores de esos libros que la llevarán hacia un mundo insospechadamente fantástico y prometedor.
Sin embargo, la propuesta para Jasmine no es simple porque no se trata de arreglar su vida, sino de sacar adelante la librería de su tía en su ausencia. Y gracias a ese desafío su vida dará un giro de 180 grados. Para cualquiera podría parecer un reto imposible: ¿una asesora de finanzas al frente de una liberaría y encima sacar provecho de ella? Pero para quien posee un don especial como el de Jasmine eso es tan solo un paso adelante aunque ella todavía no lo sabe. El hecho es que ella ha heredado de su tía una cualidad muy especial: ver los espectros de los escritores clásicos de la literatura universal deambulando entre las estanterías y escuchar el susurro de sus palabras al oído.
Eso cambiará su vida, cambiará la vida de quienes la rodean y sobre todo cambiará la vida del lector porque a partir de la lectura de esta novela ya no volveremos a ser los mismos. Al menos estaremos seguros de que nuestros escritores preferidos son capaces de volver en cualquier momento, cuando menos lo pensemos o cuando más los necesitemos.
No creo que sea una buena idea para una reseña adelantar el contenido temático de una historia pero bien vale la pena poner el énfasis en ciertos matices que Anjali Banerjee logra sin desparpajo pero con un buen tino rayano en lo maravilloso.
Uno de los recursos más utilizados en todo sistema de redacción es la descripción. Por medio de la palabra los autores intentan representar cualquier elemento de la realidad, desde un objeto, una persona, un lugar o un ambiente hasta un sentimiento, una impresión, una sensación o una idea, toda una realidad es susceptible de ser descripta. 
A lo largo de toda la novela se respira un aire especial producto de una excelente descripción del ambiente. Eso genera sin lugar a dudas una determinada atmósfera. Para muchos escritores, conseguir una atmósfera es el logro crucial del relato. Gracias a ella, el lector queda atrapado por el universo narrativo y sale transformado. Es lo que todo escritor debe perseguir y muchos talleristas de los primeros cursos del taller de escritura suelen preguntar ¿cuál es la llave mágica que abre el alma del lector? y la respuesta es que  no hay una sola llave sino todo un manojo, y sin lugar a dudas la atmósfera es parte de ese manojo.
En las 300 páginas de La biblioteca de las oportunidades, flota en el aire de la novela un permanente aroma a incienso, a madera ahumada mezclado con curry y sándalo conviviendo en perfecta armonía con el perfume de la crema Pond’s y la colonia Joy.
anjali-banerjeeJasmine proviene de una familia hindú, su tía y sus padres viven en Canadá y ella ha nacido en ese país, de manera que las costumbres orientales están en permanente simbiosis con el mundo occidental. Las alfombras de cachemira, los dioses hindúes, un lienzo con una escena bélica del Machabharata habitan mágicamente la pequeña y quieta isla de Shelter, un sitio tormentoso con una geografía escarpada y húmeda y cubierta de musgo donde incluso la tecnología parece cosa de otro mundo. Sin embargo, ese sitio es real y es sin duda el paraje ideal para que lo fantástico entre en escena.
La India, comprobará el lector, está permanentemente presente y occidente trata de imponerse aunque sin la debida autoridad en esta historia donde las imágenes y las sensaciones de un mundo lejano irrumpen en el mundo de todos los días. Tendremos a cada página la irrecuperable sensación de entrar y salir una y otra vez de un cuento de las Mil y una noches y lo que hasta ahora creímos imposible nos sorprenderá en cada frase, a la vuelta de cada página.
Esa magia de lo imaginado llega de la mano de los autores que pueblan la librería y que viven a sus anchas mientras haya quien sepa que un escritor nunca muere, sino que perdura en esas palabras que convocadas en el momento justo lo retornan a la vida y devuelven la vida a quien los retorne con solo desearlo.
Jasmine entra en la librería como quien penetra un país extraño que solo podrá ser suyo a fuerza de abandonar lo material y dar cabida a lo maravilloso.
“Para conocer un país ajeno primero hay que olerlo” sentencia Kipling citándose a sí mismo cuando Jasmine intenta buscar una guía de viaje de la India para un exigente cliente. Y minutos después ante la incrédula Jasmine el rostro del propio Kipling aparece en la pantalla de su celular. Y no será el único porque... “Y vivirá esta doncella sin otro pensamiento / que amarme y ser amada por mí”... anuncia minutos después el propio Edgard Allan Poe para apoderarse también de la pantalla del celular, en una isla donde no es necesaria la cobertura satelital para quienes viajan desde el más allá con mensajes subliminales.
Los fantasmas hablan, se corporizan, están presentes, en La librería de las nuevas oportunidades ese tipo de magia es cosa de todos los días.



Si el lector está en busca de una fábula de amor y una quimera del más allá unida a la magia de las palabras que no morirá jamás, hallará en las páginas de esta novela la miscelánea exacta que otorga a la literatura el poder sanador de una medicina no inventada.
Jasmine tiene las puertas de su corazón cerradas a nuevas oportunidades pero aparecerá Connor para mostrarle que cuando cierras la puerta debes dejar abierta una ventana.
“Te estás reinventando a ti misma, lo hacemos todo el tiempo, cada minuto de cada día…”
“…Pero recuerda: a veces tienes que lanzarte al vacío, arriesgarte, coger la vida a manos llenas, aunque sea un solo día…”
¿Los sueños son posibles? ¿Los fantasmas existen?… abrir las páginas de La librería de las nuevas oportunidades significará hallar las respuestas a estos interrogantes y todas aquellas que la magia de un libro puede poner en tu corazón.

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La vida cuando era nuestra – Marian Izaguirre

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Pocas cosas pueden conmover el alma como las palabras impresas. Cuando esas palabras además son las precisas y se acomodan una tras otra como en un baile encantado, las frases van tejiendo historias y las historias nos invaden, nos atrapan. Si eso pasa, es que tenemos entre las manos el libro exacto, y que lo hemos encontrado en el momento justo. Entonces, el alma se conmueve y cuando el alma se conmueve con un libro, no puede menos que explotar en cientos de luces que estallan y siguen brillando más allá incluso del punto final. Ni qué hablar si un libro no solo conmueve un alma sino dos almas, al mismo tiempo. 




Esa emoción del alma, es exactamente lo que compartimos con Lola y Alice, las dos protagonistas de "La vida cuando era nuestra". Ambas alcanzan y contagian la gloria de leer juntas el mismo libro y sentir que sus almas explotan juntas y ya no son cientos, sino miles las luces que estallan alrededor de ellas. Marian Izaguirre es la maga que hace posible que además de esas dos almas explote la del lector y sean entonces tres leyendo un mismo libro y explotando a la vez. 
Elige como base un recurso: la intertextualidad. 
La intertextualidad se basa en la idea de que la escritura de un texto implica el conocimiento previo de otros textos. Una palabra evoca otra palabra, un personaje evoca a otro personaje. Cuando leemos un texto, sabemos que a ese lo precedieron otros textos y que otros surgirán a partir de él. 
En La vida cuando era nuestra el texto fundacional es parte de la misma historia, no proviene de otro texto ajeno a éste sino que lo conforma y lo forma, como vemos en las clases del taller literario esta categoría particular del llamado recurso de intertextualidad, se denomina intratextualidad.
Marian Izaguirre trabaja un contexto que quizás se sienta gastado, agotado: la España de la post guerra. Sin embargo, el ambiente citadino de un Madrid que comienza a levantar la mirada hacia el mañana, nos llena de ilusión y nos abre la puerta a la esperanza de un futuro donde aún nos aguarda lo mejor. Y si a eso le sumamos la pasión por los libros compartida por los tres personajes centrales de la historia, Alice, Lola y su marido Matías, no nos queda más que el abrazo con ese mundo de papel que Marian Izaguirre nos regala casi, casi como si fuera real. 
"En el mismo instante en que vi la tienda, una librería de viejo con el escaparate lleno de lápices de colores, pinturas al pastel y libros de Julio Verne, en ese mismo instante, supe que estaba ocurriendo algo extravagante, y que dependía de mí la importancia que este hecho tuviera en el futuro. Podía darme media vuelta y olvidarlo todo. O podía entrar en aquel portar y hablar con él. Entré." (Página 13) 
Alice una inglesa que vive en Madrid desde el comienzo de la Guerra Civil es quien decide entrar en la librería de Lola y Matías. Lola y Alice se conocen días después, gracias a un libro que Matías, el marido de Lola y dueño de la librería, exhibe en el escaparate de su local. La protagonista de ese libro está tan cerca de la realidad como de la ficción y quizás por eso acerca a las dos mujeres, de manera irresistible cada mañana de cada martes y jueves en que sentadas en la trastienda devoran la historia de la novela Rose "La joven de los cabellos de lino". 
Con ellas viajaremos a la Inglaterra de principio del siglo XX para conocer a una niña que se pasa la vida preguntándose quiénes y cómo son sus padres y que convertida en mujer adulta en un recodo del camino halla no solo esta respuesta sino la forma de perpetuarse en aquello que alimenta su fantasía desde siempre: los libros. Y con ambas conoceremos por qué hay momentos en que echamos de menos la vida, cuando era nuestra 
«-¿Sabes que me pasa? -dijo Lola abriendo las manos en el aire como si fuese a mostrar un secreto guardado hace mucho tiempo-. Que echo en falta la vida cuando era nuestra.» (Página 21) 
Porque cuando la vida es nuestra los días parecen deshacerse entre las manos y las horas no alcanzan y el mundo es un pequeño islote donde flotar es lo que cuenta. Pero todo eso lo sabemos cuando comprendemos que ya la vida no es nuestra, y entonces duele, lastima la vida que dejamos atrás. Lola sabe que hubo un tiempo en que la vida le pertenecía y Alice lo sabe también, ambas comparten pérdidas y la enorme ganancia de seguir vivas y volver a empezar. Porque la vida siempre puede volver a ser nuestra si tenemos el coraje de sacar partido del pasado y volver a empezar. Dos historias de amor poco convencionales y por sobre todo el amor, la pasión por los libros 
«Cuando te encuentres sola, lee un libro. Te ayudará a sentirte mejor.» (Página 68) 
La vida cuando era nuestra en un canto de gloria a la literatura. Entre sus páginas se pasean Emily Dickinson, James Joyce, y un personaje de ficción James Miller que mucho tiene que ver con Ernest Hemingway. Párrafo tras párrafo somos absorbidos por una mezcla de sensaciones extrañas. Alice y su pasado, su experiencia conseguida con los años. Lola y su juventud y a pesar de eso también un pasado doloroso pero sobre todo un presente donde siente que la vida ya no es suya. Alice y Lola unidas por el hechizo de una historia donde se dan cita sentimientos comunes, sensaciones que las unen en un espacio infinito donde el alma explota en las páginas de un libro.
Desde la técnica Marian Izaguirre nos brinda un discurso sencillo y sin demasiados mecanismos complejos a nivel literario. Cabe destacar la maestría con que maneja dos narradores, dos voces, uno en tercera persona que se instala focalizando en Lola y un narrador en primera persona que es la propia Alice contándonos su presente y su pasado.



Desde la técnica Marian Izaguirre nos brinda un discurso sencillo y sin demasiados mecanismos complejos a nivel literario. Cabe destacar la maestría con que maneja dos narradores, dos voces, uno en tercera persona que se instala focalizando en Lola y un narrador en primera persona que es la propia Alice contándonos su presente y su pasado. Es extraordinario, el modo en que consigue que una historia se vaya metiendo en la otra a tal punto que ficción y la realidad, por momentos, no hallan límites precisos. Hay novelas que conmueven el alma, La vida cuando era nuestra logró que la mía estallara en esos cientos, esos miles de luces que son los sueños pasados de Alice y los sueños presentes de Lola y la certeza de que los sueños están hechos de la esencia de la realidad. marianizaguirre
“…a veces una necesita repetirse que es cierto, que vivió lo que vivió y sintió lo que sintió, para no caer en la tentación de pensar que fue solo un sueño. La realidad es frágil cuando le das la espalda” (Página129) 
Porque siempre es preciso volver al mundo real y a veces lo hacemos de prepo cuando llegamos a la línea final de un libro. Por suerte siempre nos aguarda el próximo que permitirá a nuestra alma volver a explotar. 

“En el mundo real las cosas suceden de una sola manera. En la ficción hay más margen: está lo que ocurre, lo que puede ocurrir, lo que sospechamos que ocurrirá, incluso lo que deseamos que ocurra aunque sea imposible.” (Página 359)

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La hija del sepulturero – Joyce Carol Oates

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Joyce Carol Oates, lleva varios años figurando entre los candidatos con más posibilidades de recibir el premio Nobel de literatura y no cabe duda que tarde o temprano acabará sucediendo. Aunque se la compara con decenas de sus contemporáneos (John Updike, Philip Roth, Richard Price) lo cierto es que Oates tiene un estilo que sin duda abreva de ellos pero se nutre de la propia sensibilidad creadora de una de las autoras estadounidenses más prolíficas del momento.




Por esa incontinencia creativa y por su personalidad Joyce Carol Oates no deja de ser muchas veces objeto de envidia: “Para mí, es la criatura más odiosa de Norteamérica… La he visto y verla es odiarla. Leerla es vomitar… Creo que es esa clase de persona… o de criatura… o de lo que sea. Es tan… ¡ugh!”. Quien así se expresó, en una entrevista, fue el escritor estadounidense Truman Capote. Y a quien se refería Truman Capote era a Joyce Carol Oates. No es para menos ya que la explicación para semejante arrebato es la velocidad con la que escribe y publica Joyce Carol Oates, nacida en 1938, es dueña ya de unos cien títulos. Quizás podemos achacarle un estilo que se repite sobre sí mismo y hace uso, aunque nunca abuso, del moderno estilo de ir y volver en el tiempo, avanzar hacia delante y retroceder para re-armar baches en la historia retornando una y otra vez sobre un mismo punto. Pero nunca podremos hacerla culpable de un mal uso de la técnica. Si William Faulkner no hubiera existido quién sabe cuál sería el recurso por antonomasia de Oates, pero lo cierto es Faulkner existió y la técnica literaria in media res es y sigue siendo un recurso difícil a la vez que atrapante para todo escritor contemporáneo. 
El del tiempo, es un tema recurrente en mis clases del Taller de escritura. Es necesario comprender que la estructura de una novela, puede seguir el desarrollo de la anécdota o no. Se puede empezar a contar la historia a partir de un momento cumbre y luego, adelantar o atrasar acontecimientos. Pero no hay por qué seguir la cronología de los hechos. A veces, por efectismo, por aclarar unas cosas, para iluminar otras, conviene avanzar acciones posteriores o adelantar datos al final. 
El hecho de comenzar una historia desde la mitad de la acción recibe el nombre de “in media res”. Manejo del tiempo que es el elegido por Joyce Carol Oates para "La hija del sepulturero".
La historia comienza con su protagonista, Rebecca, cuando ésta tiene 18 años y su hijo 3. Algunas páginas más adelante, Oates  irrumpe en un futuro y de allí en más volverá intermitentemente a esa adolescencia generando nuevos puntos de partida para de esa manera estructurar, en ese vaivén temporal, la historia. 
En ese comienzo Carol Oaetes introduce el perfil de una adolescente temerosa, prudente y con el recuerdo de su padre como una carga. “La naturaleza descarta al débil”, fueron las palabras que el sepulturero, padre de Rebeca, dijo alguna vez y esas palabras se imprimieron en el alma de la niña como una indeleble marca de fuego que condicionaría la mayoría de sus actos futuros. Porque “… hay que ocultar las debilidades…”, y Rebeca las ocultará. En 1936, los Schwart, una familia de inmigrantes judíos huyen de la Alemania nazi y se instalan en Chautauqua Falls un pequeño pueblo del estado de Nueva York. Este huir es una constante que marca la vida de casi todos los integrantes de la familia. Pero ¿De qué huyen los Schwart? ¿Del pasado? ¿De sí mismos? ¿Del destino? El padre, ex profesor de instituto, se rebaja como empleado del único trabajo al que tiene acceso: sepulturero y vigilante de cementerio. Es un hombre duro, adusto y Rebecca, su hija menor, sorbe esa rudeza y se reviste de una resistencia inagotable que será el combustible de su vida. Los prejuicios locales y la debilidad emocional de los Schwart provocan una terrible tragedia familiar. Rebecca, la hija del sepulturero, comienza entonces su sorprendente peregrinación de riesgo donde lo erótico se mezcla con lo intrépido y la necesidad de reinventarse a sí misma es el motor que mueve sus días. joycecaroloates
Joyce Carol Oates maneja un lenguaje sencillo, claro y directo, lo cual permite que la historia discurra sin sobresaltos y resulte de fácil lectura. Mechadas en un discurso narrativo desde la tercera persona, son apreciables y cabe destacar las frases (a veces párrafos enteros) donde aparece el discurso directo de los personajes, que sin necesidad de explicaciones nos acerca de manera natural (por sus propias voces) el perfil de los actores. De esa forma el pensamiento de los protagonistas irrumpe en la lectura casi como un llamado de atención sobre situaciones extremas, una alerta que induce al lector no solo a reflexionar sobre esas situaciones a veces insostenibles dentro de la realida de los personajes, sino que a la vez aporta una nota de brillo destacable para entrar en el interior de los protagonistas sin largas y complicadas explicaciones. Si bien la mayor parte de la historia discurre de manera cronológica mediante oportunos flashblacks el pasado irrumpe permanentemente para abofetear al lector y mostrar que el presente siempre es producto de un pasado que a veces queda oculto, sepultado pero que siempre regresa para hacer mella en el hoy de manera irreversible. La hija del sepulturero, es uno de esos libros que atrapan e inquietan, aunque por momentos la historia se dilata y los hechos parecen dar vueltas sobre sí mismos y algunos pasajes se tornan lentos, una perfecta espiral nos devuelve al aquí y ahora de la historia para atraparnos y seguir adelante. Desde mi modesta opinión, Carol Oates podría haberse ahorrado las 50 últimas páginas que son un continuar ad eternun porque cuando los protagonistas no mueren y alcanzan la esperada meseta de sus días, la historia puede continuar cientos, miles de páginas más pero eso quizás fuera motivo de un nuevo volumen al respecto. La vida misma es un eterno fluir y la historia bien podría haber finalizado antes de esas mencionas 50 páginas anteriores al punto final ya que desde el punto de vista de la protagonista no hay en Rebecca cambios relevantes. Hasta entonces, la hija del sepulturero anticipa desde su niñez lo que alcanzará en su madurez. Es un ser marcado por la violencia sin llegar a ser violenta nunca y como una pequeña ardilla acostumbrada a subsistir no se dejará deslumbrar por la bonanza ni se amedrentará por la adversidad, sino que se limitará justamente a sobrevivir. 



Mucho se ha comparado a Joyce Carol Oates con William Faulkner como lo he resaltado más arriba. Ella misma reconoce la influencia del gran escritor aunque no menos marcantes, y reconocidas por ella también, son las lecturas de Lovecraft, Poe y más cerca en el tiempo las de Henry James de quien hereda esa debilidad y predisposición a mostrar el interior avasallante de sus personajes. La sensibilidad de Oates nos acerca a Rebecca Schwart, y co ella desentrañamos hasta donde llega la fuerza femenina que, a pesar de los infortunios, en medio de las más crueles fatalidades, se auto rescata del sufrimiento descubriendo cada día un motivo para seguir adelante. De nuestra literatura contemporánea, La hija del sepulturero como historia, Joyce Carol Oates como autora, son de lectura imprescindible.

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La Reina del Sur – Arturo Pérez Reverte

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“Sonó el teléfono y supo que la iban a matar”

Ese es el punto de partida de Teresa Mendoza, 
la Mejicana que desde esa llamada huye 
y continua huyendo para salvar su vida.




Los errores son dolorosos, aunque reflejan en gran medida lo que uno es; a la misma vez marcan el derrotero a seguir, el lugar a donde se debe correr. Y Teresa no deja de correr a lo largo de todas la páginas de esta novela que atrapa por el poder que va más allá de la historia misma y que implica a todas las mujeres guerreras que por el bien o contra él huyen, a la vez que intentan armar una vida menos dramática que la real. Teresa corre, empuñando como única arma: la fortaleza de su corazón. Simon de Beauvoir, Rosario Castellanos y Virginia Woolf tenían razón al decir innumerables veces que el cambio de actitud y de forma de pensar no está en la sociedad masculina, sino en la femenina. Una mujer debe dar rienda suelta a las virtudes que tiene y aceptar el reto de recorrer el camino del héroe para resurgir como ave fénix: elevándose de las cenizas de esta vida para convertirse en quien ella misma quiera ser. (Beatriz Benito) 
Es duro y difícil en la vida saber quién eres, luchar por seguir siéndolo más difícil aún y no morir en el intento es lo que la vida le impone como desafío a Teresa. La reina del sur EXISTIO, pero su nombre no era Teresa Mendoza , ni siquiera era la reina del sur, su nombre es Sandra Ávila Beltrán mejor conocida como La reina del pacifico. 
El día que oí el corrido de Camelia la Tejana sentí la necesidad de escribir yo mismo la letra de una de aquellas canciones. Pero no tengo ni idea de música, ni sé resumir en pocas palabras historias perfectas como las que esa raza cuenta. Carezco del talento de Los Tigres del Norte o Los Tucanes de Tijuana, o de Chalino Sánchez, que era compositor, vocalista y gatillero de las mafias, y lo abrasaron a tiros, todo exquisitamente canónico, al salir de una cantina, en Sinaloa, por el narco o por una hembra. O por las dos cosas. Así que, tras darle muchas vueltas al asunto, decidí escribir un corrido de quinientas páginas y mezclar en él dos mundos, dos fronteras, dos tráficos.
(Arturo Pérez-Reverte, 2002.)
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En su doble rol de periodista y escritor Arturo Pérez Reverte da vida a la protagonista de La reina del Sur. Si bien no es una de sus novelas que pueda considerar como favorita (no olvido El club Dumas o la saga del Capitán Alatriste) pero es sin duda un prodigio más de la eximia pluma de quien ha demostrado con creces ser uno de los más ilustrados y hábiles narradores el anterior y actual milenio. Un periodista es el hilo conductor de la historia y es a la vez quien organiza la trama y estructura la novela. Teresa Mendoza alias la Mejicana, alias la Reina del Sur ha sido la mujer del Güero Dávila, agente encubierto de la DEA (encubierto para casi todos incluso para Teresa hasta casi el final de la historia). Luego de la muerte del Güero por un ajuste de cuentas, Teresa corre. Corre desde su México natal hasta allende el mar hasta España donde luego de algunos tropiezos, cárcel mediante, se transforma en la reina del Sur, una mujer narcotraficante que se mueve como pez en el agua en un mundo donde los hombres siempre han liderado ora como víctimas, ora como victimarios. El periodista en cuestión que no es otro que el propio Pérez Reverte aunque su nombre nunca es mencionado en la historia, mantiene una serie de entrevistas con distintos personajes tanto del lado de los malos como del lado de los buenos. Unos y otros le van contando la historia y la trayectoria de la mejicana. Al lector corresponderá determinar quiénes son los buenos y quiénes los malos y de qué lado situaremos a Teresa. Y como de buenos y malos todos tenemos un poco, no se tarda en contemporizar con esta mujer que al fin y al cabo tiene la actividad que la vida y el destino le reservaron pero que no por eso deja de ser una mujer entera, valiente y leal, moral y tan ética como cualquiera. El armazón novelesco se arma en torno a esas entrevistas cuyo material resultante el periodista termina usando para escribir la novela que vamos leyendo, la historia de Teresa Mendoza que se desgrana de manera alterna entre una y otra entrevista.
Suelo recomendar, cuando de organizar una novela se trata, establecer desde el comienzo un método organizativo. Luego, sin perder de vista ni un momento la estructura, planificada caminar rumbo a las metas, y comenzar a trabajar en los capítulos.
Sin lugar a dudas las entrevistas fueron para Pérez Reverte el disparador de esa organi-zación y de alguna, manera contienen un resumen del argumento que luego desarrollará, con tiempo, en cada capítulo de la vida de Teresa.
No apunto en mis reseñas a tomar una postura simplista diciendo solamente si una novela me gustó o no me gustó, eso se lo dejo al lector. Pero apunto respecto de La reina del Sur a decir que si bien Pérez Reverte hecha mano de hábiles recursos para comprometer al lector con la protagonista sin que por ello ésta se convierta en heroína ni tampoco en victimaria. Este término medio es difícil de lograr con un personaje tan comprometido como éste y sin duda solo la cintura literaria de Pérez Reverte lo ha hecho no solo posible sino creíble para el lector que siente en todo momento que Teresa Mendoza no es un ser de papel sino de carne y hueso. 



Entre otras cosas este compromiso lejano a la adoración que un lector entabla con un personaje, y que Pérez Reverte ha logrado, se debe a una mirada pudorosa del autor que intenta no un compromiso desde lo sentimentaloide con el interior del personaje, sino un trabajo mesurado, y valga la definición en este caso, periodístico en el tratamiento de la protagonista. Mi agradecimiento a Pérez Reverte porque de haber caído en lo sentimental hubiésemos tenido entre manos una novelita rosa, intención lejos de la cual está la del autor con esta historia. Y ¿cuál ha sido entonces su intención?... el mismo nos reponde:
 
Hay gente que sueña y que se resigna sólo a soñar y gente que sueña y que además, pone un pie delante del otro y camina para hacer realidad sus sueños.(Arturo Pérez-Reverte)

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Las cenizas de Ángela – Frank McCourt

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Narrar en primera persona suele ser uno de los más difíciles desafíos para un escritor. Narrar en primera persona cuando de contar la propia historia se trata, implica un nuevo desafío que suma el compromiso de atrapar al lector con situaciones, que sean interesantes no solo para quien las escribe. Si a ello le sumamos que el narrador de la historia es un niño que nos habla desde su más tierna infancia hasta pasados los diez años de edad, el desafío sin lugar a dudas se triplica.
Frank McCourt, no solo sale ileso del triple desafío sino fortalecido como protagonista y como escritor.




Con una prosa directa y por momentos tan desgarradora como escuchar a un niño decir que tiene hambre y sentirlo despierto en las noches atormentado por su estómago, McCourt logra la magia de atraparnos pero sin golpes bajos. Con un balanceo tan suave como la oscilación de un péndulo, asistimos a los días del pequeño Frank desde una atmósfera opresiva que nos recuerda por momentos a Charles Dickens y sus niños oprimidos y más puntualmente a su novela casi autobiográfica David Cooperfield. Claro que esta novela es "casi" autobiográfica, ya que Dickens toma solo algunos hechos de su propia existencia y los recrea en la vida del protagonista de esa su novela quizás más famosa, en tanto que "Las Cenizas de Ángela" es totalmente fiel a la realidad. En cuanto a la génesis de Las cenizas de Ángela, el propio McCourt cuenta en una entrevista que le llevó varios años y un enorme borrador de más de 100 páginas hallar la voz de quien sería el prestigioso profesor de literatura del presente. Y vaya si valieron la pena esos años de búsqueda y esas páginas borroneadas y descartadas. En el producto terminado, el pequeño Frank nos habla desde cada página de Las cenizas de Ángela como si el tiempo no hubiera transcurrido, como si los años no hubieran convertido a aquel pequeño andrajoso y hambriento niño en un hombre de ojos bondadosos y sonrisa fácil. Ésta es una de esas novelas que uno comienza a leer y ya no abandona salvo para dormir unas horas o hacer lo que uno haga obligatoriamente en su vida cotidiana. Porque toda acción no obligatoria será dejada de lado para retornar a la cálida sordidez del mundo de un niño irlandés que a pesar del mundo, logra mantener intacta la pureza y la fuerza que hacen falta para sobrevivir al hambre, al abandono, a la desidia de sus mayores y a la inoperancia de una sociedad que aun sin proponérselo lo descartaba. McCourt pinta la Irlanda de los años ’30 y ‘40 con la pueril mirada de él mismo a una edad en que incluso puede llegar a admitirse, que no tener un lugar donde dormir o un trozo de comida que llevarse a la boca, pareciera a sus ojos normal. Pareciera de las Cenizas de Ángela me viene como anillo al dedo para ejemplificar y reforzar aquellas clases de escritura creativa sobre el correcto uso de la primera persona. Y es que el autor ha logrado superar el mayor obstáculo de trabajar con este punto de vista: una voz única y una medida introspección que no deja de lado el mundo externo y la mirada de los otros. Desde esa mirada, puede admitir la pobreza pero nunca la resignación. La no resignación es la marca indeleble, la barca invencible que permite al joven Francis seguir adelante y convertirse en el hombre que ha llegado a ser. 
FrankMccourt Frank McCourt nació en Nueva York el 19 de agosto de y marchó de muy bebé con su familia a Limerick, Irlanda, de donde provenían. Retornó finalmente a Nueva York, donde se licenció por la universidad de la ciudad, haciendo igualmente un postgrado en el Brooklyn College en 1958, tras lo cual ejerció la docencia hasta su jubilación. Hubo pocas novelas que conmovieron mi corazón con la potencia de Las cenizas de Ángela. No muchas historias logran sin golpes bajos, hacer cimbrar el dolor como una fina cuerda y gracias al buen humor y a una mirada simple y positiva pocos autores como McCourt logran, sin que esa cuerda se rompa, arrancar una triste carcajada y por qué no, pocos como McCourt generan la necesidad del lector, de ir por más.

 

Ir por más es anticipar la saga que abre Las cenizas de Ángela el primero de los volúmenes de la trilogía que se completa con: Su segundo tomo autobiográfico publicado en 1999: Lo es, donde nos cuenta su vida de emigrante en Norteamérica cuando, a los 19 años, decidió volver y pudo volver a estudiar, sacarse un título y trabajar como profesor en un colegio. Su vida de profesor en el tercer volumen publicado en el 2005: El profesor, donde sin abandonar su vena de humor nos cuenta los desafíos a los que tuvo que enfrentarse desde su inexperiencia profesional frente a una clase llena de jóvenes delincuentes e inmigrantes sin recursos y cómo su experiencia en la vida le permitió empatizar con ellos y hacerse con el control del aula. Según él mismo contó, está fue su novela más difícil.
Quizás como todo, solo es cuestión de empezar. Este comienzo es para mí el desafío del resto de la trilogía como una asignatura pendiente que prometo no llevarme a Marzo.

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El lector de Julio Verne – Almudena Grandes

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Almudena Grandes es una de las más colosales escritoras vivas de la literatura española contemporánea.
Almudena conmueve y remueve dentro nuestro sensaciones, sentimientos pero sobre todo nos ayuda a fijar los conceptos de integridad, de ética, de humanidad y sensibilidad como pilares de nuestra existencia.





Admiradora de Benito Pérez Galdos y de Julio Verne, esos dos autores no podían estar ausente en una historia como El lector de Julio Verne, un niño que gracias a los libros (entre otras cosas) descubre que pensar no está mal pero que es peligroso en ciertas circunstancias. Los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdos marcaron de alguna forma la decisión de encarar este proyecto literario denominado 'Episodios de una Guerra Interminable' y del cual El lector de Julio Verne, es la segunda entrega. 
"Yo soy una lectora muy constante y apasionada de Galdós, que ha sido el escritor más importante de mi vida. Creo que una de las anormalidades una de las anomalías de este país es la cicatería con la que trata a un escritor que está a la altura de los mejores narradores del XIX."  (Almudena Grandes) 
Por eso me pareció conducente la pregunta que alguien le formuló por allí: "¿Le da miedo la comparación con los Episodios nacionales de Galdós?" Y su respuesta oportunísima: "Cuando a los toreros les preguntan si tienen miedo, suelen contestar que no, que lo que sienten es la responsabilidad de su oficio. Eso mismo es lo que me pasa a mí. Galdós ha sido, quizás, el escritor más importante para mí, como lectora y como escritora. Y no pretendo competir con él, Dios me libre, sino adoptar el modelo que creó en sus Episodios para adaptarlo a mis limitaciones y a la época en la que escribo. Es un riesgo, pero también un homenaje emocionante para mí".
De Almudena Grandes, hemos disfrutado: Inés y la alegría, El corazón helado, Estaciones de paso, Castillos de cartón, Mercado de Barceló, Los aires difíciles, Atlas de geografía humana, Modelos de mujer, Malena es un nombre de tango, Te llamaré Viernes, Las edades de Lulú (creo no olvidar ninguna). Con su inigualable estilo vuelve a recrear una historia de personajes, esta vez la historia de Nino y Pepe el Portugués un hombre misterioso al cual Nino quiere parecerse cuando sea grande y de quien aprende que la guerra está a la vuelta de cada roca, en el borde del río y en los suspiros de Elenita la pequeña nieta de Elena que le quita a Nino la respiración. Elena es una roja (comunista) que vive en un cortijo con otras mujeres comunistas y que le permitirá a Nino disfrutar de su exigua pero apasionante biblioteca, Elena será un referente cultural y junto con Pepe le otorgarán a Nino las herramientas para sobrevivir y salir ileso de la aventura de su propia vida pero sobre todo le enseñarán a pensar. 
Pensar en esa época era peligroso. Especular más allá del día de hoy era tan comprometido como utópico y el futuro era una quimera tan peligrosa como el propio acto de pensar, y es que para vivir era necesario no pensar. Vivir, seguir entero, dependía de pensar poco y expresar menos y pobres de aquellos a quienes además de pensar se les ocurriera sentir y pobres dos veces de aquellos a quienes se les ocurriera pensar y sentir porque además había que resistir. Para muchos sin embargo, pensar era saber que otra vida era posible y que para vivir de otra forma había que seguir acariciando el futuro y resistiendo por uno mismo o dejar de ser. 
Almudena no tiene una prosa simple, las frases largas, los párrafos extensos y la información que primero se sugiere para luego dejarse ver en el devenir de la historia, recuerda al estilo de Faulkner. En El lector de Julio Verne además se suma la dosis exacta y el perfecto manejo del lenguaje coloquial que aporta un brillo especial a estas historias donde las palabras suelen ser y parecer pocas cuando de narrar la vida y la muerte se trata. 
Como se explica en los talleres de escritura, cuando empleamos la denominación de "lenguaje coloquial" en una obra literaria, nos estamos refiriendo, en realidad, a la imitación del lenguaje conversacional que pone el autor en boca de sus personajes. Con esto se provoca una mayor proximidad entre la obra literaria y el lector. Almudena lo logra.
Esta novela, nos muestra otra mirada sobre la guerrilla, esta vez la de un niño de 9 años, Nino, que es hijo de un guardia civil y vive en una casa cuartel. En ese sentido, la historia es diferente, porque la mirada de un niño lo enaltece todo y también lo exacerba, sobre todo cuando de contar una Guerra se trata. "En España hubo una Guerra Civil sangrienta, feroz, salvaje, que mató a un millón de personas pero que mató muchísimas más cosas, que mató en todos los órdenes de la vida". (Almudena Grandes) 
AlmudenaGrandesY El lector de Julio Verne tiene entre sus protagonistas a la propia muerte. La muerte como algo implícito en la vida de aquellos españoles en un pedazo de aquella España (Fuensanta de Martos) que se deshacía en pedazos, en pedazos de esperanzas muertas, de corazones muertos en medio de aquel puñado de hombres y mujeres entre los cuales, a pesar de todo, latía la vida. Una vida que muchos preservarán aún en medio de la muerte de sus vecinos, de sus parientes, porque la muerte rondaba la vida de cada día y entraba en cada casa como la brisa que baja del monte, la muerte de la mano de los guardias civiles o de los rojos, convivía con total normalidad en un escenario que le era propio. Y es que nadie podía dejar de huir de la muerte agazapada dentro de cada español, porque los muertos morían pero los vivos también morían con cada asesinado frente a un pelotón de fusilamiento o cobardemente por la espalda. Y el miedo, la desazón, el tormento por esa España que sangraba con cada disparo, viniera de donde viniese, porque ya daba lo mismo las bajas de un lado u otro, todos eran españoles, todos eran hermanos. 
De sus personajes, dibujados con la integridad con que la vida dibuja seres humanos Almudena nos acerca en esta novela a un manojo de personajes, quizás menos numeroso que en otras novelas donde la catarata de actores era por momentos desconcertante. Pepe el Portugués, Nino, Elena, Antonino (el padre de Nino) y su madre son suficientes para llenar de colores las páginas pero como si fuera poco aparece el sargento Sanchís y su esposa Pastora que sin estridencias a lo largo de toda la historia, ejecutan hacia el final, un solo a dos voces inesperado (o no) porque nada es lo que era en medio de una España incierta. ¿Dónde estaban los buenos? ¿dónde los malos? ¿quiénes tenían razón? ¿quiénes no? ¿en qué rincón había quedado escondida la piedad? ¿cuándo aparecería el perdón?



"Los seres humanos somos capaces de desear y de ejercer nuestra voluntad para modificar nuestro entorno en función de ese deseo […] Este es un tema clásico en mi literatura". (Almudena Grandes) 
El lector de Julio Verne lo demuestra. Y a pesar de no haber un romance arrollador como en casi todas las novelas de Almudena ésta es sin duda una novela de amor porque: Todos los libros hablan del amor, aunque no haya chicas, ni besos, ni boda al final. Todos los libros hablan del amor aunque el amor no sea más que la fascinación, la difícil lealtad de un niño bueno y valiente hacia un valiente y codicioso pirata de palo con una pata de palo y el loro al hombro.
(El lector de Julio Verne)

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Te di la vida entera – Zoé Valdés

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Esta novela finalista del Premio Planeta 1996, cuenta la historia de Cuca Martínez, cuyo nombre alude directamente al del país Cuca/Cuba y refleja la mirada personalísima de Zoé Valdés sobre la Cuba de la segunda mitad del siglo XX. 





La historia comienza con la llegada de la protagonista, Cuca Martínez, a La Habana. Cuca trabaja en la casa de su madrina como criada y comparte la habitación con la Mechunga y la Puchunga que se convertirán en sus mejores amigas de por vida. La mirada femenina de Cuba y sobre todo el amor a la tierra y a las costumbres llegan de la mano de estos y otros personajes femeninos que no dejan de acercarnos la soledad interna y se sitúan en el centro de la obra como eje contrario al mundo realista lleno de los trastornos revolucionarios y del valor de lucha que sin embargo no quedan fuera de la temática.
A los dieciséis años Cuca, conoce a Juan Pérez en un cabaret y después de ocho años vuelve a verlo en el mismo lugar y se hace su novia. Sin embargo, en el año de la Revolución, Juan abandona a Cuca embarazada para marcharse a Nueva York.
Cuca tiene una hija: María Regla, que encarna la típica representante de la generación revolucionaria. Crece llena de odio hacia su padre autoexiliado a quien considera traidor y no entiende la vida de su madre. Finalmente Juan Pérez regresa a Cuba, después de conocerlo, María Regla reflexiona sobre su propia vida y empieza a entender a su madre.
zoevaldezComo casi todas las novelas de Zoé Valdés, la trama es solo una excusa para mostrarnos, desde un discurso muchas veces disgresivo, sus opiniones y sus nostalgias sobre una ciudad hoy por hoy, lejana para ella en el espacio, ya que, opositora al régimen de Fidel Castro, desde 1997 adquirió la ciudadanía española y vive lejos de la isla.
Recordemos entre otras: Todo para una sombra su primer libro de poemas, Los misterios de la Habana, La ficción de Fidel.
Desde una narradora-protagonista su mirada arremete muchas veces contra Fidel con un discurso bastante trillado entre los disidentes cubanos, acusándolo del principal responsable de las carencias domésticas, entre otras tantas:

A Talla Super Extra le andan diciendo "la cebolla": por su culpa las mujeres cubanas lloran en las cocinas. Se darán cuenta de que unas veces Talla es Extra, y otra es Super Extra Larga; depende del volumen, del peso, de las medidas, con que él asuma las responsabilidades o acontecimientos del momento. Para seguir en mi rutina, y entrar en talla, entallar la comida, que es lo que tengo que resolver ahora mismo, ya, y no la baba política. ¿Qué cocinaré, Virgencita?

Su postura personal, que no abandona en ningún momento, la sitúa desde una mirada poco objetiva sobre la Cuba Revolucionaria pero quizás nos introduce de lleno no tanto en las alabanzas que el pueblo cubano en general pueda contar del régimen, sino en esa otra mirada, que desde afuera, es una campana más que vale la pena oír no para tomar partido sino para acercarnos a cómo ha sido o cómo es vivir en un régimen como el castrista.



El libro en general tiene un tono de balada que por momentos empalaga pero produce esa sensación de chatura, por sobre todas las cosas, en referencia a la vida después de la Revolución, que con una naturalidad digna de esas tierras y haciendo gala de un total dominio de un lenguaje por momentos soez y al que suma regionalismos de su tierra, Zoé Valdés ha escrito una magnífica novela sobre el deseo, la esperanza y la desilusión.

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El libro negro – Orhan Pamuk

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La novela, cuenta la historia de Galip, un joven abogado de Estambul abandonado de golpe por su joven y bella esposa Rüya de quien está locamente enamorado. Rüya adora las novelas policiales y es la hermanastra de Celâl que a su vez es tío de Galip. Celâl es un famoso y excéntrico periodista a quien Galip admira con devoción y que también ha desaparecido.





Galip emprende entonces, una frenética búsqueda por las calles de Estambul. Rüya se ha ido y ha dejado como única referencia una carta de diecinueve palabras. Las cartas y los objetos personales de Rüya que Galip encuentra diseminados en su casa y en la casa de Celâl lo remiten a la búsqueda de un sueño. Rüya significa sueño en turco y es en la novela la alegoría de lo que Galip busca: el sueño de descubrirse en las cosas y en las miradas de otros. El argumento importa, por supuesto sin argumento no habría novela, no habría historia, pero en Pamuk eso es solo una excusa para bucear en cuestiones más profundas. El libro negro es esa rara virtud cervantina de Pamuk de contar y contar, de novelar el novelar, depliega temas como: el doble, el impostor, el amor, el abandono, el príncipe, lo oculto, y lo apasionante de esta obra: el misterio tras el lenguaje, la obsesión por las palabras, el metalenguaje de la literatura. Porque, para Galip, durante esa búsqueda de Rüya (que es la excusa) las caras de la gente tienen letras escritas, las letras significan algo, las caras significan algo, las palabras en definitiva desde un discurso nos significan. Y desde el significado y significante de una historia, Pamuk trabaja el metalenguaje de la literatura como forma de expresión y lo relaciona con la búsqueda personal que el protagonista intenta desde sus propias historias. El libro está escrito a dos voces. Por un lado aparece la voz de Celâl (desde sus artículos) y por el otro (capítulos diferentes para cada uno) la voz de Galip contándonos su aventura. Son los artículos de su tío los que de alguna manera orientan a Galip en la búsqueda de Rüya. Sin embargo, con un estilo único, Pamuk usa el argumento hasta acá descripto, no tan solo como la búsqueda de su amada sino más bien como la búsqueda de sí mismo. El Libro negro se presenta al lector como una obra de corte policial sin embargo, esa estructura no es más que una excusa para mostrar en realidad algo más profundo desde la existencia misma de todo ser humano: ¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿hacia dónde voy? ¿qué estoy dispuesto a descubrir con las respuestas a esas preguntas? De paso la historia nos sumerge en una ciudad desconocida para nosotros, pobres occidentales. En su persecución alucinada, Galip recorre día y noche las calles de un Estambul real y fabuloso que alberga en cada esquina una historia secreta, y donde todas las pistas, como si fueran cajas chinas, esconden nuevos misterios. Estambul se nos presenta con toda su crudeza, con todos sus encantos, con toda su marginalidad y sobre todo con toda su tradición ancestral y el honor y el respeto por el pasado. Un pasado que Galip encuentra a la vuelta de cada esquina, en casa árbol, en todas las cosas con las que parece re-encontrarse con una mirada distinta a partir de haber cambiado su propia intencionalidad frente a la vida: saber quién soy. En esta búsqueda, Galip descubre también que las palabras pueden mentir, pueden hacernos más inteligentes, más simpáticos o más deseados a los ojos de los demás, pero cuando las palabras callan, cuando tenemos que enfrentarnos en silencio a nuestra propia existencia ya no hay engaño posible. Y es desde esa toma de conciencia de una realidad no admitida, aunque intuida, Galip, haciendo frente a la racionalidad para combatirla con la sensibilidad, se para del lado de la intuición, de la sensibilidad para mostrarnos y demostrarnos que la vida en un sutil equilibrio se compone de ambas fuerzas. Galip termina convirtiéndose en Celâl y en el punto mismo donde la búsqueda parece no tener fin Galip termina por encontrarse reflejado en el otro, no como una mímesis de sí mismo, sino como la construcción de uno mismo desde los otros y como el constructor de los otros desde uno mismo.



orhanpamukLa historia secreta de esa búsqueda parece morderse la cola para traernos al punto de partida: la búsqueda de uno mismo no termina nunca, salvo con la propia muerte donde incluso los otros estarán buscándonos. La sensación final: miedo, intriga y ese poderoso sentimiento de viajar hacia lo fatídico que podemos llegar a encontrar dentro de nosotros mismos. Cuando terminé de leer el libro, hice lo que todos queremos hacer con un buen libro: volver a la primera página y comenzar de nuevo. Una sensación que les dejo para incitarlos a la lectura de un libro maravilloso.

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Una mujer difícil – John Irving

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Sin lugar a dudas la literatura se nutre de la historia de los personajes más que de un argumento complicado. ¿Acaso no son los personajes literarios lo que el ser humano podría ser? Y ¿Acaso una novela no intenta mostrar lo que ser humano podría ser?





Los argumentos complicados por cierto son parte de la naturaleza de muchos escritores, nada tengo en contra de historias que se complican hasta la saciedad siempre y cuando sean protagonizadas por personajes tan parecidos a lo que somos que al cerrar un libro uno siga recordándolos ad eternum. Así es que por ejemplo, a través de El Principito se conoce el sentido de la vida, la amistad, el amor y el profundo contenido de lo que es la propia vida. ¿Qué más podemos aspirar como lectores que compartir ese conocimiento? Ana Karenina es la mujer que lucha contra sí misma, perdiendo al final dicha batalla. ¿Cuántas mujeres (y hombres también) conocemos incluyéndonos que luchan esa lucha? Hamlet siente y manifiesta y actúa como lo hace porque vive en un mundo de engaños y corrupción, sentimiento que le viene confirmado por el asesinato de su padre y por la sensualidad desenfrenada de su madre. ¿Cuán cerca de la realidad de tantas sociedades está Shakespeare? Aunque haya muerto hace tiempo. Y la lista sería eterna mientras encontremos personajes de la ficción que nos han retratado lo que somos. Lo bueno es que seguimos encontrándolos. irvingEl señor John Irving es en ese sentido un mago. Su dialéctica no desperdicia un solo instante de superficialidad en el perfil de sus personajes, no crea estereotipos sino arquetipos. Con una larga tradición en ese sentido sin lugar a dudas Irving ha abrevado en las aguas de un grande como ha sido Henry James, buceador y creador de personajes en los cuales podemos reconocernos sin ambigüedades. Claro que lejos de la técnica descriptiva de Henry James, John Irving se encarga de mostrarnos a sus personajes en acción. De todos nos quedará un pequeño resabio de lo que somos, porque en todos sus personajes hallaremos un pedacito nuestro y con todos esos pedacitos podremos quizás rearmarnos y justificarnos en algunas de nuestras más oscuras necedades y hasta en las menos palpables de nuestras virtudes. 
Una mujer difícil no es la historia de una mujer, Ruth Cole, su protagonista. Es la historia de su padre Ted Cole de su madre Marion y de Eddie y de Allan y de Hannah y... 
El argumento se desarrolla de manera casi cinematográfica con escenas fuertes, con diálogos picantes y con una cierta naturalidad, con esa naturalidad con la que todos vivimos la vida. Ruth es hija de un escritor: Ted y de Marion que con el correr de los años usa la escritura como catarsis. Porque además de mostrarnos lo que es la vida para esos seres, en Una mujer difícil Irving hace un trabajo de intertextualidad y nos muestra qué es ser escritor. Ted, maneja a su manera los fantasmas, ¿negándolos? ¿tratando de ahogarlos en alcohol y sexo? Su vida en sus novelas está contenida simplemente como una metáfora de los miedos, de las fobias, de las limitaciones que como ser humano se reconoce y de las cuales es incapaz siquiera de huir. Porque la novela es también la historia de esos otros fantasmas, los de cualquier escritor: las obsesiones, las frustraciones, los miedos, las fobias y las alegrías, las dudas, las limitaciones de los escritores. La realidad y la ficción suelen entremezclarse en la obra de todo escritor, en Una mujer difícil esa contaminación autobiográfica late en la pluma de todos los personajes de la novela, no por casualidad la mayoría de ellos son escritores: Ruth, Ted, Marios Y Eddie el novio adolescente de Marion. John Irving ha conseguido un metalenguaje de la experiencia de escribir que es tan real como vigente. Eddie construye el protagonista de su primera novela mediante una mélange de personajes reales y viste a sus personajes con sus propios miedos en un intento por alejarlos. Ted Cole, el padre de Ruth tiene a su vez tantos miedos, tiene tantas limitaciones como ser humano como las tiene como escritor. Escribe cuentos para niños que son cuentos de terror donde hace catarsis de sus propios miedos y no termina de aventurarse a ser un escritor de novelas tan solo por miedo al fracaso impuesto por tan solo una novela corta que nadie recuerda. Es no tanto un escritor como un dibujante y hace del dibujo y la fotografía una excusa para sus incontables conquistas de las que al final no le queda nada, de sus novelas tampoco salvo un par de adultos que recuerdan haberse asustado cuando niños con los primeros cuentos de terror que les leyeron "El ruido que hace alguien cuando no quiere hacer ruido", “El ratón que anda entre las paredes”,son de alguna forma homenajes a sus hijos el primero a la propia Ruth y el segundo a sus hijos muertos aunque despojados del melodrama de sus conflictivas convivencias. Por su lado, Marion, la madre de Ruth, se niega a cederle a la pequeña Ruth el espacio que otrora ocuparon sus otros dos hijos muertos y esos fantasmas que a Ruth le permitieron fantasear con ficciones a Marion le impiden escribir tan solo una línea que no los contenga, porque sus hijos muertos se llevan toda su energía, hasta que finalmente y lejos de todos y de todos logra limpiar su corazón por medio de novelas no del todo exitosas pero que le sirven como bálsamo catártico. Marion supera de a su manera la propia realidad avasallante y termina escribiendo sobre sus hijos aunque en contextos muy lejanos al real. Ruth Cole vive con el fantasma de sus hermanos muertos a quienes de alguna manera viene a sustituir en el corazón de sus padres aunque su madre se niegue al reemplazo. Como escritora no puede evitar que su propia vida se mezcle con su ficción y así en varios de sus libros es posible individualizar las relaciones que mantuvo con personas cercanas y no tanto. Ruth logra con los años, convertirse en una escritora con éxito y de alguna manera logra el mayor éxito: superar una vida difícil que la convierte en una mujer tan difícil como lo fuera su madre.



John Irving termina dando cátedra de gramática y hablando del punto y coma dice: “Ya nadie sabe para qué sirve.” (…) “El punto y coma se ha convertido en una mera distracción.” Y cátedra de teoría literaria: “La verdad de la ficción es lo que debería haber sucedido en un relato, que no es necesariamente lo que sucede en realidad.”Sin lugar a dudas la literatura se nutre de la historia de los personajes más que de un argumento complicado aunque Una mujer difícil tiene una sabia dosis de ambos que combinados dan como resultado una de las mejores novelas que llegaron a mis manos en los últimos tiempos a pesar de que lleva unos cuantos años escrita, lo cual corrobora una vez más que el libro es el mejor amigo que puedas tener: te espera por siempre, solo hace falta que llegue a tus manos, lo abras y se produzca esa simbiosis que hace falta para que uno se nutra del otro y viceversa.

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Pálida luz en las colinas – Kasuó Ishiguro

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Una prosa suave, serena y profunda. Una habilidad sorprendente para mostrar mucho sin decir nada. Me encantó porque en esa ida y vuelta al pasado Ishiguro también nos muestra técnicamente lo se puede hacer en esos casos. Como muchas veces vemos en el Taller,espacios activos, cambio de capítulos y sobre todo introductores de tiempo que ubican inmediatamente al lector en el tiempo que se va narrando.




Por un lado la temática en sí que habla de diferencias. Diferencia entre las generaciones, diferencia entre las culturas (japonesa y estadounidense principalmente) marcada diferencia entre las clases sociales en el mismo Japón después de la guerra. Es una pintura maravillosa de las tradiciones que van muriendo en el Japón de postguerra y que entrevista como a través de una neblina nos llega desde los recuerdos de Etzuko, la protagonista. El estilo en general me recuerda a esas acuarelas japonesas donde los trazos sutiles van armando una escena total con la magia de lo velado. Es decir, en el libro los silencios son lo más importante. Lo que no se dice, dice más que lo manifestado. Así por ejemplo Etzuko deja en suspenso muchos detalles de su vida que en realidad son importantes solo de manera subjetiva, para ella misma. Pero, lo que ha querido mostrar Ishiguro es no tanto lo individual, sino lo colectivo de un Japón de postguerra, de cómo en forma global la vida de los japoneses se va acomodando al nuevo ritmo y de cómo las tradiciones van cediendo paso (muy a pesar de los ancianos) a una vida totalmente diferente... mejor? peor?... solo el tiempo podrá decirlo y eso también lo sugiere Ishiguro con ese esfuerzo de adaptación de Etzuko por comprender a su hija Niki, revelado al final de la novela. El personaje principal y eje de toda la historia es sin lugar a dudas Etzuko. Desde ella se presentan y desarrollan las diferentes escenas, la mayoría como evocación de un pasado. Desde ese pasado llegan como personajes secundarios Ogata-San o Jiro suegro y exmarido de la protagonista. Ellos sostienen el engranaje de los conflictos de post-guerra y articulan un buen número de situaciones de enfrentamientos generacionales que es otro de los temas de importancia dentro de la novela. Desde ese pasado están también Sachiko y Mariko, éstas funcionan a manera de espejo y de alguna manera Etzuko las evoca en su presente como una forma indirecta de contar su propia vida. Es decir Mariko y Sachiko son de alguna manera los alter ego de Etzuko y Keiko. Finalmente instaladas en el presente de la narración aparecen las dos hijas de Etzuko, Keiko que acaba de suicidarse recién comenzada la historia y que de alguna manera nos muestra una de las caras y/o consecuencias de la guerra y Niki. Niki es un personaje secundario pero de alguna manera trascendental en tanto y cuanto es la otra cara de la post guerra y el resultado de lo que desde su pasado Etzuko se planteaba como ese cambio que se avecinaba y al cual tanto ella como el resto de sus congéneres no podían negarse pero sí sufrirlo. Un cambio que como todos planteaba la incertidumbre. Un cambio inevitable que en la vida de Etzuko mostraría con tajante crueldad esas dos caras: por un lado el cambio traería aparejada la muerte (Keiko) y por el otro una adaptación, un vivir entre dos culturas, representada en el presente por Niki. La técnica que Ishiguro utiliza para mostrar a sus personajes es potente, y está basada en una perfecta caracterización psicológica, el uso de los diálogos (que abundan en toda la historia) colabora justamente a que el personaje muestre su forma de ser, su psicología, sin necesidad de apelar a interpretaciones desde una tercera persona que casi siempre objetivizan y no brindan el sentir directo del personaje en cuestión.



 IshiguroUna historia despojada de sentimentalismos inútiles aunque plagada de sentimientos profundos y por eso le saco el sombrero a Ishiguro que sin caer en el melodrama nos supo mostrar el drama más fuerte, el que se experimenta dentro del alma y se lleva a cuestas hasta la muerte. Un libro atrayente y ese estilo atrapante de Ishiguro que convierte a Pálida luz sobre las colinas en una historia que lejos de alejarnos del dolor diario nos lo muestra y nos dice que aún con el dolor se puede seguir adelante.

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La mujer habitada – Gioconda Belli

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Esta novela de Gioconda Belli es más que una novela. Es un canto a la vida y una defensa a ultranza de la libertad. La lírica no está ausente, cómo podría estarlo tratándose de Gioconda Belli cuya trayectoria en la poesía es más que innegable, apabullante.





En la mujer habitada logra concatenar a dos mujeres separadas por siglos y sin embargo tan similares en su idiosincrasia, tan llenas de vida y sobre todo tan sobrecargadas de valor que nos enseñan y nos incitan a luchar no solo por la libertad y la justicia sino desde ellas a luchar por la vida. Como género, la obra se inserta en la corriente del Realismo Mágico. Gioconda Belli entonces utiliza uno de los recursos más complejos de este género como es el desplazamiento de los personajes en el tiempo, trastocando una realidad y tornándola mágica por el simple hecho de permitir que coexistan en una misma época dos mujeres semejantes a pesar de las distancias temporales. En la voz de Itzá, hallamos elementos como la magia, la fantasía, el mundo de los espíritus que pasan a formar parte de la cotidianidad casi como si fueran reales poniendo en movimiento uno de los más importantes  recursos del Realismo Mágico. Este género, como movimiento, es innovador ya que ha integrado en la literatura el universo físico y simbólico del mundo indígena americano: consigue que lo irreal parezca real, y que la narración se convierta en una “historia-sueño-poesía”. 
GIOCONDA BELLILo cual evidentemente es la base del estilo que Gioconda explota maravillosamente en La mujer Habitada. En la práctica, el acercamiento de los hechos cotidianos lleva a mostrar la coexistencia de dos mujeres como símbolo de hechos históricos de su nación en épocas distantes y en momentos totalmente distintos históricamente pero cercanos en cuanto a la lucha por la libertad, los derechos y la reivindicación de la mujer como participe directa del acontecer histórico en un mundo plenamente machista tanto el del pasado de Itzá como el del presente de Lavinia. Por un lado Itzá nos acerca a la invasión de los españoles y posterior explotación del pueblo indígena en permanente consonancia con la lucha sandinista en Nicaragua como contexto histórico más cercano a nuestros días. Lavinia Alarcón, es la protagonista de La mujer habitada. Es una profesional joven que acaba de volver a su país después de haberse formado como arquitecta en Europa. Lavinia pertenece a una familia aristocrática de Faguas, un país tropical que vendría equivaliendo a la Nicaragua de la autora. Poco a poco Lavinia se compromete con el movimiento de lucha contra el gobierno dictatorial (que sería para la autora el gobierno de Somoza) y cuando matan a su novio que es activista como ella, Lavinia toma su lugar en un operativo para la captura de un general del gobierno. Durante el operativo, en vez de consultar con el jefe de la célula guerrillera qué es lo que debe hacer luego de haber descubierto el escondite del General, Lavinia personalmente toma la decisión de enfrentarlo y muere en el intento. En medio de la lucha ideológica política y de clases, aparece esa otra querella casi eterna entre el feminismo plagado de libertad absoluta no de libertad de sexos y el machismo rudo que segrega a muchas mujeres, sostenido paradójicamente por el conformismo de muchas de ellas.



El recurso de enlazar a Lavinia con la guerrera indígena Itzá, tiene sentido desde el punto de vista del carácter feminista y el compromiso con la lucha por la liberación de los opresores: antaño los españoles, en el presente un gobierno dictatorial. Presente y pasado se unen para mostrar que a pesar del tiempo la situación en Latinoamérica es un eterno retorno y la muerte enlaza definitivamente a las dos protagonista del ayer y el hoy: Lavinia e Itzá, en una perpetua lucha por la liberación.

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El guardián entre el centeno – J.D. Salinger

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Leer implica el goce de sustraerse al mundo que el autor nos propone y ésa es la mirada que nunca debemos perder ante un libro. Pero leer, es también asimilar técnicas, comprender la temática en toda su amplitud.





El Guardián entre el centeno, nos cuenta, desde el punto de vista social, el consumismo de una época (años ’50 en EE.UU.), la rebelión de los jóvenes contra un sistema de mercado demandante, el inconformismo de una sociedad ante grandes cambios (económicos y políticos en el caso de los años ’50 en EE.UU.), la impersonalidad en los sistemas de educación, literatura y cine con fines propagandísticos donde los verdaderos valores culturales se desdibujan, adicciones, etc.
En este gran libro, el autor nos dice algo concreto pero entre líneas nos sugiere mucho más. El guardián entre el centeno es una de esas novelas en las cuales el autor usa una excusa anecdótica para contarnos mucho más.JDSalinger
Salinger ha usado como excusa la adolescencia como etapa conflictiva para decirnos mucho más.
La novela nos cuenta la vida de Holden Caulfield que es expulsado de un colegio por segunda vez. En la novela asistimos a los instantes posteriores a esa expulsión en que Holden decide huir. En esa huída vive un sinfín de situaciones que unidas a sus experiencias pasadas le va brindando al lector esa mirada especial del adolescente. Por momentos rebelde e irracional, por momentos de una lucidez extrema que nos muestra crudamente la vida tal cual es y como los adultos intentan mostrarla.
Holden no solo representa al adolescente que quiere retener el idealismo de la vida que se le escurre entre las manos, sino que muestra a cualquier ser humano tratando de rescatar lo espiritual por sobre lo material en una sociedad que cada vez prioriza más lo último sobre lo primero. Es el típico antihéroe de la literatura contemporánea que lo único que busca es proteger ese mundo infantil donde la felicidad es plena y absoluta, protegerlo de encontrarse con un mundo hipócrita, malvado y feo.
O sea que desde el punto de vista existencial nos ha contado: cómo vive el adolescente ese paso de dejar la niñez y asumir una incipiente adultez, el materialismo que implica el mundo adulto y la pureza que el adolescente debe rescindir para entrar en ese mundo que inevitablemente lo espera, y finalmente la impotencia de Holden por no poder cambiar esas reglas dadas dentro del crecimiento de una persona. Eso nos introduce en el planeamiento de que quizás, si nos lo proponemos, además de ser adultos responsables y funcionar dentro de una sociedad condicionante, además de asumir compromisos netamente adultos, además podemos no olvidarnos lo hermoso, lo simple, lo espiritual que conlleva la niñez y entonces, tal vez podamos matizar la realidad que nos circunda con ese halo de pureza elemental con que nacemos sin usarlo como sistema de canje para dejar de ser niños y convertirnos en adultos.
Algún día la humanidad entenderá que ser un humano significa el sabio equilibrio entre niño y adulto ese que solo el adolescente tiene por un tiempo limitado y entonces ese día seremos muchos más los que engrosemos las filas de Holden para convertirnos en un guardián más entre el centeno.



Tomo las palabras de Holden cuando nos dice: Los libros que de verdad me gustan son aquellos que al acabar de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarlo por teléfono. Ojalá Salinger viviera, ojalá pudiera llamarlo por teléfono para contarle que su libro es un clásico que superará los límites de cualquier época, porque mientras lo material pugne por sobrepasar lo espiritual seguiremos embanderándonos tras Holden en las primeras filas para luchar contra ello.
El Guardián en el centeno es esas joyitas que llamamos clásicos ya que no habla solo de Holden (su protagonista) sino de todos nosotros convertidos en Holden luchando por un mundo más real.

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La biblioteca de los sueños rotos – Peter Manseau.

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A los que estamos acostumbrados a leer y leer sin parar suele asaltarnos un sentimiento especial al finalizar algunos libros, la sensación es una mezcla de tristeza por haber llegado a la última página, y de desazón por haber perdido la posibilidad de leerlos por primera vez.






Ese sentimiento estalló en mis manos ante la inevitabilidad de dar vuelta la última página de La biblioteca de los sueños rotos. Una novela especial por el aroma que se respira, durante y después de su lectura. El libro comienza con un chico de Boston, cristiano, que trabaja para una organización cultural donde recoge libros en yiddish para que no se pierdan estas historias. Un día se topa con unos volúmenes escritos por Itsik Malpesh, un judío que emigró de Kishinev y acabó en la Tierra de Oro (Estados Unidos) y que se consideraba a sí mismo "el último poeta de yiddish de América" y aquí empieza su relación. El  protagonista idiscutible de la historia es Itsik Malpesh, ese niño judío que a los ocho años escapa de Moldavia y llega a Odessa en busca de una niña cuatro años mayor que él que lo salva de la muerte el día de su nacimiento: Sasha y de la cual (o más bien del recuerdo de ella) se enamora perdidamente por el resto de su vida. Malpesh se autodenomina el último poeta de yddish y ya nonagenario e instalado en Nueva York está comprometido en  salvar los libros de la Biblioteca de los sueños rotos “La Biblioteca de los sueños rotos” era el nombre que otro judío, instalado en Nueva York y devenido hombre de negocios, daba a su colección de libros obtenidos de todos los judíos que llegaban a trabajar en su empresa, a quienes él les mantenía en custodia los libros hasta que estos se instalaran y tuvieran una casa donde tenerlos, como eso no sucedía nunca, este hombre se queda con todos los libros que forman su Biblioteca.Peter Manseau 
La delicada prosa de Manseau nos hamaca en un mundo donde la pasión por los libros y la palabra permite a Itsik sobrevivir a las más adversas situaciones, siempre hay alguien que le acerca un libro, siempre una palabra escrita lo rescata de la ignominia y el desasosiego de la vida errante de un judío en los albores del siglo XX en Europa y en todo el mundo. La historia es una historia de amor encerrada dentro de otra  historia la de sobrevivir y barnizada por la esperanza y el destino final, la una avala la lucha el otro está siempre al alcance de la mano, hacia la meta Itsik camina sin prisa pero sin pausa apoyado en el bastón de la esperanza. El narrador es el propio bibliotecario y traductor de Malpesh que nos cuenta en primera persona el sorprendente giro que dio su vida a partir de su conexión con el idioma yddish y el hebreo. Es a través del idioma y las palabras que su vida se entrelaza con  la del último poeta de una manera mágica. Desde la primera persona también nos llega la historia de Malpesh contada por él mismo en su diario y traducida por el bibliotecario que no tiene nombre en la novela y que podríamos pensar como el alter ego del propio autor. Peter Manseau trabajó componiendo entre otros la edición bilingüe inglés-yddish de Winnie the Pooh. Así es como las palabras se transforman en el halo luminoso que alumbra cada página y nos sobresalta con una vuelta de tuerca, cuando, el alma en un puño, para Malpesh todo parece haber llegado a su fin. Dice Malpesh: Fue en la imprenta de la trastienda de Minkovsky donde comencé a entender las lecciones de los cabalistas sobre el significado de las letras, los ladrillos con los que está hecha la creación. Cada letra contaba una historia. Solo había que tomarse el tiempo preciso de leerla. Crimen y castigo de Dostoievski es el primer libro que llega a sus manos de forma fragmentada y de alguna forma cambiará su vida para siempre. Luego Dickens aparece también como el faro que alumbra un momento crucial a su llegada a Nueva York. Las historias siempre como forma de rearmar una realidad que nos supera, que nos abraza hasta agotarnos. ...nuestras palabras (…) nuestras letras son fronteras que no se pueden traspasar. Porque las palabras no tienen fronteras, no las conocen, no las crean, por el contrario, las palabras arman mundos que se tocan irremediablemente más allá del lenguaje, más allá de las fronteras impuestas por el hombre. Y el amor siempre presente, el amor es a lo largo de toda la historia la otra brújula que junto a las palabras, guió la vida de ambos protagonistas.



Al final de esta exquisita novela paladeamos un sabor dulzón y las ganas de atrapar a Malpesh entre los brazos y mecernos al compás de su melodioso yddish hasta perder la noción de tiempo y la idea de fronteras, acunados tan solo por las historias, por las palabras que enlazadas unas a otras nos permiten sobrevivir.

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